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EL ARTE DE ENSEÑAR

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Noris Martínez Álvarez integró la Campaña de Alfabetización cuando tenía 15 años, y no pensó que esta gesta definiría su profesión.

Texto y foto:
LISBET PENÍN MATOS,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana. 

El  magisterio es  una profesión que no todos pueden ejercer, pues  además de brindar el conocimiento, es necesario poseer la vocación, y no solo  es enseñar,  lo  más  importante  es  educar. Así, llena de vida y dispuesta a ofrecer su amor, se muestra Noris Martínez Álvarez, profesora de la secundaria  básica Protesta de Baraguá,  en el municipio capitalino de Centro Habana. 

Cuando llegué, allí estaba, rodeada de alumnos, libretas, risas y polvo  de  tiza. Fui la atención por unos segundos, hasta que con su habitual sonrisa dijo a sus ´´niñitos´´: ´´Ella fue alumna mía, y vino a entrevistar a su profesora´´. 

-¿Qué la inspiró a elegir el magisterio?

Para ser profesora, tiene que gustarte, y disfrutaba enseñar a mis hermanos menores. Vivíamos en Artemisa, en aquel momento no había tantas facilidades como ahora, con las casas de estudio  y  las clases por  televisión. La educación en las escuelas no era gratuita, y como mi mamá tenía solamente cuarto grado de escolaridad, yo eduqué a mis hermanos. Además, siempre he sentido amor por los niños.    

Luego del llamado del Comandante en Jefe Fidel para la alfabetización, en el año 1960,  consideré que debía dar el paso al frente y cumplir la misión, solamente tenia 15 años, cursaba el noveno grado. Alfabeticé en Sierra Cristal, ubicada en el II Frente Oriental Frank País.  

-¿Tuvo alguna experiencia parecida a la de Mario,

el protagonista de la película El Brigadista…? 

Creo que todos los alfabetizadores tuvimos alguna vivencia parecida. Yo estaba en Oriente; allí el habla de sus habitantes no es igual a la nuestra, por ejemplo, al plátano de fruta, le dicen guineo, al mamey, zapote, y eso llamaba mucho mi atención, e incluso era muy gracioso. Ellos pensaban que me burlaba y se molestaban diciéndome: ´´Brigadista, no se ría´´, pero imagínate, eran cosas de adolescentes. Nunca me había separado de mis padres, sin embargo, sentí deseos de enseñar a las personas que no sabían leer ni escribir y de brindarles cariño. Pero en el tiempo que estuve allí, no solo impartí clases, sino que ayudaba a las familias en sus quehaceres y me enseñaron a sembrar y a lavar en el río.

Di  clases  en tres casas. Recuerdo que en una, vivían dos familias, y cuando me invitaban a desayunar, almorzar o comer, era obligatorio comer doble, con una primero y después con la otra; hasta  se  entristecían si no lo hacía, eran  muy sensibles.   

Aquellas personas se pusieron tan contentas con nuestra llegada,  que con amor le brindamos nuestros conocimientos. Creo que el conocimiento y la educación no siempre son equivalentes. Nos percatamos que ellos tenían poca cultura, sin embargo, eran muy educados, pues saludaban a quienes encontraran en el camino, y  eso me resultaba significativo; lo más importante eran sus sentimientos y deseos de aprender. Eran muy familiares, nos acogieron con mucho cariño, y todavía nos enviamos cartas.  

Esa experiencia abrió las puertas al magisterio. Me gradué de técnico medio en Mecánica Automotriz, e impartí clases de la asignatura en el tecnológico de Mecánica Diesel. Luego trabajé con niños subescolarizados en el Alecrín, círculo infantil perteneciente a Santa María del Rosario. En el año 1978, llegué a esta  secundaria básica y recibí mucho apoyo del resto de los profesores. Hice la licenciatura en la especialidad de Construcción y Maquinarias. Aquí me quedé, y de aquí me retiraré.  

-¿Por qué siente preferencia por el trabajo

con estudiantes de secundaria básica?

Realmente es una edad muy difícil, tal vez por eso me guste. En los inicios de la adolescencia se necesita mucha ayuda, mucha comprensión. A veces les peleo, pero es por su bien, les peleo porque los quiero. Mi trabajo está en explorar su ´´yo interno´´, y lograr  que ´´mis niñitos´´ sean buenas personas en un futuro. Eso, más que todo, me llena el espíritu.

El magisterio lo puede ejercer solo quien tenga vocación, si no, es imposible cumplir el objetivo o la misión encomendada. Todos los profesores debemos ser ejemplo ante nuestros estudiantes y traer incluida una dosis de arte, porque somos artistas cuando impartimos las materias.

-Dicen que la educación comienza

por la familia, ¿cómo la define luego

de tantos años de experiencia?

La  educación  comienza  desde  que el niño nace y la mamá le da el pecho, pues  le  crea  hábitos. Cuando  va  creciendo,  los padres  deben  guiarlo y observar su comportamiento. No hacemos nada  con educarlo en la escuela y tratar de enseñarle una conducta  adecuada, si cuando llegan a la casa encuentran otra realidad.

-¿Cómo valora el magisterio en

la actual sociedad cubana?

Lo veo un poco deteriorado, pues no todos los profesores tienen vocación. Los maestros deben dedicarle mucho tiempo y amor a la profesión, deben ser sacrificados, mantener una superación constante, pero no siempre ocurre. Espero que en este sentido se de un giro de 180 grados, pues el relevo tiene la tarea de continuar los logros de la Revolución.    

-¿Siente que reconocen su trabajo?

Sí. Reconocen mi esfuerzo y  trabajo. La dirección de la escuela me ha otorgado numerosos reconocimientos, el último fue en celebración a los 50 años de la Campaña de Alfabetización, pero mi interés fundamental es el criterio de los alumnos con relación al desempeño personal. Tengo algo más significativo que las cosas materiales: el cariño de los alumnos, ese es el premio de la vida, es la mayor satisfacción.

-El gobierno revolucionario cubano brinda ayuda

humanitaria a países como Venezuela, Bolivia y

Guatemala para llevar la luz de la enseñanza

a las personas necesitadas.

¿Alfabetizaría si la llamaran nuevamente?

Sin lugar a duda, lo haría, no lo pensaría dos veces. Dicen que cada persona trae consigo un don: el mío es enseñar. Lo más triste para mí es saber que un día no muy lejano, abandonaré estos salones, porque las nuevas generaciones se imponen. Me enorgullezco  cuando  voy  por  la  calle y  siento  que me gritan ´´Profe´´, me dan un abrazo y un beso. En el aula está mi vida.

Ficha técnica:

Objetivos centrales: Dar a conocer las opiniones de la entrevistada con respecto a la Campaña de Alfabetización.

Objetivos colaterales: Reflejar las consideraciones de la entrevistada sobre la educción en la actualidad.   

Tipo de entrevista:
Por los participantes: Individual.
Por la forma: Clásica de preguntas y respuestas.
Por el contenido: Biográfica. 
Por el canal que se obtuvo: Cara a cara.

Tipo de título: Genérico.
Tipo de entrada: Narrativa.
Tipo de cuerpo: De preguntas y respuestas.
Tipo de preguntas: #1 abierta, #2 abierta, #3 abierta, #4 abierta, #5 abierta, #6 directa, #7 directa.
Tipo de conclusión: De opinión o comentario de la entrevistada.
Tipo de fuente: No documental y primaria.  



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