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“LA MEJOR MATERIA PRIMA QUE TENGO PARA ESCRIBIR SOY YO. ˮ

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Luis Sexto, Premio Nacional de Periodismo José Martí 2009, manifiesta que escogió el periodismo para servir, y para justificarse ante sí mismo: "Si no hay sentido en la vida,  esta no merece vivirse. El periodismo para mí, más que una profesión, es un sentido de la vida".

HÉCTOR GARCÍA TORRES,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.          

El 2 de julio de 1945, en el pueblecito General Carrillo, en Remedios, nació Luis Sexto Sánchez. Desde pequeño, “Luisitoˮ se interesó por las letras y su madre lo anunció poeta; en tanto, su tía paterna mal lo pronóstico médico.

Recuerda que tenía ocho años cuando se sintió poeta por primera vez una tarde, mientras miraba el sol ponerse sobre el cementerio y  tuvo la sensación de que todo era efímero. Con 22 años escribió su primera crónica: Semblanza de León Bloy, desde entonces no ha parado de escribir.

En cuatro décadas de ejercicio periodístico y más de 20 años de carrera literaria, este reconocido profesional ha trabajado en medios como el semanario deportivo LPV, la revista Bohemia, la agencia Prensa Latina, las emisoras Radio Rebelde, COCO y Radio Progreso y los periódicos Trabajadores y Juventud Rebelde.

Su quehacer  periodístico le ha dejado tiempo también para impartir  docencia en el Instituto Internacional de Periodismo José Martí y en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana. Actualmente mantiene en Internet el blog personal Patria y Humanidad, y como si fuera poco, atesora una obra literaria que incluye varios libros de poesía, ensayos y cuentos. Es de esos hombres que van por la vida regalando emociones intensas a quienes lo leen.

A Luis Sexto lo caracteriza la abnegación ante su trabajo, virtud que le valió el Premio Nacional de Periodismo José Martí 2009, y hace a sus lectores vaticinarle un horizonte profesional todavía infinito.

-¿Cómo se sintió atraído hacia el periodismo?

Lo descubrí mientras leía. Creo que para escribir una cuartilla hay que haber leído otras diez. Escogí el periodismo para servir, y para justificarme ante mí mismo, para darle a mi vida un sentido. Si no hay sentido en la vida,  esta no merece vivirse. El periodismo para mí, más que una profesión, es un sentido de la vida.

-¿Si hubiera tenido que utilizar siempre un

mismo género para escribir desde las

bases del periodismo, cuál escogería?

Cada género periodístico responde a un momento específico de la vida. El reportaje tiene sus particularidades, lo mismo pasa con la noticia, la entrevista, la crónica y con todos, por tanto, algunos son más idóneos que otros en lo que a distintas ocasione se refiere. Por eso es imprescindible saber qué género es más conveniente emplear ante diferentes situaciones.

Pero si tuviera que escribir siempre en un mismo género escogería la crónica, porque es más personal, lleva un contacto más íntimo del periodista con sus palabras, su elaboración es casi estilística; además, me permite desarrollar el periodismo literario, el cual prefiero. En ella la emoción puede descansar libremente y me atrevo a decirte que la crónica es un terreno tan vasto que le sobra espacio para acoger la libertad humana.

-¿Después de varias décadas de trabajo

como periodista y escritor, cree más en la

distancia entre el periodismo y la

literatura o en su estrecha relación?

Te responderé como hice una vez a Enrique Milanés: prefiero creer en su relación indisoluble. Entre literatura y periodismo existe una larga crónica de relaciones promiscuas, como dijo Alberto Chillón. Por ejemplo, si me presentan una historia periodística en un reportaje con forma seca e inarmónica, como un informe sindical o administrativo, termino por desencantarme. ¿Cuántos lectores se sentirán aburridos ante esa prosa notarial, que muchos dicen es la ideal para el trabajo informativo?

El periodismo es un ejercicio de cultura que parte del mestizaje cultural. No solo saber la técnica periodística es importante, sino conocer de todo aquello que convierta al periodista en una especie de sujeto renacentista. Para hacer creadora esta promiscuidad entre periodismo y literatura es necesario tener en la mente una habitación llena de lecturas y experiencias de la vida;  además de aptitudes y talento.

-¿Qué responde a quienes dicen que

usted inventa en sus publicaciones?

Mucha de esa gente no sabe que la vida es más literaria que la literatura misma.

-¿Escribir es lo más importante para usted?

Siempre he creído que más importante que escribir es vivir, pues uno escribe solo de lo que ha vivido. Para escribir hay que usar toda experiencia nueva, hay que guardar todo, hay que recordar todo en la medida en que se vive, eso le va dando al periodista la sustancia necesaria. La mejor materia prima que tengo para escribir soy yo.

-¿Entonces, a juzgar por lo que escribe,

usted ha vivido grandes experiencias?

No precisamente. Lo que sucede es que cada una de mis pequeñas experiencias la he vivido como si fuera única y enorme, de eso me he nutrido.

-¿A qué es lo que más teme

como periodista y escritor?

Temo que no me lean, uno puede escribir con mucha claridad, pero si no lo leen, de nada vale. También me angustia hacer un periodismo que muera con el día. Sin perjuicio de quienes digan lo contrario, muchas veces el periódico nace a las cinco de la mañana y al atardecer eso que se escribió ya no tiene interés para nada. He tratado de que lo que escribo perdure, que sobreviva al paso de los años sin perder fuerza, solo así me quedaré a través de mi obra.

-Dice que ha escrito para quedarse,

¿qué queda para usted de cuanto ha escrito?

No me quedo con mucho: me quedo con la insatisfacción de no escribir como quería, porque no estoy conforme con lo que he hecho. Además, lo que uno hace, cuando lo publica, deja de  pertenecerle y pasa a ser de los que lo leen, no importa como lo asuman.

Cuando me vaya, dejar una obra escrita no va a compensar mi eterna inconformidad, sin embargo, me quedo un poco más tranquilo sabiendo que cada día que escribí lo hice como si fuera el definitivo.

-En julio del 2005, en la última publicación de

su sección Crónicas en primera persona,

anunció su retiro para poder reunir los trabajos

que había dejado en periódicos y revistas.

¿Qué ha significado este recogimiento?

Ahora, jubilado, trabajo tanto o más que antes, pero un poco más cómodo porque desde entonces he tenido todo el tiempo a mi disposición. Además de colaborar con la sección Coloquiando, de Juventud Rebelde, y en algún que otro espacio, me he detenido en llevar a cabo mis proyectos literarios. También mantengo el blog Patria y Humanidad e imparto alguna que otra conferencia. Escribir ya no se trata de una obligación, sino un compromiso, que son muy diferentes.

La jubilación me dio seguridad para escribir. Eso es bueno, porque escribo un poco más tranquilo, pero no puedo permitir que esa seguridad me haga comenzar a escribir mal…Pido a Dios que me de claridad para saber hasta cuando puedo redactar bien, y cuando dejar de hacerlo.

-El Premio Nacional de Periodismo José Martí le

fue entregado por los méritos profesionales a lo largo

de su carrera, ¿cómo acogió este reconocimiento?

Me llenó de gran regocijo. Creo que entonces no solo se premió a un periodista por su obra de toda la vida, sino que el Premio José Martí reconoció un tipo de vocación y ejercicio periodístico que no abunda tanto, como es el periodismo literario. Un periodismo que se niega a ser un acta fría del acontecer, y me siento muy honrado por eso. Sin embargo, no me parece que sea un profesional completo, todavía puedo mejorar mucho. Si ese premio admitiera un reenganche, yo estuviera ya en cola.

-¿Qué consejos daría a los estudiantes

de Periodismo, especialmente a aquellos

que cursamos el primer año?

El periodista debe distinguirse por el uso de la palabra, no creerse que el periodismo es una profesión que admite que usted tire la palabra como quiera y que aunque caiga de pie o de cabeza está bien hecha.

No conformarse con lo que escriben, creer que por muy bien que lo haga, nunca ha escrito como los mejores. Ese es todavía mi ideal: lograr una cuartilla que se parezca a las de los grandes. Escriban con la voluntad de que lo que hagan ese día pueda vivir los años por venir. Pero escribir bien no es obra de la buena voluntad ni es obra del Espíritu Santo: es obra del trabajo, la disciplina y el esfuerzo cotidiano, un trabajo que implique crecer en cultura, en conocimiento.

He aprendido que alguien llega a ser periodista solo cuando duda de todo, cuando todo le parece una incógnita por investigar, así que no crean todo simplemente porque se lo digan, o porque lo lean. Indaguen acerca de cuanto les parezca interesante y traten de conocer aquello que no lo es tanto. 

No envidien a quien escriba mejor que ustedes, imítenlo, y no permitan que nada enturbie la paz y la bondad que debe tener en su alma todo creador.

-¿Cómo terminaría el libro de

memorias que está escribiendo?

Las memorias aún están inconclusas, pero la última página ya está escrita, si fuera a agregarle algo, creo que serían unos tres puntos suspensivos al final, porque a partir de aquí quisiera escribir otro libro que complete este.

Pie de foto: Luis Sexto, periodista cubano y Premio Nacional José Martí 2009.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación sobre los Premios Nacionales de Periodismo José Martí, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

Ficha Técnica:

Objetivo central: Dar a conocer la opinión del entrevistado referente a temas de interés dentro del gremio.

Objetivos colaterales: Ofrecer datos biográficos relevantes del entrevistado.

Tipo de entrevista
Por los participantes: Individual.
Por su forma: Clásica.
Por su contenido: De personalidad.
Por el canal que se obtuvo: Vía directa. Cara a cara.

Tipo de título: De cita textual.
Tipo de entrada: De presentación.
Tipo de cuerpo: Preguntas y respuestas.
Tipo de preguntas: 1-informativa. 2-directa. 3-dicotómica. 4-polémica. 5-directa. 6-directa. 7-informativa. 8-directa. 9-informativa. 10-informativa. 11-directa.12-directa.
Tipo de conclusión: De opinión o comentario del entrevistado.
Tipo de fuentes: Directas, no documentales. Indirectas, documentales.



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