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COMPROMETIDA CON EL MAGISTERIO

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Con 72 años de vida y 54 de ejercicio docente, Margarita Quintero vive cada día como una joven de alma.

LAURA PRADA ARIAS,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

“Desde niña me gustaba mucho la carrera del magisterio. En los juegos infantiles yo era la maestra y usaba a las muñecas como alumnas. Por eso, cuando llegué a los 14 años decidí comenzar estudios profesorales. Mis padres no tenían mucho interés en que diera ese paso, pero la vocación que tenía era muy fuerte.

“Así fue como me presenté a los exámenes de concurso que, en aquel momento, tenían que hacer los aspirantes a ingresar a la Escuela Normal para Maestros. Eran tres pruebas obligatorias: Matemática y Español, y uno tercero, a elección del centro, que en mi caso, fue Educación Física. Saqué buenas notas y eso permitió ocupara el lugar 15 en el escalafón en un grupo, donde prevalecían muchachas de escuelas privadas”.

Como una joven de alma, Margarita Quintero lleva trabajando 54 años en la educación. Camina despacio, pero firme y erguida. Es bajita, y la ausencia de fuerza en sus manos ya deformadas por la edad la hacen fruncir el seño de vez en cuando.

Sus hijos insisten que no se retire aún, pues piensan que ella puede seguir ejerciendo. No es muy difícil persuadirla, porque le maravilla estar ocupada y que la llamen para consultarla. Una de las ventajas de llevar tantos años en un mismo lugar es saber de “punta a cabo” todos los pequeños detalles que puedan existir. Entonces, ¿cómo es que se hace maestra?

“Durante cuatro años cursé estudios en la Escuela Normal de La Habana y puedo decir que fue una de las etapas más bellas en mi vida. Allí conocí a un grupo de compañeras que fueron buenas amigas para siempre, algunas ya fallecidas. Tuve el privilegio de tener como profesores a figuras tan eminentes como Juan Marinello en Literatura Española, Pura Díaz Padilla en Historia, Martin Castellanos en Anatomía, y otros que hoy  representan un ejemplo de ética y maestría pedagógica, además de permitirnos disfrutar sus extraordinarios conocimientos universales.

“En 1954 concluí los estudios de maestra primaria. Había logrado el primer objetivo de vida, a pesar de ser una muchacha muy humilde, porque los estudios los realicé con grandes sacrificios de mis padres y míos”.

-Juan Marinello fue un gran lingüista,

un hombre eminente. Al evocarlo,

¿cómo recuerda sus clases?

Recuerdo de las clases de Literatura los versos de Espronceda y el Cid Campeador, Espejo de Paciencia y otras obras de la rica literatura española y cubana.

Marinello llegaba al aula con los libros bajo el brazo, vestido de blanco si era verano, y de negro en invierno. Siempre respetuoso, hablaba en un tono de voz que llegaba al corazón.

-Sin ninguna duda, grandes metas requieren

grandes esfuerzos. ¿Cuáles fueron algunos de

esos sacrificios que tuvo que hacer para

poder continuar con sus estudios?

Tuve que dar clases a niños en sus casas y repasarles las tareas. La situación era muy compleja y mis padres no tenían trabajo fijo; así ayudaba. En varios momentos fui y regresé caminando de la escuela, y también fueron muchas las veces que lo hice con el estómago vacío… no me hagas hablar de eso.

-Sin embargo, Margarita no pensó dejar atrás su

empeño de ser maestra. Pedía prestado a sus

compañeras los materiales de estudio, para poder

prepararse y así transitó por la carrera hasta

cumplir su meta. ¿Qué hizo cuando se graduó?

Después de graduada, no pude obtener plaza de trabajo. A pesar de haber ganado por oposiciones el puesto de maestra de Ciencias Naturales en una escuela primaria, no pude ocuparlo porque los problemas políticos de entonces y la corrupción imperante (donde se vendían las aulas), me impidieron llegar a ella.

Trabajé entonces como profesora sustituta en una escuela pública entre los años 1954 y 1959. Me pagaban 1,60 pesos por día laboral y los cobraba dos meses después. También estuve en un colegio privado como repasadora. Todo eso, sin perder mi objetivo de graduarme de Pedagogía, en la Universidad, algo que parecía una quimera.

Había solicitado la Universidad para alumnos pobres y me fue otorgada. Comencé los estudios de Pedagogía hasta 1956, pues cuando estaba en tercer año ya se luchaba en la Sierra Maestra y en las calles de las ciudades, entonces el gobierno cerró las escuelas. No pudo ser hasta después del triunfo de la Revolución, que fueron reabiertas sus aulas y pude concluir los estudios de Doctorado en Pedagogía. Pero en cuanto me gradué, comprendí que era una de las 10 mil maestras sin trabajo, a las que Fidel se refirió en La Historia me Absolverá.

Entonces empecé a trabajar, ya en mi aulita, en la escuela número 40 de Guanabacoa, con niños del primer grado. Los años de 1959 a 1965 fueron extraordinarios, porque pude realizarme en la labor de maestra y educadora. Hice cosas muy lindas con los alumnos. Después tuve un aula de quinto grado, y los alumnos participaron en concursos de Geografía y ganaron. Eso fue un estimulo, porque yo los había preparado.

Cuando se planteó a los maestros en ejercicio ir a trabajar a las escuelas secundarias básicas, di el paso. Así fue como llegué al Instituto de Superación Educacional (ISE).

-Fue un camino largo y complicado,

pero Margarita quería seguir superándose.

¿Cómo es que llega a la Geografía?

Ya en 1965 trabajaba en la escuela Raúl Cepero Bonilla, del Cotorro. La experiencia fue muy rica y se lo debo a mis compañeros del ISE, asesores y colegas de la asignatura; pero principalmente a los alumnos, que crearon un compromiso muy fuerte en mí. Años después, fui promovida a inspectora provincial de Geografía por los resultados.

En 1969 el Ministerio de Educación (MINED) solicitó mis servicios para escribir libros de Geografía para primaria. Era el momento en que Fidel había planteado acelerar la preparación de los maestros y comenzaban a ser creadas las escuelas pedagógicas. Pasé a trabajar en la formación del personal docente, y a preparar los programas de esa asignatura. En el Ministerio, dentro de la dirección de formación de personal pedagógico, desarrollé distintas tareas: integré y dirigí múltiples comisiones de carácter nacional y en otras fui representante del organismo. Además, realicé junto a otros compañeros la bibliografía necesaria.

Durante esos años compartí mi labor con figuras tan prominentes como el doctor Pedro Cañas Abril y la profesora Ofelia Zayas, de la Facultad de Geografía de la Universidad de La Habana. Aprendí extraordinariamente y comprendí que tenía que seguir estudiando y ampliar mis conocimientos geográficos. Ya en 1974 inicié estudios de la carrera profesoral de Geografía, en el Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona (ISPEJV).

Esta segunda especialidad la hice teniendo tres hijos pequeños, pero conté con el  apoyo incondicional de mi esposo y padres. De no haber sido por ellos, no hubiera podido concluir los estudios como la mejor graduada del curso para trabajadores en el Instituto.

-En 1980 fue creada la Comisión Nacional de

Nombres Geográficos, Margarita estaba entre

sus fundadores, debido a sus resultados

como profesora de Geografía.

¿Cómo llegó hasta allí?

Tras haber obtenido excelentes resultados junto a otros compañeros, comenzamos a realizar numerosas investigaciones. El resultado de una de ellas culminó con la creación del Diccionario Geográfico de Cuba, donde se recoge la información de la toponimia nacional.

-El doctor Antonio Núñez Jiménez

también pertenecía a la Comisión.

¿Qué recuerdos tiene de él?

No olvidaré jamás cuando escribió En marcha con Fidel, varios compañeros tuvimos la posibilidad de compartir con Núñez, el surgimiento del libro y nos leía fragmentos inéditos.

El doctor era el Presidente de Honor de la Comisión. Siempre recibimos sus consejos, exigencias, críticas ante lo mal hecho, su maestría al explicar cualquier hecho geográfico. Participaba en las reuniones internas y su palabra fue en muchas oportunidades esclarecedora.

Recuerdo también cuando publicó, antes de la Revolución, Geografía de Cuba, texto que fue quemado. Él, como revolucionario, denunciaba la situación político-económica que afectaba al país. Por eso la dictadura dio la orden de que el libro fuese quemado. Sin embargo, algunos ejemplares se lograron preservar.

Sin contar el tiempo que dedicó a formarse como maestra, hace 54 años que Margarita está dentro del sistema de educación cubano y ha sido testigo de todos los cambios ocurridos en la escuela cubana en medio siglo.

Ha tenido la oportunidad de ver las profundas modificaciones realizadas por la Revolución. Desde la Campaña de Alfabetización, los planes de formación de maestros y la fundación del destacamento “Manuel Ascunce Domenech”.

Con numerosas experiencias fuera de la Isla, integró misiones internacionalistas de trabajo en Angola, Zimbabue, URSS, México, Brasil, Francia y Reino Unido. Recientemente escribió  un libro de Geografía de Cuba para niños ingleses, como parte de un proyecto educacional con una escuela de Londres, que tuvo gran aceptación.

Ya dentro de la última revolución educativa ha participado dentro de la Batalla de Ideas, en el sector de la educación, principalmente en la elaboración los audiovisuales y la universalización de las carreras pedagógicas.

-¿Cómo ve su futuro?

La vida me dice que es necesario ir dejando el camino para los nuevos pinos, que van creciendo fuertes y robustos bajo la sombra que les ofrecen, con mucho gusto, los pinos viejos. Tal vez,  en algún momento más o menos cercano tendré que acogerme a la jubilación, lo que no significa que deje de trabajar y aportar mis modestas experiencias. El magisterio ennoblece al ser humano. A mí me ha hecho crecer, por eso mi compromiso eterno para él.

FICHA TÉCNICA:

Objetivo central: Obtener declaraciones de la profesora Margarita Quintero, porque lleva más de medio siglo dedicada al magisterio.

Objetivos colaterales: Reflejar cómo las épocas influyen en las personas. El amor y la consagración de esta mujer por la pedagogía.

Tipo de entrevista:
Por los participantes: Individual.
Por su forma: Mixta.
Por su contenido: De personalidad.
Por el canal que se obtuvo: Vía directa.

Tipo de título: De referencia al tema.
Tipo de entrada: De cita directa.
Tipo de cuerpo: Mixto.
Tipo de preguntas: 1- Abierta. 2- Cerrada. 3- Cerrada. 4- Abierta. 5- Abierta. 6-  Cerrada. 7- Cerrada. 8- Abierta.
Tipo de conclusión. Frase de impacto.

Fuentes consultadas: Directa, personal.

 



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