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LA INCUESTIONABLE PRESENCIA DE UN MAESTRO

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Tema 5: Actualidad de José Antonio Benítez y su información integral.

YAÍMA GUILARTE HERNÁNDEZ, AMALIA RAMOS IVISATE, MELISSA RODRÍGUEZ, OSMERYS RAMOS Y YUNIOR SMITH RODRÍGUEZ,
estudiantes de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Es una carrera contra el tiempo indagar a corto plazo sobre la personalidad y la obra de José Antonio Benítez, periodista sumido en la vorágine de su tiempo. Su amplia contribución al periodismo revolucionario en nuestro país y su constante indagación profesional lo convierten en figura cimera del gremio, tanto es así que fue laureado con el Premio Nacional de Periodismo José Martí, en 1999, por la obra de toda la vida.

Benítez inició sus estudios de Periodismo en la Universidad de Columbia, Estados Unidos. Trabajó durante muchos años en la revista Norte, de Nueva York, y en el Departamento Latinoamericano de la United Press Internacional (UPI), una de las agencias noticiosas de la época de mayor penetración mundial, hasta que a mediados de 1959, regresó a Cuba.

En 1960 se incorporó a la redacción del periódico Revolución para construir una labor nueva, diferente, de utilidad social, al servicio de su pueblo  y de una causa justa. Escribió desde y para la Revolución, porque la sentía suya. Nunca se quedaba en la primera noticia: le daba seguimiento, buscaba la raíz, la causa, la consecuencia. Se pronunciaba por un periodismo de opinión.

Juan Marrero González, vicepresidente de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), quien coincidió con José Antonio Benítez en la redacción del diario Granma -cuando fusionaron los periódicos Hoy y Revolución-, expresó: “Era un profesional brillante. Fue uno de los grandes de la prensa cubana en el pasado siglo. Tenía mucho oficio, cultura y técnica. Se puede decir que ‘paría’ la noticia. Era un hombre sencillo, modesto; no pensaba en los reconocimientos, su objetivo era plasmar un buen trabajo”.

Benítez hace aportes al periodismo poniendo su fuerza vital dentro del colectivo de trabajadores. En el periódico Granma, ocupó los cargos de Jefe del Departamento Internacional, Subjefe del Departamento Ideológico y Jefe de Redacción Nacional. También fue reportero en Camagüey.

Referente a su labor como maestro, Víctor Joaquín Ortega, Premio Nacional de Periodismo Deportivo 2008 y subdirector del semanario Tribuna de La Habana, opinó: “Benítez se entregó a nosotros en la escuela de Periodismo. Nos enseñó a ser honestos, a amar la verdad, a no crear falsas expectativas, y a no confundir nuestros sueños y deseos con la realidad.

“Aquel hombre fue uno de los grandes promotores de entregar el periódico El Mundo a los estudiantes. Durante 11 meses se publicó, salió a la calle y se vendió. En cada trabajo nos asesoraba con su mesura característica. Para nosotros, estudiantes entonces de Periodismo, fue una experiencia muy provechosa”, destacó Ortega.

Benítez legó una obra didáctica. En ella se destacan Técnica periodística, guía de estudio en las facultades cubanas, texto que contiene una información conceptual y ejemplificada; La noticia integral, donde se brinda una nueva concepción para lograr una integralidad en la información; Los orígenes de periodismo en nuestra América, libro, según Ernesto Vera, dirigido a afianzar la autenticidad de los periodistas y el periodismo latinoamericano mediante la revalorización de sus genuinos orígenes y contribuir a empinarlos en la defensa de los valores que juntan a la patria grande en los países de nuestra América. Escribió, además, “David y Goliat”, ensayo que delinea el transcurso de las relaciones Estados Unidos–Cuba (Premio Casa de Las Américas).  

La noticia integral

A continuación, exponemos un extracto de la conceptualización de Benítez acerca la noticia integral:

--Por información o noticia integral debemos de entender aquella que destaca lo verdaderamente significativo de los hechos, -la que aclara la visión correcta de las cosas que ocurren, la que pone al individuo al alcance del proceso revolucionario de nuestros tiempos, la que propicia el contacto con las nuevas funciones y valores sociales, la que proyecta los acontecimientos calves de la historia, la que transmite a los trabajadores elementos de cultura y educación- y lo que es significativo no solamente en el momento en que se produce el hecho, sino lo que trasciende la actualidad y es importante para una perspectiva futura del desarrollo histórico de la sociedad (2001, pág 36).

--La noticia integral no es un nuevo género periodístico, sino la información de actualidad -la noticia- a la cual el periodista debe añadir breves elementos que ayuden al entendimiento de lo acaecido y a la educación y a la cultura del sujeto receptor: antecedentes, referencias políticas e ideológicas, detalles geográficos e históricos, etc.

--La integralidad de la información, por supuesto, no significa que debemos desarrollar exhaustivamente cada aspecto de los hechos que se informan. Integralidad quiere decir que tenemos que incorporar elementos que permitan comprender en toda su importancia y trascendencia los hechos que se narran, que contribuyen a la educación general del lector, o que sirven para corregir errores y deficiencias”, apunta Benítez en ese texto (2001, pág 39).

--La noticia integral es la respuesta a una creciente necesidad- casi una reivindicación- del hombre contemporáneo. Es el resultado de una transmutación de la noticia, que de necesidad personal se ha convertido en necesidad social. El hombre exige hoy -especialmente en una sociedad socialista- una mejor documentación sobre los hechos cotidianos, sobre los fenómenos que desencadena el proceso revolucionario actual, que en una u otra forma repercuten en su vida y en el desarrollo de la sociedad en que vive (1971, pág 57).

--A la “noticia integral”, lógicamente, corresponde un “periodista integral” sobre el que recae la tarea de observar, de analizar los hechos, de interpretarlos, de seleccionarlos y de determinar sus valores y su significación. La vieja tesis de que para ser periodista bastaba tener talento y saber escribir, se ha vuelto indefendible y caduca. El juicio, válido quizá en tiempo de los “novelanti” y los “gazzettanti”, dejó de tener vigencia desde el momento en que la información se convirtió en una ciencia y el periodismo informativo en “una técnica social que, como la medicina o la educación, requiere una armoniosa síntesis entre el talento y la ciencia y la técnica” (1971, pág 57).

En ocasiones y en algunos medios de prensa se encuentran noticias con el carácter de integralidad que Benítez propugnaba, y que no es otra cosa que elaborar la información con la calidad requerida, con sus antecedentes y contextualización.

A la noticia en Cuba le falta documentación contrastante y le sobra, intencionalidad editorial, demasiado impuesta en ocasiones. Las nuevas generaciones de periodistas pueden contribuir a formar o mantener la integralidad de la noticia preparándose, estudiando, pensando, actuando, luchando. No hay de otra.

Benítez, el teórico

José Antonio Benítez fue un excelente teórico del periodismo. Su legado tiene vigencia, aún cuando el periodismo está inserto en una época de cambios acelerados, especialmente en el contexto de la era digital. Pero en todo lo que se refiere a la integralidad de la noticia y a la exigencia de preparación profesional para cumplir con las funciones de este oficio –si no el mejor del mundo como lo calificó García Márquez, sí uno de los más difíciles y responsables- , lo que pensó y escribió el profesor Benítez nos es de mucha utilidad.

Para mantener presente la teoría de Benítez hay que leer sus textos con sentido crítico, adaptando sus opiniones al momento actual, rescatando sus recomendaciones acerca de la técnica periodística y del buen ejercicio de la redacción; estudiando mucho, considerando al periodismo como lo que es: una profesión de alto nivel cultural y no solo como un trabajo del pan ganar. Yo creo que es la mejor lección del magisterio ejercido por este intelectual, asegura Miriam Rodríguez Betancourt, profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

El periodismo no puede verse estático, se mueve según las circunstancias, los intereses y los tiempos. Hay reglas generales que deben aplicarse, pero no en forma mecánica. Los medios modernos ofrecen hoy la posibilidad de ver cuántas variantes se utilizan para no decir, o decir, lo que le interesa a quienes controlan los medios.

Los que han tenido la posibilidad de hacer periodismo antes del triunfo revolucionario saben el precio que debía pagar el órgano que incumpliera los dictados de los patronos o fuera contra los intereses económicos de estos. Cercano tenemos el ejemplo de las campañas mediáticas y cómo la supuesta “gran prensa” capitalista calla e ignora los acontecimientos que lesionan sus intereses y pueden afectar el sistema. Decía el profesor Benítez que eran “verdaderos artistas en eso de crear estados de opinión favorables a sus intereses”.

Juan Marrero, comenta: “Conocí al profesor José Antonio Benítez, fui su compañero y subalterno; sé cómo pensaba de estas cosas. Él me decía que había meditado sobre un libro que perdurara de generación en generación. También decía que la integralidad no estaba en la belleza o alardes literarios, si no en dotar a los periodistas de un arma que les ayudara a criticar, a pensar, a reflexionar, a hacer el periodismo que a cada sociedad interesa. Criticar es amar, pero lejos del hipercriticismo; hay que profundizar en los errores, ayudar a erradicarlos, le decía a sus compañeros cuando era jefe de Información de Granma.

“El periodismo cubano de hoy debe contribuir a que se vaya a la raíz de los problemas, ofreciendo sugerencias y posibles soluciones. Por eso el periodista está obligado a superarse diariamente y ocupar los espacios que poco a poco nuestra prensa  dedica al análisis. Falta  mucho por andar, pero hay talento humano y voluntad política de pasar a una etapa superior”.

A su vez, Juan Varela Pérez, periodista del diario Granma, manifiesta: “La obra del profesor Benítez será siempre, como la obra de otros colegas, un material de consulta permanente. ‘El día que un periodista piense que se la sabe toda, habrá iniciado su  retroceso profesional’; esta es una frase de Benítez que también tiene vigencia”.

En el proceso  de exploración de información acerca de este teórico excepcional, hemos concientizado el valor de la obra de Benítez y la necesidad de comprometernos, como nuevas generaciones de periodistas, con la búsqueda de la integralidad de la noticia.  El caudal de conocimientos dejado como herencia por un maestro de todos los tiempos, es inmortal e imperecedero y debe ser el estandarte enarbolado por quienes pretendan ser profesionales del calibre de este cubano.

Bibliografía:

Benítez, José Antonio. La noticia integral. Pablo de la Torriente. La Habana, Cuba.2001.

Benítez, José Antonio. Técnica periodística. Imprenta Universitaria de Oriente. La Habana, Cuba. 1971.

Ortega Izquierdo, Víctor Joaquín. Para cantar mejor al músculo. (Trabajo investigativo no publicado)

Periodistas consultados:

Juan Marrero González, vicepresidente de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC).

Juan Varela Pérez, periódico Granma.

Miriam Rodríguez Betancourt, profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

Víctor Joaquín Ortega, semanario Tribuna de La Habana.



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