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TEMAS POLÉMICOS DEL PERIODISMO

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Tema 2: Objetividad, imparcialidad. Versus subjetividad, parcialidad. Honestidad profesional.

MARIA KARLA VILLAR MORA, LISBET PENÍN MATOS, RACHEL COWAN CANINO, CLAUDIA ALEMAÑY CASTILLA, DARÍO GABRIEL SÁNCHEZ GARCÍA,
estudiantes de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana. 

Cumplir con la función de informar lo que acontece de manera veraz y mostrar la realidad tal cual es en función de un interés colectivo, es la principal tarea de los periodistas. Son muchos los trabajos e investigaciones sobre temas periodísticos y es recurrente la opinión de que esta labor informativa debe hacerse lo más objetiva, imparcial y veraz posible. Pero, ¿realmente son los periodistas objetivos e imparciales?, ¿pueden despojarse a la hora de redactar notas informativas u otros géneros de los procesos psicológicos y de razonamiento, opinión y selección que les son inherentes al ser humano?  

Para responder las anteriores cuestiones se impone partir de las definiciones semánticas de los vocablos objetividad, parcialidad y honestidad dadas en el  Manual de la Lengua Española, Tomo I, en los siguientes términos:

OBJETIVIDAD: Dícese de lo que existe realmente fuera del sujeto que lo conoce (Alvero Francés, octubre de 1976, pág.547).

PARCIALIDAD: Designio anticipado o prevención en favor o en contra de alguien o algo, que da como resultado la falta de neutralidad o insegura rectitud en el modo de juzgar o de proceder (Alvero Francés, octubre de 1976, pág.578).

HONESTIDAD: Cualidad de ser honesto, decente, decoroso, razonable, justo, honrado (Alvero Francés, octubre de 1976, pág.392).

Por su parte, la enciclopedia Encarta Student 2008 refiere como objetividad el desapasionamiento, neutralidad y  honestidad a la hora de informar.

En adición a las cuestiones de carácter semántico, en un Glosario de Términos Periodísticos publicado en mayo del 2009  se define la objetividad como la característica que se manifiesta cuando la información parte de un conocimiento exacto y cierto, de una reflexión consciente y de una rectitud intachable de intenciones, mientras que se conceptualiza como veraz aquello que aplicado a la noticia recoge la realidad tal y como ésta se ha producido.

Muchos periodistas de reconocido prestigio han realizado sus propias valoraciones sobre estos valores en el periodismo y lógicamente defienden sus propios criterios y puntos de vistas al respecto.

Según Juan Luis Martín, miembro de Mérito de la Academia de Ciencias de Cuba, la subjetividad consiste en el reflejo de la realidad objetiva en la conciencia de los sujetos, y el elemento que guía sus acciones sobre esa realidad. (Perera, 25 de septiembre del 2011).

Por otro lado la periodista Raquel Sierra, del periódico Tribuna de La Habana plantea: “Lo subjetivo es el prisma con que cada individuo aprecia o valora el entorno”, por lo tanto, en el periodismo se refleja una gran cantidad de impresiones y concepciones del mundo, propias  de quienes la redactan”. Eso hace, según la propia periodista que “no seamos objetivos ni imparciales”.

“El ser objetivo es imposible para los seres humanos, es una cualidad divina o propia de los robot”, afirmó  el periodista John Carlin durante la apertura del curso 2009 de la Escuela de Periodismo impulsada por la Universidad Autónoma de Madrid y el periódico EL PAÍS (Online).

En el artículo Coca-Cola NO refresca mejor, su autor, Víctor Ego Ducrot, hace un recorrido por conceptos y opiniones de varios autores, textos y manuales de estilos, en un estudio sobre la objetividad e imparcialidad, que resulta ilustrativo y de obligada referencia.

Formarse una opinión, por tanto, en esta materia, presupone la valoración de disímiles puntos de vistas. Si el periodismo responde incesante e inevitablemente a una intencionalidad, ¿logramos ser objetivos?

La materia prima de las informaciones periodísticas son los sucesos y acontecimientos del diario y como tal están en constante cambio y progreso. En las mismas ediciones de un periódico o emisiones de un noticiero las notas deben ser complementadas o corregidas. Muchas veces los propios filtros por los que deben pasar, dígase editor o jefe de redacción, realizan cambios en el texto original que redactó el periodista, en su carácter de testigo o actor de los hechos.

Un mismo suceso, observado por distintos periodistas, recibe versiones y tratamientos diferentes. Es imposible, que de una misma conferencia de prensa, dos reporteros redacten la misma noticia, aún cuando sea la misma fuente, en el mismo lugar y al mismo tiempo la que brinde información. Entran en juego aquí factores que inciden en la objetividad, por ejemplo, el perfil editorial del medio, su intencionalidad, ideología, así como el público meta.

A la hora de redactar la nota, el periodista deberá realizar todo un proceso de selección y jerarquización del material informativo, tanto para escribir la propia noticia, como en el momento de la publicación. En todas estas etapas se mantiene vivo el riesgo de que las posiciones subjetivas limiten la objetividad.

Aún cuando no aparecen textuales las opiniones o comentarios del periodista: ¿no es evidente la influencia del redactor en el resultado final de su nota, la cual constituye y determina la realidad que percibirá el lector, a partir de su propia comprensión de los hechos? 

"El propio hecho de la observación altera al observador y a lo observado”, (Online), dijo  Werner K. Heisemberg, físico alemán (1901-1976).

Sin lugar a duda, un periodista imprime mucho de su comprensión al suceso, haya sido influenciado o no por un promotor. A la hora de conformar un relato noticioso, prevalece  la opinión personal hasta en los más pequeños detalles, aunque es importante destacar que siempre de manera implícita. Cuando un redactor excluye o incluye datos y matices está reconstruyendo el hecho, la realidad a partir de su propia interpretación e imprimiéndole por tanto, subjetividad.

Teniendo en cuenta lo expuesto anteriormente, podemos concluir que no es objetiva la prensa cuando presenta la noticia respondiendo a ciertos enfoques e ideologías que se corresponden con la del propio periodista, el medio o la sociedad, pero, ¿está siendo imparcial el redactor?

Miguel Catalán González, en su trabajo Acerca de las nociones de verdad y objetividad en la información, define la imparcialidad como “una actitud de honradez intelectual (la autopercepción de que uno no está deformando tendenciosamente el hecho) que permite separar lo que ha sucedido, de aquello que le hubiera gustado a uno que sucediera”. (Online)

Aún cuando la imparcialidad es la meta a alcanzar y un periodista  para hacerse creíble debe expresar puntos de vista que no denoten una asentada tendencia, es muy difícil escribir notas incuestionablemente imparciales.

Son muchos los factores que determinan el ser o no imparciales  cuando se redacta una noticia. Escribir respondiendo a interés o ideologías de un órgano de prensa o público determinado, seleccionar lo que creemos correcto o de interés, e incluso el no escribir sobre determinados temas por temor a la censura, son signos de parcialidad.

Al entrevistar sobre el tema al periodista y profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, Jesús Arencibia Lorenzo,  expresó que “el periodista quiera o no siempre tiene una ideología, cada palabra está marcada por esa ideología que defiende, cada palabra indica una búsqueda, una opción. Siempre se toma partido entre dos cosas, incluso el no tomar partido es tomar partido. El periodista nunca logrará ser lo que muchos teóricos pretenden: un espejo neutral que refleja la realidad. Podrá ser un reflejo, pero un reflejo construido desde su propio paradigma”. 

Otro de los trabajos que aborda esta problemática es el ya mencionado artículo  Coca-Cola NO refresca mejor, del periodista y director de la Agencia Periodística del MERCOSUR, Víctor Ego Ducrot.  En el explica acerca del  hecho periodístico, que  el mismo necesariamente será parcial, como lo es toda actividad humana desde el punto de vista cultural antropológico, y entendida esa parcialidad no como aceptación de una parte en detrimento del todo, sino como asunción de una posición propia del periodista y-o del medio, ante el complejo y multifacético entramado de hechos sobre los que trabaja la práctica periodística.

Lo que sí debe quedar claro es que, aunque la subjetividad y la parcialidad son propias e inherentes de todo ser humano, no significan una vía para que el periodista transforme concientemente la información.

Sobre este tema, comentó el periodista Jesús Hernández, de la agencia Prensa Latina: “Es inevitable que el periodista, independientemente del texto tomado de una fuente determinada, en el momento de rehacerlo le imprima su toque personal, lo que no quiere decir que tenga la licencia para desvirtuar lo que plantea la fuente originalmente”.

El respeto a la verdad debe ser la máxima del quehacer de un periodista. El Código de la Organización para la Educación, la Ciencia y la Cultura de las Naciones Unidas, UNESCO, expone como primer principio de la ética periodística “el derecho del pueblo a una información verídica” y como segundo principio “la adhesión del periodista a la realidad” (Online).

El informador  debe ser veraz y objetivo en el único sentido posible en que puede serlo, en el sentido de que aún cuando lo que escriba está determinado por su subjetividad intrínseca de relación de conocimientos y descripción, debe decir aquello que haya confirmado y comprobado sea verdad

En su artículo La objetividad periodística: entre el mito y la utopía, Frank González García, decano de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, plantea que los periodistas recurren a marcas de veracidad: “La referencia entrecomillada a declaraciones de testigos y protagonistas de los hechos, las fechas, horas, fuentes, cifras y detalles sobre su presencia en el lugar, forman parte del arsenal persuasivo del periodista acompañado por un lenguaje preciso, sin adjetivos, ni adverbios innecesarios” (Online).

Para garantizar la honestidad y profesionalidad de los periodistas cubanos, la Unión de Periodistas de Cuba, UPEC, ha creado también su propio Código de Ética, donde se establece que :

ARTÍCULO 2.  El periodista tiene el deber de informar y expresar sus criterios con veracidad, agilidad y precisión.

ARTÍCULO 15. El periodista debe acudir a más de una fuente con el fin de lograr una información veraz y lo más completa posible (Online)

En el criterio de la periodista y profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, Iraida Calzadilla: “El periodismo, digámoslo así, no puede ser ascéticamente objetivo en tanto lo realizan sujetos con el fin de que llegue a sujetos, y en esa vía retroalimentadora, la realidad será percibida de acuerdo con cada mirada. Sin embargo, la presentación de la realidad con apego a la verdad no queda a expensas solo del buen hacer. El periodista, más allá de su cultura, ideología, profesionalidad, espiritualidad y respeto al público, está obligado éticamente a un discurso honesto y debe atenerse, además, a los valores vigentes en su sociedad y no traicionarlos” (Calzadilla, publicado en 2005, pág.29). 
         
En el proyecto de Documento Base que actualmente estudian los militantes del Partido Comunista de Cuba, con vista a la celebración  de la Primera Conferencia Nacional que se realizará el próximo mes de enero (2012), los puntos del 65 al 67 que forman parte del acápite referido al trabajo político e ideológico, trazan pautas para el desempeño de los medios de comunicación y de manera particular el punto 67 argumenta sobre la necesidad de “desarrollar un periodismo objetivo y de investigación que permita desterrar la autocensura, la mediocridad, el lenguaje burocrático y edulcorado, el facilismo, la retórica, el triunfalismo y la banalidad” (8 de octubre de 2011, pág. 7).

Cabe interpretar, entonces, que el periodismo cubano no estará jamás ajeno a sus concepciones de clase, a la ideología que prevalece en la sociedad cubana, ni a la visión y convicciones que imponen los principios éticos y morales que se defienden, aunque ello signifique  la caracterización de este periodismo como subjetivo y parcial y, ante todo, la prevalencia de un periodismo ejercido con una alta y asumida honestidad profesional. 

BIBLIOGRAFÍA:

Almeida Alfonso, José. Artículo “El ojo del periodista o la imposible objetividad en los medios de comunicación”. En: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=50511

Alvero Francés, F. Diccionario Manual de la Lengua Española. Editorial Pueblo y educación. La  Habana, Cuba. 1976.

Calzadilla Rodríguez, Iraida. La nota. Pablo de la Torriente Brau. La Habana, Cuba. 2005.

Catalán González, Miguel. Artículo “Acerca de las nociones de verdad y objetividad en la información”. En: http://www.comunicacionymedios.com/comunicacion/

Código de ética de la UPEC.

Ego Ducrot, Víctor. Artículo “Coca-cola no refresca mejor”. En: http://www.bahiapsicosocial.com.ar/en_sayo_nunca_desnudos/

González García, Frank. Artículo “La objetividad periodística: entre el mito y a utopía”. En: http://www.saladeprensa.org/art790.htm

Perera Robbio, Alina y Martín González, Mariela. La fuerza invisible que moldea al mundo. Periódico Juventud Rebelde. 25 de septiembre del 2011.

Proyecto Documento Base Primera Conferencia Nacional Partido Comunista de Cuba. Editorial Política. La Habana, Cuba. 2011.

R.G.G. Artículo "La objetividad es un cuento chino. El periodista debe ser honesto". En: http://www.elpais.com/articulo/sociedad/objetividad/cuento/chino/

PERIODISTAS ENTREVISTADOS:

Raquel Sierra. Tribuna de la Habana.

Jesús Hernández, Agencia Prensa Latina.

Jesús Arencibia, Juventud Rebelde.



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