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GENIOS DE LA INFORMÁTICA

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Cuba estuvo representada por tercera ocasión consecutiva en la gran final del Concurso Internacional Universitario de Programación de la Asociación de Máquinas Computadoras (AMC-ICPC), conocido como el Mundial de Fútbol de la Informática

 

YUNIEL LABACENA ROMERO,
estudiante de tercer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Esta vez no fue el Barça contra el Real Madrid en busca de la victoria, ni Messi ni Cristiano tratando de marcar goles en una gran final del deporte de las multitudes. Pero sí hubo mucho colorido, fuerza y deseos de ganar como en un gran partido de balompié.

El fútbol es pasión, emoción; pero también conocimiento y concentración. Cuba y su Universidad de La Habana vivieron momentos fantásticos al participar en la gran final del Concurso Internacional Universitario de Programación de la Asociación de Máquinas Computadoras (AMC-ICPC), conocido como el Mundial de Fútbol de la Informática.

Al evento se asiste en representación de una universidad y en equipos de tres estudiantes, al que ha de guiar un profesor. En este sentido, Alfonso Alfonso, Leandro Castillo y Ramón Alejandro Reyes, estudiantes de Ciencias de la Computación y Alfredo Somoza, profesor de la Facultad de Matemática y Computación, participaron en mayo (2012) en Varsovia, Polonia, a la más grande competencia de Computación a nivel mundial que existe en la Educación Superior.

Los resultados de Varsovia

Durante AMC-ICPC se realizan dos competencias: la principal, que es un todos contra todos, y una colateral. Nuestro equipo alcanzó el cuarto lugar en esta última.

Según explicó el Doctor Luis Ramiro Piñeiro, decano de la Facultad de Matemática y Computación de la Universidad de La Habana, se trata de un juego en el que los participantes programan una estrategia de victoria que se pondrá a prueba en un enfrentamiento con otro equipo que también programa la suya. Aquel que pierda sale de la competencia y el otro sigue.

“El equipo nuestro avanzó hasta discutir el pase a la final en un muy reñido choque, en el que la victoria pudo corresponder a cualquiera de los dos contendientes”.

La competencia principal del certamen, considerada por los especialistas como sumamente fuerte, consistía en resolver en cinco horas 11 problemas, todos en idioma inglés y de variada complejidad, y que la programación que se realizara de cada uno fuera satisfactoria.

Piñeiro informó que el equipo cubano, lamentablemente, no estuvo bien en este certamen. Entre los factores que llevaron al fatal resultado estuvieron la presión de la competencia, el nerviosismo y una estrategia fallida para enfrentar los problemas.

“Fue muy grande el estrés que provocó la preparación del viaje, ya que no estaba en plan y solo se resolvió 72 horas antes. Por esta razón, los muchachos llegaron tarde a la acreditación, no tuvieron tiempo de adaptarse al cambio de hora, tuvieron que permanecer un día adicional en Varsovia y el viaje fue muy largo y agotador”.

Es difícil ganar un puesto en eventos de esta naturaleza. Bien lo saben los campeones cubanos. Para llegar a Varsovia, los estudiantes y el «profe» formaron parte de los cerca de 25 000 concursantes que, agrupados en más de 8 000 equipos, representaron a más de 2 200 universidades, de unos 80 países. Así lo hicieron para obtener uno de los 110 cupos en disputa, en una lid que dejó fuera a centros tan reconocidos como Cambridge y Oxford.

“A pesar de no alcanzar la meta propuesta, nosotros tenemos la alegría, por segunda ocasión consecutiva, de que un equipo de nuestra Facultad nos representara en la gran cita. Para llegar allí ganaron, además, tres competencias previas y fueron el mejor equipo de Cuba y de todo el Caribe. Ninguno de estos eventos, especialmente el último, resultó fácil”, destacó el decano.

Mucho estudio y dedicación

Alfonso, quien el próximo septiembre cursará su cuarto año de la carrera, es un veterano en concursos de Informática: “Participé por vez primera en 2008, cuando estaba en el preuniversitario. Fue una gran enseñanza, y exigió de mí mucha preparación. En 2011 asistí al mundial universitario en los Estados Unidos, un evento de mayor complejidad; y ahora me gané participar en Varsovia.

“Para nosotros constituye un desafío confrontar los conocimientos con los de cientos de estudiantes talentosos de las mejores universidades del mundo. Gracias a mi experiencia, y a los profesores, me he preparado mejor”.

El mundial universitario en Estados Unidos, recordó, fue excelente. “Más que equipos que compiten unos contra otros, son muchachos que ponen a prueba sus saberes, intercambian ideas y se apasionan por la programación, en un ambiente muy sano”.

Afirma que participar en estos certámenes requiere de esfuerzo, pero eso no significa dejar de hacer cosas: “En mi caso, tengo una novia que es mi vida y junto a ella, la universidad y el concurso, pero se puede sobrellevar todo. En el futuro quisiera dedicarme a una investigación que adelante y ayude a mejorar la computación en nuestro país”.

Apostar por el futuro

Con su llegada a la enseñanza universitaria, Leandro se enroló en una competición mundial acorde con sus estudios actuales. Y, como Alfonso, se estrenó en un certamen cuando estaba en el preuniversitario: “Ahora las pruebas se ponen más fuertes. Los concursos adquieren mayor exigencia.

“Es un honor para mí formar parte del equipo que representa a Cuba y a la Universidad de La Habana en un mundial tan relevante. Y también es una meta cumplida muy tempranamente, porque es la aspiración de cualquier estudiante de la carrera”, expresó.

La cita de Varsovia fue el último escalón de un camino recorrido desde el evento local, nacional y regional: “Competimos como equipo. Hemos estudiando mucho, sobre todo Matemática, porque es esencial en la solución de los ejercicios.

“Como parte del entrenamiento realizamos exámenes que se publicaron en la Internet, los cuales hacen estudiantes de otras universidades del mundo. Eso nos permitió competir contra ellos y saber cuáles son los nombres de los equipos y sus integrantes”.

Cuenta Leandro que desde que se adentró en estas lides, su vida no significa dejar a un lado las cosas que prefieren los jóvenes: “Se trata de estudiar en el tiempo libre, y de saber hacerlo. Me gusta divertirme bastante y hacer todo igual que mi generación, pero veo en la computación una gran diversión”.

Enamorado de la computación

Ramón Alejandro, el tercero de los estudiantes, es un enamorado de la Computación. Iniciará este curso su tercer año de esa especialidad. Al indagar sobre el significado que tiene para él participar en estas olimpiadas, prefirió primero hablar de la calidad de sus compañeros.

“Me integré a un equipo de excelencia. Son estudiosos y están bien preparados. Nuestros estudios universitarios y el concurso nos exigen mucho. Debemos organizar bien el tiempo y combinar todas las actividades. Porque, contrario a lo que muchos puedan pensar, hacemos todo lo que cualquier joven de nuestra edad”.

Asegura que dio lo mejor de sí para salir bien, pero factores adversos no le permitieron un resultado superior: “Esperamos mejorar y a la vez ser una fuente de inspiración para que mis compañeros de aula se sumen a estos eventos que mucho nos aportan para nuestro futuro profesional. Mi sueño es programar por el resto de mi vida”.

Un aparte con el «profe»

“Participar constituyó ya un triunfo, pues estas citas convocan a verdaderos genios de la Informática. Representar a Cuba y a la Universidad ya ha sido un premio para nosotros a pesar de no haber ganado”, asevera Alfredo, profesor desde hace 15 años de la Facultad de Matemática y Computación.

Dijo que los muchachos entrenaron día y noche. Cuando digo esto no exagero, porque hay muchos ejercicios que se pusieron on line en las horas de la madrugada y ellos se levantaron para realizarlos. Discutieron los problemas siempre en equipo, uno de los principios más importantes para asumir el mundial de Varsovia.

“Estuvieron muy animados. No perdieron la fe, a pesar de los contratiempos que enfrentamos para viajar y las desventajas tecnológicas. Hemos luchado porque Cuba no sea ignorada en un evento de esta magnitud. Debemos ganar en conciencia y en sensibilidad sobre el alcance que tienen. El mundial se creó hace 30 años y nosotros solamente hemos asistido en tres ocasiones.

“No existe en las carreras de la Universidad un concurso equivalente —añadió Alfredo—. Ningún estudiante de otra especialidad tiene la posibilidad de participar en una competencia, midiendo sus conocimientos contra estudiantes de centros famosos como Harvard, Standford, Princeton…”, concluye el «Profe».

Recuadro 1:

Olimpiadas en el Caribe

Una treintena de equipos de 17 centros de enseñanza Superior de Cuba, República Dominicana, Jamaica y Costa Rica compitieron la Final Caribeña de este año en La Habana, en el que por vez primera el Caribe participó como región independiente en las eliminatorias.

Según Dovier Antonio Ripoll, director del concurso en la región y profesor de la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI), el Caribe es una de las cinco regiones de América Latina que participan en el concurso desde el 2011 en que logro este resultado gracias a la cantidad de equipo, instituciones y participantes.

“En el 2009 se desarrolló por vez primera en Cuba y en el área una final de AMC-ICPC en la que participamos por la región de México y Centroamérica. Desde entonces los tres concursos regionales clasificatorios para el mundial se han desarrollado en Cuba, con sede en la UCI.

“Los concursos comienzan en el Caribe por los locales en las universidades, después los nacionales en cada país y por último la final regional clasificatoria para el mundial. En las sedes del evento se concursa el mismo día, a la misma hora y con el mismo conjunto de problemas”.

El Caribe presentará la candidatura de Cuba para organizar una de las finales de ACM-ICPC entre los años 2015 a 2020. “Desde que manifestamos nuestro deseo el año pasado, los organizadores del concurso nos han brindado su apoyo. De lograrse, América Latina organizaría por vez primera un concurso de este tipo.

“Tener una sede en Cuba, pretende incrementar la participación de instituciones del Caribe en estos eventos y proveer prestigio y visibilidad mundial para nuestras universidades. Además, garantiza el intercambio de conocimientos, y sirve de aliento al desarrollo de habilidades de programación, el trabajo en equipo y la resolución de problemas”, agregó.

Recuadro 2:

Olimpiadas en Cuba

El ACM-ICPC ACM surgió en 1970 a partir de un concurso celebrado en la Universidad de Texas A&M, organizado por la sociedad honorífica Upsilon Pi Epsilon, y desde entonces ha tenido un crecimiento acelerado en las cantidades de equipos, instituciones y países participantes.

La conocida empresa IBM es desde 1997 -en que las finales se realizan de manera anual-, la principal patrocinadora de este certamen, en el que prevalece el trabajo en equipo, el análisis de problemas y el desarrollo rápido de software, y cuya final siguen por Internet cada año cinco millones de usuarios.

Hasta el año 2008 la participación cubana fue muy escasa, principalmente por lo costoso que resultaba enviar equipos completos (cuatro personas) a competir en los concursos regionales en Venezuela o México.

El Doctor Luis Ramiro Piñeiro, explicó que teniendo en cuenta esos elementos y los beneficios del evento, la UCI hizo una solicitud a los organizadores del concurso para realizar una eliminatoria regional de dicho evento, la cual fue aprobada.

«Pese a no poder contar con el patrocinio de IBM, por las restricciones que impone el bloqueo de Estados Unidos, hasta la fecha se han realizado tres concursos regionales (años 2009, 2010 y 2011), en los cuales han podido participar cientos de estudiantes y profesores universitarios de diversas naciones».

Equipos cubanos han clasificado para participar en las finales mundiales 2010 (un equipo de la Universidad Central de Las Villas), 2011 (un equipo de la Universidad de La Habana y otro de la Universidad de Ciencias Informáticas) y 2012 (un equipo de la Universidad de La Habana).

 



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