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LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN SOCIAL, LA HERRAMIENTA DEL IMPERIALISMO PARA LA DOMINACIÓN DE LOS PUEBLOS

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CRUZ RAMÓN LUCES SEQUEA,
Profesor de la Universidad Bolivariana de Venezuela,
Sede de Monagas.
Cortesía para Isla al Sur.

"Las batallas culturales son las batallas del poder en la era de la información. Se libran primordialmente en los medios de comunicación y por los medios de comunicación, pero estos no son los que ostentan el poder.  El poder, como capacidad de imponer la conducta, radica en las redes de intercambio de información y manipulación de símbolos, que relacionan a los actores sociales, las instituciones y los movimientos culturales, a través de iconos, portavoces y amplificaciones intelectuales", señala Manuel Castells en La era de la información.

Las  palabras  dominación y poder pueden oírse muy fuertes si se relacionan en una oración, con la de medios de comunicación. Sin embargo, el ejercicio de este poder no implica, necesariamente, el uso de la fuerza o la intimidación. Solo puede bastar un simple slogan pegadizo, una oferta irresistible o una imagen tentadora para dominar a un gran número de individuos que forman parte de la sociedad.

Dominación, en su sentido más amplio, es lo que ejercen los medios de comunicación social; no es difícil identificar este accionar. Aunque en muchos casos, y para la mayoría del público consumidor, esto es casi imposible de percibir o de aceptar esta situación.

El mercado del entretenimiento busca constantemente penetrar en la vida de los individuos, más allá de brindarles entretenimiento busca crear patrones de comportamiento determinados por la información transmitida por esto medios, como lo plantearon los teóricos de la escuela de Frankfurt, Horkheimer y Adorno.

Una de las herramientas de la dominación ideológica y política está focalizada en el accionar de los medios de comunicación; por medio de ella no sólo se legitima, es decir, se nos enseña que es válida e inmodificable la situación de explotación, sino que también se nos educa y forma para prestar servicios que buscan perpetuar este estado de cosas, en beneficio principalmente de la burguesía imperialista pretendiendo hacer ver que esta situación es inmodificable.

Los medios, para poder reflejar realidades creadas por ellos, manejan la información. Este manejo significa el hecho de alterar la información que se le debe mostrar a la sociedad. Manipular –en una de sus acepciones- es alterar o también ocultar la información que se quiere o tiene que mostrar, por ejemplo, cuando se produce un asesinato, se tiene que mostrar lo que ocurrió tal como este hecho sucedió, sin ocultar ninguna acción. Otra forma de manipular se hace en los títulos de las noticias, dándole a la noticia mayor o menor gravedad de lo que ha sucedido.

Dentro de este contexto, la lucha por el control global se da mediante la opresión de los pueblos no solo por la vía económica sino que han desarrollado diversas estrategias de dominación  que van desde la penetración directa mediante la presencia de un ejército invasor, caso Irak (que resiste), o mediante acuerdos de ocupación con la complicidad de los gobiernos títeres de las potencias imperialistas, caso Colombia y bases militares; también se pueden mencionar formas como la dominación cultural producto de la ofensiva mediática del poder comunicacional imperialista que fomenta la pérdida de valores familiares y el pesimismo ante las propuestas de cambio social que surgen del seno de los pueblos oprimidos como es el caso de Latinoamérica.

A manera de conclusión, es evidente que los medios de comunicación y sus diversos productos son hoy de los principales instrumentos de sometimiento de la población a los poderes  de las transnacionales y los estados hegemónicos.

 

 



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