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GUATEMALA: LA INDEPENDENCIA DE AYER Y LA PAZ DE MAÑANA

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RANDY SABORIT MORA,
periodista de Prensa Latina,
Cortesía para Isla al Sur.

Guatemala, (PL)- Guatemala firmó el acta de independencia hace 191 años y los Acuerdos de Paz datan de 1996, sin embargo, tiene pendiente lograr disminuir el índice de violencia que en 2011 costó la vida a cinco mil 600 personas. 
 
Centroamérica, incluido este país, logró emanciparse del colonialismo de España el 15 de septiembre de 1821, pero luego del devastador conflicto armado (1960-1996), la guerra de la violencia cotidiana hace que el guatemalteco cargue con el temor de perecer a manos de homicidas. 

La denominada Sesión Histórica aconteció en el Palacio Nacional de Guatemala cuando la región centroamericana no era la más violenta del mundo, como la considera las Naciones Unidas en estos momentos. 

En aquel entonces, el documento lo rubricó una junta de notables conformada por miembros del Ayuntamiento, autoridades eclesiásticas y universitarias, consulado de comercio, colegio de abogados y otras personalidades; en tiempos que el narcotráfico y la criminalidad organizada no eran negocios rentables en el itsmo.

También en aquella fecha del siglo XIX, en la cual asumió como jefe supremo del Poder Ejecutivo el brigadier Don Gabino Gainza, el área distaba de ser una de las vías de paso de drogas hacia Estados Unidos, el mayor mercado de esas sustancias en el mundo, como señala la ONU. 

La realidad guatemalteca supera el gesto simbólico protagonizado la noche del 14 de septiembre último por cientos de capitalinos al correr -algunos con antorchas o banderas en mano- por la céntrica avenida de la Reforma, donde está el Obelisco dedicado a los próceres independentistas, inaugurado el 19 de julio de 1935. 

El Estado no puede tapar con un dedo los tres mil 899 asesinatos contabilizados por el Grupo de Apoyo Mutuo de enero al 31 de agosto pasado, organización humanitaria que considera estancada la reducción de los números en ese sentido, tras ocho meses de la administración del presidente Otto Pérez Molina. 

Días atrás, el propio mandatario llamó a disminuir la tasa de criminalidad respecto al 2011. 

"Le he pedido a las fuerzas de seguridad para que en este cuatrimestre podamos lograr mejores resultados y que el año pueda cerrase con un índice mucho más bajo que los registro actuales", declaró el gobernante. 

Ante esta situación, el Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN) instó al gobierno guatemalteco a aplicar una política de prevención para hacer descender los asesinatos, que cada día suman 16  como promedio, acorde con estadísticas oficiales.   

"Es necesario que exista una política de prevención del delito que involucre a las municipalidades y líderes comunitarios", convocó Néstor López, investigador del CIEN, institución que constató que durante el primer semestre de 2012, el 34 por ciento de las víctimas fueron jóvenes entre los 16 y 29 años. 

La inseguridad causó tres mil 410 víctimas mortales de enero a julio de 2012, confirmó el Instituto Nacional de Ciencias Forenses. 

Tal dato supera los dos mil 887 homicidios registrados en ese período por la Policía Nacional Civil (PNC), aunque ambos informes coinciden en que la mayoría de las muertes fueron con armas de fuego. 

Del 1 de enero al 18 de julio último, la PNC incautó dos mil 370 instrumentos balísticos como pistolas, ametralladoras, revólveres, escopetas y fusiles de asalto.

La cantidad de decomisos es ínfima con relación a las 800 mil armas ilegales, dos terceras partes más a las legales, que circulan en territorio guatemalteco, estiman organizaciones no gubernamentales.

El armamento ilegal en esta nación asciende a unos 800 mil y entran por la frontera con El Salvador, Honduras o provienen de México vía Belice, ha señalado Carmen Rosa De León, directora del Instituto de Enseñanza para el Desarrollo Sostenible, institución de la sociedad civil sin fines de lucro. 

A su juicio, el tráfico de armas es consecuencia del desvío de los ejércitos y las policías de Centroamérica.

También, el ministro de Gobernación (Interior), Héctor López, ha admitido que casi el 85 por ciento de los crímenes en Guatemala resultan de ataques armados, lo cual indica un incremento en el tráfico armamentístico. 

Estos elementos apuntan a que la llama de la paz aún está por encenderse en este país con riquezas culturales y naturales admirables.



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