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EN BUSCA DE UN PRIMER BATE

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El equipo Cuba necesita encontrar un pelotero con condiciones de primer madero que se mantenga estable dentro de su nómina.

HITCHMAN POWELL ESCALONA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación.
Universidad de La Habana.
 

En los últimos años, la conformación del equipo Cuba constituye un dolor de cabeza para la Dirección Nacional de Béisbol. La lucha por el puesto dentro del plantel es dura, pero donde más difícil resulta elegir es a la ofensiva, porque además de ser bateador, debe destacar a la defensa.

Un ejemplo de ello es el caso del torpedero Alexander Guerrero, quien en la Serie Nacional 48 promedió un average de 338, conectó 19 jonrones y 24 dobletes, y quedó fuera porque cometió 15 errores, para un fildeo de 962.

Cuando anuncian la nómina, los directivos que la conforman y periodistas dicen siempre que el planteamiento táctico del team es combinar la velocidad en función de la ofensiva. Sin embargo, en los topes internacionales, escasean  las jugadas de corrido y bateo  ante la carencia de jugadores que dirijan la pelota por detrás del corredor.

Tampoco abundan  los robos de base y los toques de bola, lógico si la alineación no se construye teniendo en cuenta la rapidez, sino la fuerza y, entonces, el desplazamiento por las almohadillas de la mayoría de los jugadores que integran la novena regular es muy lento.

El último equipo Cuba que nos representó en el mundial de Panamá, durante los 11 juegos, solo realizó cinco intentos de robo, tres de ellos eficientes: Alexei Bell, Yuliesky Gourriel y José Dariel Abreu. Estos jugadores, encargados de impulsar carreras por su orden al bate, fueron quienes adelantaron bases.

“Cuando los peloteros regresan a sus provincias, por necesidad, asumen roles diferentes a los del elenco élite. Los primeros bates ocupan otro lugar en la tanda, y de esa forma, no ejercitan las habilidades que le competen”, expresó Aliet Arzola Lima, estudiante de cuarto año de Periodismo y colaborador de la página deportiva del diario Granma.

“Hace tres temporadas ocupo segundo puesto en la tanda cienfueguera y no afecta tanto mi sistema de juego, porque además de adelantar a los corredores, tengo como objetivo embasarme. Pero de actuar como tercer o cuarto en la alineación, sí perjudicaría mi ritmo, pues la función es completamente diferente: hay que impulsar carreras a como de lugar, sea con un fly a los jardines o un hit”, señaló Yoelvis Leyva, pelotero que integró el equipo de las cuatro letras en el Mundial Universitario del 2011.

Este problema de cambiarle el turno al hombre proa del seleccionado de la mayor de las Antillas en el desarrollo de la Serie Nacional, se ha agravado últimamente. Ejemplo de ello son los casos de Giorvis Duvergel y Rusney Castillo, quienes se desempeñan como tercer madero de Guantánamo y Ciego de Ávila, respectivamente.

“Esta tónica parece ser irreversible, en especial por la responsabilidad y calidad que poseen y lo que representan en cada una de sus novenas. Por ello, deben entregarse al máximo obviando los intereses personales”, comentó Tony Castillo, integrante de la Dirección Nacional de Béisbol.

Según Sigfredo Barros, periodista de la página de Deportes del diario Granma, “la Dirección Nacional de Béisbol no tiene por qué intervenir en el desarrollo de los jugadores en sus equipos regionales, ya que es muy diferente la función y el compromiso de cada uno de ellos cuando integran la armada tricolor. Eso sí, debe encontrar el hombre ideal, capaz de ocupar el mismo cargo en ambas selecciones”.

Desde el retiro de Luis Ulacia, la escuadra antillana no posee un pelotero iniciador de la batería capaz de mantenerse estable, excepto Eduardo Paret. El camagüeyano nunca destacó por conectar largos batazos, aunque su velocidad, tacto y versatilidad le confirieron el número uno del uniforme y de la artillería.

“Yo recuerdo que el equipo nacional de pelota siempre tuvo un primer bate natural de la talla de Félix Isasi, Wilfredo Sánchez, Pedro Jova y Luis Ulacia. Como no todos los peloteros tienen condiciones para asumir esa función, es necesario hallar uno que se mantenga estable para no caer en improvisaciones como han hecho los directivos del equipo de las cuatro letras en los últimos torneos, entre ellos, Segundo Clásico Mundial de Béisbol, Harlem, Rotterdam, Mundial Universitario”, explico Rodolfo Falcón, aficionado del deporte.

Entre los siete jugadores con condiciones de primer bate en el transcurso de la 51 Serie, destacan Andy Zamora y Roberto Carlos Ramírez, quienes encabezan el average con un promedio de 387 y 381, respectivamente, pero presentan balance negativo en la estafa de bases.

Giorvis y Leyva dominan el  hurto de almohadillas con 10, pero el mejor promedio es el de Rusney (de nueve intentos fue cogido una sola vez). Tras un análisis, entre todos robaron 46 veces de 75 intentos, que representa el 61,3 por ciento.

Irait Chirino sobresale en el por ciento de embasados (OBP) con 483, en carreras producidas (CP=CA+CI) con 59, superado solo por el avileño (65- tercero en la alineación de los Tigres), pero el industrialista es abridor de la tanda de los Leones.

“La competencia está reñida y, como curiosidad, excepto Dainier Moreira y el torpedero de los Metro, los demás son jardineros. Este año promete ser otro rompecabezas para los encargados de conformar la selección cubana porque aptitud le sobra a cada uno de los jugadores”, indicó Harold Iglesias Manresa, periodista de la página deportiva del diario Granma.

 



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