Facebook Twitter Google +1     Admin

LA VIDA DESPUÉS DE LA MUERTE

20130227013450-rachell.jpg

Víctor Manuel García es considerado el iniciador del arte pictórico moderno en Cuba y forma parte de la primera generación de vanguardistas en la Isla.

RACHELL COWAN CANINO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Es diciembre de 2011, pronto se cumplirán 42 años, el 2 de febrero, de la muerte de quien formara parte de la primera vanguardia de la plástica cubana: Víctor Manuel.

Hoy, el Museo Nacional de Bellas Artes guarda la obra más famosa  y símbolo de todo su arte. La Gitana Tropical está frente a mí, puedo distinguir la belleza de la mujer cubana, los ojos rasgados y oscuros, el pelo negro azabache y la segura expresión de un rostro casi perfecto.

-¿Te gusta?, pregunta una voz llegada del más allá. La pinté en 1929, en uno de mis viajes a París.

No puedo creerlo, aquí está el pintor por excelencia de paisajes y retratos femeninos. Entonces, despierta la curiosidad periodística para aprovechar la oportunidad brindada por la vida. Comienzan a fluir las preguntas, en un ambiente confortable para los dos. Frente a La Gitana, Víctor Manuel García me concede una entrevista.

-Alejo Carpentier  resume el conflicto de

principios del siglo XX, cuando dice: lo

importante es ser ambas cosas al mismo

tiempo, nacionalista y vanguardista.

¿Cómo se considera?

Soy un poco de ambos, por eso en mi obra trabajé bajo el techo de la creatividad y el talento. Mis pinturas me presentan como un pintor consumado, un hombre que saca ventaja de diferentes pintores y técnicas para lograr un estilo propio. El modernismo creativo, en tiempos del dictador Gerardo Machado, sirvió para refrescar el ambiente cultural, fue una herramienta para romper con el clasicismo.

En ocasiones se asocia mi arte con el de Paul Gauguin, pero mi mayor influencia es Marc Chagall, el pintor francés de origen ruso que conmocionó el mundo con su estilo surrealista. De él saqué toda la estructura y temática.

-La Academia San Alejandro sigue siendo

una de la principales escuelas de artes

de Cuba. ¿Qué sentimientos

le surgen al recordarla?

Olor a pintura fresca, amores y errores, amistad. Fíjate si la adoro que mi padre era un empleado de la escuela, por eso frecuenté sus aulas desde los doce años de edad. Podrás imaginar lo que le debo a la Academia, gracias a ella dejé de interesarme superficialmente por la pintura para dedicarle la mayor parte de mi vida. Allí aprendí las herramientas, los conceptos, la técnica.

Cuando ingresé al colegio en 1910, su director era Luis Mendoza y Sandrino. Tuve como maestro y amigo a Leopoldo Romañach, pero de él no compartí su academicismo por lo que implanté un estilo propio. Un año después fui nombrado profesor de Dibujo.

El origen se remonta al año 1818, cuando quedó oficialmente establecida la Escuela Gratuita de Dibujo y Pintura, bajo la dirección del artista francés Juan Bautista Vermay. Él se mantuvo como primer director hasta su muerte, en 1833. La institución fue nombrada San Alejandro a partir de 1832 en honor a Don Alejandro Ramírez, superintendente general y director de la Real Sociedad Económica Amigos del País, quien no dudó en disponer de su fortuna personal para el avance de este proyecto. ¡Fue hace tanto! Pero no la olvidaré nunca.

-El Museo de Bellas Artes es el lugar

cimero  donde puede aspirar exponer

un pintor, y actualmente un fotógrafo.

En él se exhiben algunas de sus obras,

entre ellas Gitana tropical, considerado

como el primer clásico del

modernismo pictórico cubano…

Bellas Artes es la cima, allí están los mejores cuadros de los artistas cubanos. Por eso me siento muy orgulloso de que Gitana esté compartiendo con las mejores obras del país y cumpla las expectativas del público amante de la pictografía.

En este cuadro utilicé la técnica de pintura al óleo, en su estilo óleo sobre madera y tiene dimensiones de 46,5 X 38 cm. Quise recrear a una mestiza, una mulata, pero le puse ojos rasgados de india del Perú, de México... Las mulatas cubanas tienen mucho de Gitanas. Es la imagen que más fascinación ha ejercido entre los espectadores, al punto de convertirse en una especie de Gioconda americana. Refleja a una exótica mestiza de gruesos labios rojos, una mezcla de mulata cubana con cabello y ojos indígenas.

La ejecución del cuadro es simplista, con rasgos primitivos, y escasos detalles. El azul es el color que domina la composición cromática. Las pinceladas largas se entretejen y revelan pequeños toques de blanco y gris. La cara de la Gitana es, indiscutiblemente, el centro de atracción del cuadro, con sus enormes ojos oblicuos y llamativos labios, nos obliga a fijarnos una y otra vez en ella.

Hay un pequeño promontorio verde que eleva y separa los árboles de la franja blanca, la cual sugiere un camino. Nos adentramos más en la naturaleza del paisaje, para ingresar de lleno en el plano de las casas lineales, juego geométrico de primicias cubistas.

Entre los árboles que están en segundo plano, se puede divisar una que otra figura humana. Esa mujer seductora que es la imagen de la feminidad caribeña y la sensualidad latina, muestra a la vez una mirada nostálgica y amable, que nos observa y dialoga con nosotros, y sigue deslumbrando como el primer día.

-Como ejercitado pintor debe haber

adquirido muchas experiencias y serán 

bastantes los consejos a l

os creadores actuales.

Para mí, los artistas deben ser hijos de su época y pintar tan solo cuando existe una relación afectiva verdadera entre el pintor y el objeto de su representación, de ahí que pude captar en mis representaciones plásticas los sentimientos de los primeros veinte años de la vida republicana.

Víctor Manuel murió en el año 1969, mis padres ni pensaban conocerse y mucho menos tenerme. De todas formas pude hoy conocer la vida y obra del gran maestro mediante libros y exposiciones. Comprendo ahora el valor que nuestro pueblo da a su trabajo a pesar de no existir físicamente.

La entrevista me dio la posibilidad de imaginariamente apreciar su rostro despreocupado, evaluar su experiencia y dedicación al arte. Cuando desperté de tal fantasía, volví a ver la Gitana, y supe al instante que hay hombres que continúan la vida después de la muerte.

Pie de foto: Obras de Víctor Manuel.

Nota: Para este trabajo fueron consultados los siguientes documentos: Enciclopedia Todo de Cuba, Cultura; González Jiménez, José Miguel. Mi amigo el pintor Víctor Manuel. Matanzas. Ediciones Matanzas, 1996; Matamoros, Corina. Mirada del Curador. La Habana: 2011; Pupo, Nerys. Vamos a disfrutar del arte. Editorial de la Mujer. La Habana: 2009; http://www.ecured.cu, Enciclopedia Colaborativa Ecured; http://es.wikipedia.org, Wikipedia, la enciclopedia libre; http://www.cubarte.cult.cu, Sitio Web de Cubarte; http://www.radioangulo.cu; http:// www.bohemia.cu

Ficha Técnica:

Objetivo Central: Homenaje a Víctor Manuel García a 42 años de su muerte.

Objetivos Colaterales: Promover el significado y composición del famoso cuadro Gitana Tropical.

Tipo de entrevista:

Por los participantes: Imaginaria.
Por su forma: Clásica.
Por su contenido: De opinión autorizada.
Por el canal que se obtuvo: Documental.

Tipo de título: Llamativo.
Tipo de entrada: De presentación.
Tipo de cuerpo: Preguntas y respuestas.
Tipo de preguntas: #1Alternativa, #2 Directa, #3 y #4  Abiertas.
Tipo de conclusión: De opinión o comentario del entrevistador.
Tipo de fuentes: Documentales: expuestas en la nota final.



Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris