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ENTRE EL DOLOR Y EL COMPROMISO

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A propósito de este 8 de marzo y el adiós al más grande feminista venezolano.

IRAIDA CALZADILLA RODRÍGUEZ

Desde Venezuela me envió estos versos Yamira Acosta. Yamira es una mujer fuego. Una líder comunitaria. Una profesora de la Universidad Bolivariana del estado de Zulia. Una maracucha de punta a cabo que no niega su tiempo a los necesitados, que anda por las cuadras repartiendo pulóveres, gorras y propaganda para la inminente movilización de un fin de semana. Una feminista que oye a las mujeres de su barrio pegado a Los Plataneros. Una mujer que va a la lucha política con el mismo fervor con que cuida como leona a sus tres hijos hermosos por los que trota en las venas mitad de sangre cubana.

En estos días de tristezas por Chávez he evocado una y otra vez a Yamira Acosta. Ella es símbolo de la Venezuela del Comandante. De la mujer que se levanta en la madrugada con la ilusión siempre nueva de una patria mejor, porque siente que de veras es hoy cuando tiene patria, cuando tiene sueños, cuando tiene esperanzas forjadas en el compromiso político bolivariano.   

Muchas veces me senté en el portal de la casa de Yamira Acosta a sentir la brisa de las seis de la tarde en ese Maracaibo de calor insurgente. Y cuando llegaba después de un día de clases, de reuniones, de hacer trabajo con las mujeres de su barrio, aún le quedaba energía para seguir programando y reprogramando el tiempo para darse a la tarea que pedía su Comandante.

En esas tardes que terminaban en noche, Yamira Acosta me hablaba de su admiración por Chávez, de la hombradía con que afrontaba la enfermedad, del líder que daba a Venezuela otra dimensión histórica. De ese Chávez protagonista indiscutible de la integración latinoamericana en el siglo XXI hablaba Yamira, mientras el té de flor de Jamaica iba refrescando en la taza.

Y ahora, cuando vamos dando el adiós físico al hermano querido, pienso que Venezuela tiene otras miles y miles de mujeres que como Yamira Acosta no dejarán de pelear por la patria y la revolución “roja rojita” de su Comandante. En ellas ahora anda también la enorme responsabilidad de perpetuarla como una esperanza cierta.   
 

 

ENTRE EL DOLOR Y EL COMPROMISO

Que la tristeza no nos acorrale
que el miedo no nos acobarde 
que el llanto no nos ahogue
que la incertidumbre no nos amenace
que el compromiso no se nos apague
que no se pierda la esperanza y el sueño de Hugo Chávez 
más temprano que tarde el agua volverá a su cause
y  los millones de Chávez  que se sembraron
en esta  batida  revolucionaria
germinarán con la fuerza del samán
para defender y  proteger con sus fuertes y frondosos ramales
el sueño de la patria grande.

 

07/03/2013 17:33 islalsur #. Ediciones Especiales


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