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EL PLACER DE AYUDAR

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Una profesión puede significar más que el buró, el respeto y el poder. Para algunos llega a convertirse en una misión de vida y amor y ese es el ejemplo de la defectóloga Miriam Morales Negrín.

Texto y foto:
RANDY CABRERA DÍAZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Dios escribe recto, pero en líneas torcidas. Miriam Morales Negrín jamás pensó convertirse en una de las defectologas más respetadas del país. Cuando comenzó a estudiar esta carrera -movida por el deseo de ayudar a un tío ciego con dificultades para llevar una vida normal- no la concibió como una razón poderosa para cambiar su vida.

Hoy, a casi veinticinco años de su decisión, no logra imaginarse un futuro distante de la Defectología. Ha ayudado a gran cantidad de personas con trastornos mentales, ganando el respeto de sus compañeros, y el cariño de sus pacientes y familiares. Asegura sentirse feliz de su labor y de lo que ha hecho para hacer un poco mejor la vida de esas personas.

“¿Qué si me gusta mi trabajo? ¡Ah! Es el motor impulsor. Desde que despierto pienso en los pacientes que tengo que atender en el día, sus características, los métodos de trabajo a emplear con cada uno...Lo que hago me encanta, disfruto ver el avance de las personas que trato. La Defectología es mucho más que lograr que un enfermo se mejore o restablezca, es alcanzar la compenetración con el tratado, comprenderlo, identificarse con él. Es un acto puro de humanidad y yo así lo entiendo. ¿Cómo no me va a gustar hacer bien a quien lo necesita?”

-¿En qué campo se concentra

la Defectología?

¿Cuáles son sus aristas?

La Defectología trata a personas con discapacidades. Nuestro quehacer se concentra fundamentalmente en niños con necesidades educativas especiales. Para lograr mejores resultados se divide en especialidades: la sordopedagogía, se centra en personas con carencias auditivas (sordos); triflupedia, atiende a las necesidades visuales (ciegos); logopedia, trata los trastornos del habla (mudos); y la oligofrenopedagogía, mi especialidad, se dirige a individuos con deficiencias mentales. Cada una tiene técnicas individuales en correspondencia con el área de trabajo. 

Se mueve hacia adelante y rueda lentamente un adorno a punto de caer desde el borde de una mesita. Balbucea algo, pero se detiene, luego recomienza...

“Además de todas las técnicas y procederes que se emplean para curar a los pacientes, deben conjugarse elementos imprescindibles para hacer efectiva la recuperación del sujeto.

“Un defectólogo debe tener voluntad y paciencia, poseer en cada momento la palabra precisa para dar aliento a quien lo necesite. Generalmente la familia es la más perjudicada cuando se diagnostica en un niño uno de estos problemas. En su mayoría no se acostumbran a la idea, por lo que debemos hacerlos entender para que puedan ver la situación desde otro punto de vista. Los defectólogos deben tener un alto grado de humanidad y sensibilidad.”

Miriam Morales regresó recientemente de Venezuela, país donde permaneció dos años formando parte de un grupo médico constituido por psicólogos, defectólogos y terapeutas cubanos que brindaron su ayuda a los más necesitados.

Satisfacciones que dejó la misión

“Fue una experiencia genial. Allí aprendí hacer de todo, de mi profesión y de la vida. Vivencias de ese tipo no se olvidan, tampoco la gratitud de la gente”.

Levanta la mirada, parece revivir recuerdos que se manifiestan en su rostro: “El equipo médico en el colaboré se ganó el afecto de todos. Desde nuestra llegada nos ofrecieron su ayuda. La hospitalidad de quienes nos recibieron hizo más grata nuestra estancia allá.

“El cariño de mis pacientes venezolanos es, sin duda, la mayor satisfacción que tengo de la misión. Muchos aún me llaman y escriben correos de gratitud. Es bueno saber que me recuerdan. Es la mejor retribución por mi esfuerzo. Venezuela significó un antes y un después. Fue para mí, la universidad de la vida.”

El llanto de un niño interrumpe la conversación.

¡Ah! Se despertó mi nieta -dice y rápido se levanta, como si el sollozo fuera la orden directa de un superior-. Se disculpa...

Como para impedirlo se me escapa una exclamación...

¡Espere...! Un consejo para quienes se inician en esta profesión

“Primero, que le impriman amor a lo que hacen y que lo combinen con mucha sensibilidad. Luego, que encuentren en la sonrisa de quienes ayudan, el mayor placer y en el beso agradecido; el mayor premio”.

Ficha Técnica:

Objetivo Central: Destacar la labor que realiza Miriam Morales Negrín y las cualidades humanas que en ella residen.

Objetivos Colaterales: Reconocer el trabajo -mediante la figura de Miriam- de los defectólogos cubanos.

Tipo de entrevista:
Por los participantes: Individual.
Por su forma: Mixta.
Por su contenido: De personalidad.
Por el canal que se obtuvo: Directa.

Tipo de título: Genérico.
Tipo de entrada: De presentación.
Tipo de cuerpo: Mixto.
Tipo de cierre: De opinión del entrevistado.


 



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