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DENTRO DE LA CÁMARA ESTÁ MI VIDA

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“Mi Kodak ya estaba aquí cuando a (Gerardo) Machado se le ocurrió hacer el Capitolio”, dice José del Toro.

Texto y foto:
ALEJANDRA GARCÍA ELIZALDE,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Para no desentonar con el paisaje urbano de esta parte de la ciudad, todavía usa la vieja cámara fotográfica fabricada por Eastman Kodak Company hace más de un siglo. José del Toro Lima no se ha querido incorporar a la era digital por respeto a la tradición. Captura las fotografías de la misma manera en que lo hicieron su padre y su abuelo: sienta a la dama o al caballero en los primeros peldaños de la escalera del Capitolio de La Habana y busca el ángulo en que la persona y la cúpula del edificio se complementan nítida, elegantemente. Su vieja caja de luces sobre el trípode hace el resto.

Con 70 años y 55 tras el lente, este artista se burla de las nuevas tecnologías recreando en blanco y negro un punto neurálgico de la ciudad que habría sido el mismo de hace casi un siglo, si no cambiara con cada clic el rostro de los que quedan registrados en el papel fotográfico. No le teme a la competencia de las cámaras japonesas que abundan en la zona, usualmente invadida por los turistas. “Una foto digital la tiene cualquiera, pero no todo el mundo se hizo una con máquinas como la mía”, dice.

No ha tenido hoy muchos clientes, “pero llegarán”, advierte optimista. Mientras espera al forastero que se detendrá ante su Kodak y su Capitolio -”este edificio es mío, nadie lo ha mirado por más tiempo que yo”-,  se anima a contar detalles de su vida.

-¿A qué edad comenzó a

practicar la fotografía?

Desde los quince años. Entonces yo ayudaba a mi papá y tiraba la foto con otro modelo de cámara. Llevaba la fotografía a un estudio y ahí la arreglaban y pintaban por un precio muy barato. En 1965, cuando nació mi hijo mayor, el viejo me enseñó a utilizar la Kodak y desde esa fecha trabajo aquí, en el Capitolio.

-¿Por qué reciben el

nombre de minuteros?

Así llaman a los que retratamos con las primeras cámaras que, como la mía, son de “fotografía al minuto”. Con la promesa de sacar  imágenes en 60 segundos después de tomarlas, pues se nos quedó ese nombre: minuteros

-¿Cómo hace para llevar la cámara

consigo sin que se estropee?

La guardo aquí, en el Capitolio. Los custodios la cuidan y así la conservo mejor. No puedo cargar con ella todos los días…, con lo lejos que vivo!

-¿Muy lejos?

En Los Pinos, imagínate.

-Además de su padre, ¿alguien más

en la familia se dedicó al oficio?

Sí, en la familia lo de fotografiar es una tradición. El abuelo materno enseñó a papá, él a sus hijos, y mis hermanos y yo a los nuestros. Antes mi papá trabajaba como fotógrafo en la Universidad de La Habana, durante el período de la presidencia de Batista, desde 1953 hasta finales del 58. Él contaba que en las revueltas contra la tiranía, José Antonio Echevarria siempre lo protegía a él y a otros de sus compañeros fotógrafos. Gracias a estas cámaras se conservan imágenes de aquellos tiempos tomadas por mi padre.      

-¿Entonces usted practica la

fotografía por tradición?

Sí, en parte. Fue lo que aprendí del viejo y del abuelo. La verdad, no imagino hacer otra cosa. La fotografía es lo que me ha gustado hacer siempre, y todavía la estoy disfrutando.

-Esa es una cámara muy

antigua, ¿de qué año?

De 1900, ya tiene 111 años. Es más vieja que el Capitolio. Mi Kodak ya estaba aquí cuando a (Gerardo) Machado se le ocurrió hacer este edificio.

-Si se rompe, ¿cómo la arregla?

A ella la conozco más que a mí mismo, y yo la arreglo. Para repararla he usado chapitas, tapas de botella..., cualquier cosa me sirve para hacerla andar otra vez. Esta camarita -la acaricia con ternura- es lo máximo. Una foto de ella te dura toda la vida. Hay que volverse loco para cambiarla por una moderna.

-¿Cuánto usted cobra por foto?

25 pesos en moneda nacional.

-¿No cree que es un poco caro?

Hay fotógrafos que cobran más que yo. No me gusta abusar de la gente. Me parece que ese es un precio barato. Además, yo siempre busco que las personas queden complacidas con el trabajo que realizo.

-¿Ha pensado alguna vez irse

a fotografiar a otro sitio?

No, sería como una traición a mi familia y al Capitolio. Además, aquí me cuidan, respetan y conocen. Esta Kodak es como una columna del edificio. Siempre ha estado aquí. Quieres que te diga un secreto: dentro de la cámara, está mi vida. Y ahí quedará cuando yo no esté.

Pie de foto: José del Toro Lima con la Kodak, en el Capitolio.

FICHA TÉCNICA:

Objetivo Central: Rescatar el oficio de la fotografía

Objetivos Colaterales. Acercar al lector la vida y experiencias del entrevistado. Mostrar la laboriosidad de un hombre mediante su psicología y vida, dedicado por entero al oficio de la fotografía.

Por los participantes: Individual.
Por su forma: Clásica.
Por su contenido: De Personalidad.
Por el canal que se obtuvo: Frente a frente. Directa.

Tipo de título: De Cita.
Tipo de entrada: Literaria.
Tipo de cuerpo: De preguntas y respuestas.
Tipo de preguntas: 1-abierta; 2-Abierta; 3-Directa; 4-Abierta; 5-Cerrada; 6-Abierta; 7-Abierta; 8-Abierta; 9-Polémica; 10-Cerrada.                          
Tipo de conclusión: Frase de impacto que evidencia el final.
Tipo de fuentes: Directas, no documentales.


 



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