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“SIN BOMBOS NI PLATILLOS”

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Carlos Miguel Pereira, ex embajador cubano en la República Popular China, dialoga acerca de sus experiencias como diplomático.

YUNIOR SMITH RODRÍGUEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Los hombres comprometidos con su país y su tiempo no saben de vanagloria u orgullo. Su honra es saberse útiles a la patria; su reconocimiento está en tener la posibilidad de servir. Uno de estos hombres es Carlos Miguel Pereira, diplomático cubano, graduado del Instituto Superior de Relaciones Internacionales (ISRI) Raúl Roa García y embajador en la República Popular China desde el año 2006 hasta el recién concluido 2011.

-Las misiones...

Fui a Angola como especialista e integré y dirigí el comité de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) en el ministerio. Allí estuve hasta el año 1991, cuando me enviaron a China a recibir estudios de su idioma. Pero, como tenía inclinaciones por los temas asiáticos, y durante la carrera había realizado trabajos investigativos sobre Afganistán, la India, las relaciones China-América Latina e incluso mi tesis de grado fue sobre el Fenómeno Comunicativo en la India (relación entre religión y política), el curso de idioma se convirtió en un postgrado de la especialidad, en la Universidad de Pequín.

La misión inicial en China me dio la oportunidad de ser tercer secretario y encargado de los temas de prensa y cultura. Tuve la posibilidad de ser testigo y participar en la primera visita a China de los comandantes Fidel y Raúl Castro, en el 1995 y 1997, respectivamente. Al regresar a Cuba, en el año 1997, comencé a trabajar en la Dirección de Asia y Oceanía, más tarde la dirigí. Después, en 1999, fui promovido a asesor principal.

-¿Es igual de arduo realizar el trabajo de

diplomacia en China que en otro país con

relaciones más complejas con Cuba?

Siempre es delicado. El hecho de ser un país amigo hace que las expectativas de cooperación sean mayores. Y aún cuando las relaciones Cuba-China son excelentes y tienen una predisposición muy positiva entre sí, no todo es perfecto, pues falta por hacer, ya que Cuba y China gozan hoy del mejor momento histórico de sus relaciones diplomáticas y el año 2010 fue el del aniversario 50 de estas relaciones.

No se debe olvidar que fuimos el primer país latinoamericano en  establecer vínculos con ellos. Somos un referente mutuo por lo que hemos logrado como países socialistas a partir de nuestras diferentes realidades.

Por otra parte, cada uno de los países con los que tenemos relaciones tiene sus especificidades. Pero Cuba es hoy faro ante el mundo y con la excepción de Estados Unidos, Israel, Marruecos y Corea del Sur, tenemos vínculos con todos los miembros de la ONU y en cada rincón del planeta se escucha nuestra voz defendiendo nuestras conquistas.

-¿Cree que se cumplieron sus

expectativas al aceptar

la misión en China? 

Estoy satisfecho por la oportunidad que me ofreció la Revolución y el Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX) de asumir la misión allá.

Por lo demás, entre otros logros, tuve la posibilidad de que durante mi estancia, después del terremoto del 2008, el gobierno chino aceptó ayuda médica extranjera por primera vez en su historia: la nuestra. Mas, no pienso que sea mérito mío: fui el heredero de muchos años de trabajo diplomático y del esfuerzo, por ambas partes, de mantenerse unidos. Los diplomáticos que vengan después, tendrán también la antorcha que deja encendida la generación presente.

-¿Cual es la posición que debe tomar

una embajada en caso de darse

una contingencia en Cuba o

en el país donde esté?

Todas las misiones tienen sus planes y asumen claramente qué hacer ante cada caso. Nuestro Estado y Ministerio están más organizados y cuentan con mayor experiencia. La política que se sigue es que ninguna de nuestras embajadas cierra sus puertas, han de defender hasta el último momento los intereses del país. Hace poco tiempo recibimos orgullosos a los compañeros de la embajada en Libia y podemos decir sin altanería que fue una de las últimas en retirarse de allí. También se puede mencionar a los cooperantes en Haití, enfrentándose a desastres naturales y continuando la misión. Muchos han perdido su vida, es un riesgo que aceptamos cuando firmamos nuestro Código de Ética; pero, como siempre digo: el diplomático se levanta cada mañana con una estrella: sus principios. A esos principios respondemos y nos debemos los que escogimos la profesión.

-¿Piensa que su profesión es anónima?

Sí y no. Contamos con un protagonismo asociado a la defensa del país, pero a la vez el trabajo entraña humildad. Tenemos el privilegio de representar al pueblo, de pararnos ante cámaras y micrófonos extranjeros a defender nuestros intereses.

Los trabajadores del MINREX han sido grandes actores de cada una de las batallas de la Revolución en contra del Bloqueo, por el regreso del niño Elián o la liberación de los Cinco, sin tener la intención de buscar reconocimiento ninguno. Esta no es una profesión de bombos ni platillos, aunque, sobre todo en la última década, la prensa nacional ha hecho hincapié en resaltar nuestra labor y lo agradecemos.

-Si tuviera que definir su trabajo

con una palabra, ¿cuál sería?

¡Que sean dos! La primera, rigor. Solo con rigor se puede dar lo mejor de sí en cada tarea. La segunda, auto superación, el ponerse uno mismo nuevas metas. Cuando se cree conocerlo todo, se da el primer paso hacia la ignorancia, un mal intolerable en esta profesión.

Pie de foto: Carlos Miguel Pereira, diplomático cubano y exembajador de Cuba en China.

Ficha Técnica:

Objetivo Central: Destacar el trabajo de los diplomáticos cubanos y sus logros en el ámbito de las relaciones exteriores.

Objetivos Colaterales: Realizar un acercamiento a Carlos Miguel Pereira y su trabajo como embajador en la República Popular China.

Tipo de entrevista:
Por los participantes: Individual.
Por su forma: Clásica de preguntas y respuesta.
Por su contenido: De opinión autorizada.
Por el canal que se obtuvo: Cara a cara.

Tipo de título: De cita textual.
Tipo de entrada: Directa o de presentación.
Tipo de cuerpo: Clásico.
Tipo de conclusión: De opinión o comentario del entrevistado.
Tipo de fuentes: Directa (No documental), Carlos Miguel Pereira.



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