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UN PERSONAJE EN LA HABANA VIEJA

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Después de ser maestro e imitador, “Wilkie” se volvió un artista de la calle; ahora se dedica también a enseñar a bailar.

Texto y foto:
HÉCTOR GARCÍA TORRES,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Era la tercera vez que pasaba por la Plaza ese día y no me había percatado de que estaba allí, tal vez porque la prisa de vivir, con frecuencia hace olvidar los pequeños detalles o las razones de la vida.

Varios turistas transitaban, apuntando con sus cámaras a un hombre delgado de mediana edad, lo más llamativo: la copiosa barba blanca que casi caía sobre su pecho y el constante mascar de un enorme tabaco.

— ¡Wilkie, Wilkie!— lo llamaron, al tiempo que se acercaban para tomarse algunas fotos juntos.

Estaba convencido de haberlo visto antes, pero para mí aún no tenía un nombre… Sólo faltaba que los turistas lo dejaran en paz. En cuanto el último se marchó, me acerqué.

-Buenas tardes…

¿Eh, pero tú eres cubano!

-Sí, ¿se llama Wilkie?

No, no, mi nombre es Ermenegildo Arencibia Griñán. Wilkie es mi nombre artístico. Cuando nací, mi tía quería que me pusieran así, pero mis padres decidieron llamarme Ermenegildo. Sin embargo, desde pequeño mis amigos y conocidos me llaman por mi apodo, porque sabían la historia, y ya ves, se me quedó. Al final me convino… ¿Tú te imaginas a un alemán gritándome Ermenegildo en medio de esta plaza?

-¿Cómo llegó hasta este lugar?

Verás, antes de trabajar aquí yo hice varias cosas: fui profesor de primaria durante cinco años, pero la música y el baile me atrajeron desde niño y decidí participar en un concurso de imitadores del programa Sábado Conmigo. Obtuve el primer lugar por mi imitación del cantante Pedrito Calvo.

Mi personaje actual es pura casualidad, de hecho, este trabajo no lo escogí yo, fueron los mismos turistas y los cubanos que pasaban por la Plaza Vieja quienes hicieron de mí lo que soy ahora.

-De restaurador a artista…

En 1990 comencé a trabajar en el Centro Histórico como restaurador. Resulta que todos los días después de almorzar, mis compañeros y yo nos sentábamos por aquí y muchos turistas me tiraban fotos, tal vez porque mi apariencia les llamaba la atención.

Varias veces se me acercaron y me preguntaron si yo era miliciano. Sólo les respondía que era revolucionario. Eusebio Leal había puesto en marcha el proyecto de las “figuras costumbristas” hacía poco tiempo. Me acerqué a la Oficina del Historiador para participar y me aceptaron.

-¿En qué consiste su trabajo?

Mi trabajo es representar un personaje de la sociedad cubana. Este proyecto surgió entre los años 1988 y 1989, auspiciado por la Oficina del Historiador. Comenzó con las damas que visten trajes de época y llevan canastas de frutas. Después llegaron otras figuras y en la actualidad somos varias decenas quienes realizamos este tipo de arte. Todos somos como una gran familia. En mi caso, la mayoría de las veces represento la imagen de nuestros luchadores revolucionarios.

-¿Y la barba?

La barba también era característica de los guerrilleros, pero no la llevo sólo por eso. Mi padre también fue un combatiente revolucionario, desde entonces dejó crecer su barba y eso siempre me llamó la atención. Muchas veces, de niño, cogía el lápiz de ceja de mi madre y me pintaba casi toda la cara, con lo que quedaba resuelto el problema; bueno, hasta que llegaba mima que era muy recta. Entonces el problema era otro.

Por fin me creció el pelo en la barba y desde entonces la tengo. Cuando imité a Pedrito Calvo tuve que rebajármela un poco para parecerme más a él, pero después volvió a crecer y ya ves, aquí está, escuchando la conversación.

El guerrillero bailarín

Además de representar la imagen de los que lucharon por su “Cuba Libre”, Wilkie imparte clases de baile popular: “Hace algunos años mi esposa Adelaida y yo fundamos la escuela de baile Danzamor, donde enseñamos a bailar casino, mambo, cha cha chá y otros ritmos populares.

“Es una escuela al aire libre, las clases son en la misma Plaza, y la música es la de los establecimientos cercanos. Tenemos un sitio en Internet donde se muestra información de nuestra escuela. Ya hemos enseñado a bailar a muchas personas de todo el mundo. Lo único que se necesita para entrar es tener deseos de aprender y de disfrutar”.

-¿Cuál ha sido el pago recibido a lo

largo de estos años por su quehacer?

Hay quienes creen que hago esto por la retribución monetaria del Estado, o por los regalitos de los turistas. La vida se ha encargado de remunerar mis horas de trabajo, y no precisamente con dinero. En el 2009 vinieron algunos fotógrafos, me tomaron varias fotos y me hicieron muchas preguntas. Dos meses después llegó un paquete por correo con una revista de la National Geographic y el título “La imagen de Cuba”. ¡Yo estaba en la portada! Fue toda una sorpresa, es el mayor reconocimiento que se le puede dar a un artista como yo que trata de representar a su pueblo.

-¿Es difícil el trabajo en la calle?

Un poco; siempre debes mantenerte atento porque no sabes cómo van a reaccionar las personas. He tenido varias experiencias negativas, pero por lo general, todos se acercan con respeto. Cuando esto sucede yo puedo hacer bien mi trabajo, explicarles el por qué de mi atuendo y ofrecerles un rato agradable.

Recuerdo que una vez estaba sentado por aquí y un niño muy pequeño, de melena rubia, se me acercó corriendo. Trató de sentarse en mis pies y tocarme la barba, cuando lo cargué, el pequeño me preguntó asombrado: ¿Señor, usted es Santa Claus negro?

No importa cuán difícil sea este trabajo, o lo agotador que resulte estar siempre de pie o caminando por La Habana Vieja; al final me siento contento porque logro contagiar a muchas personas con el carisma de nuestro pueblo.

Se hizo el silencio por un instante. Apretó su barba con aire pensativo y cometó: «Me equivoqué cuando te dije que la revista era el mayor reconocimiento que podían darme».

Hubo una pausa larga…

«Yo no cambio el cariño de mi Cuba por las portadas de todas las revistas del mundo».

Ficha Técnica:

Objetivo central: Dar a conocer aspectos de la vida del entrevistado.

Objetivos colaterales: Reflejar detalles acerca del trabajo del entrevistado.

Tipo de entrevista:
Por los participantes: Individual.
Por su forma: Mixta.
Por su contenido: De personalidad.
Por el canal que se obtuvo: Cara a cara.

Tipo de título: Genérico.
Tipo de entrada: De incidencia o peripecia.
Tipo de cuerpo: Mixto.
Tipo de preguntas: #1: informativa. #2: informativa #3: informativa, directa. #4: abierta. #5: abierta. #6: abierta.
Tipo de conclusión: De opinión o comentario del entrevistado.
Tipo de fuentes: Directa, no documental.



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