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NADA MEJOR QUE EL ÁRBOL

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Sobre las acciones que se realizan para proteger los recursos forestales y cómo se trata la deforestación silenciosa, habla Roberto Mesa Batista, experto en el tema.

Texto y foto:
DAVID GALLO SÁNCHEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Parece que se invierten los papeles y de entrevistador paso a ser entrevistado. ¿Cuáles son tus orígenes? Mientras respondo sorprendido por tal pregunta a pocos segundos del saludo, me interrumpe para decir que las personas tienen una amplia similitud con sus antecesores, aunque no lo crean. Recibo una  charla que me hace comprender cómo el protagonista del encuentro admira, sobre todos los valores, la sencillez y la modestia en las personas.

Su nombre es Roberto Mesa Batista. Trabajó en la Delegación Provincial de la Agricultura en La Habana, desempeñándose como subdelegado forestal en dos ocasiones. Ejerció como director de proyectos de colaboración para 126 Fincas Integrales Forestales que, entre otras acciones, laboran en el incremento de áreas boscosas. Formó parte de la Comisión Provincial de Reforestación, encargada de chequear la producción y supervivencia de las plantaciones en los diferentes ecosistemas. Fue creador de la agricultura urbana en La Habana e impulsó su generalización a todo el país. Actualmente supervisa  la ejecución de las labores en varias fincas forestales habaneras.

-Las personas  protegen  los árboles

por distintas razones, ¿a

usted qué lo motiva?

Mi origen es del campo. Yo no voy a la Rampa del Vedado habanero, a pesar de vivir tan cerca. Disfruto la montaña, el bosque, y más aún si puedo verlo formarse poco a poco. Los árboles llevan paciencia, pero el resultado compensa la espera. Aprecio a esos compañeros que dedican gran parte del día al cuidado de los árboles. Hay un grado de modestia en ellos, de  entrega y mucho amor, que me identifica. Ahora, ¿qué es el árbol? No hay algo mejor y, además, da frutos y oxigena el aire.

-¿Le parecen suficientes los recursos

destinados por el Estado a la

preservación de los bosques?

El Gobierno destina a La Habana, que no es muy abundante en espacios boscosos, cinco millones de pesos, cifra razonable, para trabajar en la regeneración de parques como el Metropolitano, Lenin, Quinta de los Molinos, entre otras muchas acciones. Además, Raúl Castro es un enamorado de la tierra y sus aportes. Él fue de los primeros en tratar el tema de la reforestación en zonas mineras y apoya fielmente la causa. Creo que, en general,  hay suficientes condiciones y está clara y definida la estrategia del país.

-¿Cómo percibe la actividad forestal?

A pesar de sus problemas y dificultades, considero que va por un camino aceptable. Se trabaja en la regeneración de bosques montañosos, los que rodean viales, autopistas y cuencas hidrográficas, etc. El desastre de la “deforestación silenciosa”, como me gusta decirle, agudizado durante el Período Especial a partir de 1993, ya que las instituciones y personas utilizaban leña para cocinar, se está revirtiendo a un ritmo alentador.

-¿Actualmente se destruyen zonas de

bosques para dedicarlas al cultivo

agrícola o la ganadería?

Esa pregunta es interesante. En cuanto a la ganadería, Cuba es un país muy caluroso y los árboles son aliados de los animales permitiéndoles cubrirse del sol. Ahora, la agricultura ha atravesado por diversas etapas y en determinado momento sí se prescindió de algún área forestal. En esto también influía que los suelos en donde estaban fueran los más fértiles. Ya no se comete ese lamentable error.

-A su parecer, ¿cuáles son los programas

o instituciones que están a la vanguardia

de la protección forestal en el país?

Sin duda alguna el Servicio Estatal Forestal, la Empresa Especializada y el Cuerpo de Guardabosques de Cuba. En un segundo escalón, las Empresas Agropecuarias, las de Tala y Poda y las de Áreas Verdes, aunque todas trabajan de conjunto.

Desde 1996 se hacían  intentos por crear una empresa especializada en la actividad forestal, hasta que se fundó diez años más tarde.

-¿Cuánto ha contribuido ésta para lograr

que el país cuente con un 27,27

por ciento de área boscosa?

La empresa ha aportado mucho. Por ejemplo, si se realiza la poda o  tala de algún árbol que molesta y es imprescindible su eliminación, el Servicio Estatal Forestal la lleva a cabo, pero está comprometido a, por cada uno eliminado, sembrar cinco.

El país tiene la meta de para el 2015  cubrir un 29 por ciento de su geografía con bosques, y esta institución trabaja con esmero para lograrlo.

-¿Y realmente se siembran

cinco por cada uno eliminado?

Normalmente no hay área disponible para más de dos o tres. Pero se buscan alternativas para su siembra, porque a veces es necesaria la tala por un problema de desarrollo industrial o urbano. Por tanto, hay que encontrar soluciones.

-¿Las personas que incurren en la

tala ilegal de árboles, a su juicio,

reciben una sanción correcta?

No, pero hay que tener en cuenta que el factor social siempre va a estar presente. Aunque no es solamente la tala. Por ejemplo, alguien tiene frente a su casa un árbol levantando la acera, o afectando la circulación vial y entonces lo anilla (cortar la corteza para que desprenda la resina) y  muere. De ser detectado se multa, pero si no, queda impune.

-¿Qué  propondría hacer

con los infractores? 

Cualquier país para lograr un mediano desarrollo debe crear conciencia en el hombre y hacerlo disciplinado. El desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento y una de las formas de lograrlo es con la multa, en todas las indisciplinas, no solamente en la que estamos tratando, como botar basura en las calles, autos que tocan el claxon  en cualquier lugar y hora, junto con todas las corrupciones. Las leyes se aplican con bastante rigor, pero considero se debe ser más exigentes.

 

 

17/05/2013 07:38 islalsur #. Medio Ambiente


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