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NOVENTA Y CUATRO AÑOS DE UN LIBRO ORIGINAL

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El Museo de la Farmacia conserva el Copiador de recetas, del doctor Manuel Serafín Johnson Larralde, escrito en 1919.

Foto y texto:
LAM NGUYEN THANH,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El Copiador de recetas, libro que posee la historia de casi un siglo lleno de vicisitudes, fue escrito de puño y letra por el doctor Manuel Serafín Johnson Larralde, fundador de la droguería Johnson, actual Museo de Farmacia, y sobrevivió al incendio ocurrido en la instalación hace seis años.

El libro mide 32 centímetros de largo por 23 centímetros de ancho y contiene 300 páginas en total. Comprende 1 870 recetas que fueron escritas desde el 5 de febrero de 1919 hasta el 7 de marzo del mismo año. Cada página se divide en siete columnas, con el número de las recetas, el nombre del facultativo, el nombre del cliente, los pormenores, cantidades, el uso y el valor. Todas fueron manualmente copiadas por el doctor Manuel Johnson.

“El 14 de marzo de 2006 hubo un fuego en el Museo. Por eso se destruyeron muchos objetos preciosos de gran importancia con la historia de la farmacia nacional. Este copiador es uno de los libros de recetas que, con mucha suerte, quedaron después del fuego entre otras objetos como la caja grande, la balanza granatorio, el microscopio óptico y tres frascos antiguos”, señaló Rosalinda Gómez Conde, especialista de la Oficina del Historiador de la Ciudad.

Este libro no es el único de su tipo, pero es el más antiguo. Se guardan también otros cuatro copiadores de recetas en la Farmacia Taquechel, ubicada entre Mercaderes y San Ignacio, la Habana Vieja. Son de los años 1920, 1921, 1926 y 1929. Según las investigaciones históricas, en realidad había más de 200 volúmenes, pero se pudieron restaurar solo estos cinco  después del citado accidente, agregó Rosalinda.

Manuel Serafín Johnson Larralde nació en Matanzas el 9 de septiembre de 1860, fue hijo del negociante inglés Teodoro Johnson y la cubana Margarita Larralde. Se graduó de Bachiller en Artes en el Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana y de Licenciado en Ciencias Físico-Químicas.

Desde principios de 1883 tenía su propia farmacia en La Habana. En 1896 ya estaba entre las más conocidas de La Habana y siete años más tarde se anunciaba como Farmacia Droguería “Johnson” y ocupaba todo el edificio de las calles Obispo y Aguiar, hasta O'Reilly. Considerada junto a las de Sarrá y Taquechel como una de las droguerías más prestigiosas de La Habana, afirmó el Historiador de la Ciudad Eusebio Leal Spengler en su libro “Para no olvidar nada”.

La droguería se compone de dos cuerpos monumentales interconectados entre sí, construidos de armazón de acero y concreto reforzado, especialidad de los contratistas y arquitectos de la reconocida firma norteamericana Purdy and Henderson, dijo Giosvany Vargas Hidalgo, conservador de dicho Museo.

Con el libro de recetas de casi cien años, los frascos de botica, las manos de almirez, los morteros de bronce, de mármol y los antiguos pomos, el Museo, es en realidad un tesoro de la farmacia antigua cubana.

Pie de foto: La primera página del Copiador de recetas en el Museo de la Farmacia.

FICHA TÉCNICA:

Tipo de título: Llamativo.
Tipo de lead: Sumario de Qué.
Tipo de cuerpo: Lead +  Pirámide invertida + Dato adicional.
Fuentes: No documental y documental.
Primer valor noticia: Curiosidad.
Otros dos valores noticia: Interés colectivo, Repercusión.

 

02/07/2013 17:03 islalsur #. Cuba Curiosa


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