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TELA POR DONDE CORTAR

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El tema de la moda, el vestir de los jóvenes y los precios de la ropa generan polémica en la población cubana actual.

LUAR LÓPEZ DE LA OSA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

A David La Rosa López, estudiante de la Escuela de Poligrafía Alfredo López, le gusta “vestir bien”. Eso cree que hace cuando se pone tenis, pullover con la bandera de Gran Bretaña y pantalón de mezclilla. Para él, este atuendo es el adecuado para ir a una fiesta, a un restaurante o al ballet. “Un conjunto que no falla”, dijo.

Para Emiliano Nelson Guerra Martín, diseñador independiente, miembro de la Asociación Cubana de Artesanos y Artistas, buena parte de los jóvenes hoy no se visten adecuadamente en las diferentes ocasiones de la vida cotidiana.

El especialista afirmó que el hecho es resultado del abuso de la ropa deportiva, el bajo nivel adquisitivo de la población, la imitación de estilos extranjeros por falta de originalidad en los diseños producidos en la  Isla y la imposición de modas que poco tienen que ver con la idiosincrasia o las condiciones climatológicas del país.

De hilos y agujas

La humanidad siempre ha sentido la necesidad de vestirse. La ropa es una segunda piel. El hombre la utiliza para protegerse del frío o del sol, cubrir su cuerpo por pudor… y también por pura “vanidad”, para lucir bien o para distinguirse como grupo. Ese es precisamente el punto de partida de la moda, que es una construcción social.

Cada etapa de la historia está aparejada a una forma de vestir. Para la historiadora alemana Gerda Buxbaum, autora de Iconos de la moda. El siglo XX, la moda es “un fenómeno de comunicación, de desarrollo (…), un reflejo de los valores estéticos; todo un universo concentrado en el estilo concreto de una falda, una camisa o unos pantalones”.

El tema genera polémica, pues algunos asocian el fenómeno con el consumismo, la frivolidad, la opulencia y el narcisismo. Otros lo consideran una auténtica manifestación de la cultura, le atribuyen valores artísticos.

Gladys Egües, especialista en cultura del vestir en la Editorial de la Mujer que integra las revistas Mujeres y Muchachas, explicó que desde la conquista y colonización españolas hasta el presente, en Cuba prevalece la forma de vestir de los europeos.

Por otra parte, Michael Ahumada Socarrás, coordinador de la bienal Arte y Moda, aseguró que el carácter dependiente de la Isla, primero de España y luego de los Estados Unidos, hizo que confluyeran disímiles estilos. Pero en la moda cubana del siglo XIX y de la primera mitad del XX ya son notables los rasgos particulares en el vestir del cubano.

Con el triunfo de la Revolución Cubana cambiaron no pocos cánones. El fenómeno social influyó en todos los aspectos de la vida. El cambio de referentes políticos y las relaciones con los países socialistas marcaron algunas pautas en los diseños. La moda perdió su carácter exclusivista y se convirtió en un patrón al alcance de todos.

Sin embargo, en 1986 se fundó la Casa Quitrín, bajo la dirección de la Federación de Mujeres Cubanas, que poseía la tarea de rescatar las tradiciones de la Isla en el vestir. Ana Martín Hernández, controladora de calidad de la tienda, dijo que actualmente la instalación ya no cumple una función tan importante como lo hacía antes del período especial.

“En la década de los 80, tienen lugar los desfiles de Cubamoda, acontecimientos que permitían presentar en los jardines de La Maison (actual Casa de la Moda Cubana) las creaciones de los diseñadores del país. Fueron años de cierto auge, hubo una especie de despertar. Actualmente no se desarrollan estos encuentros, ni otros como la Semana de la Moda, HABANABEL o la Semana del Diseñador Desconocido”, afirmó Ahumada Socarrás.

Aproximadamente medio millón de prendas de diseñadores eran fabricadas en un año por la Industria Ligera en las décadas de los  70 y 80, aseguró Gladys Egües. Ahora, la Unión de Confecciones Textiles produce 50 mil piezas, de las cuales solo el siete por ciento es ropa que se comercializa en la red de tiendas recaudadoras de divisas y el resto son piezas de uniformes.

La necesidad de la moda

El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define a la moda como el “uso, modo o costumbre que está en boga durante algún tiempo, o en determinado país, con especialidad en los trajes, telas y adornos, principalmente los recién introducidos”.

La moda no se queda en verse bien, tiene que ver con la educación. Una cultura del vestir parte siempre de una buena formación, del conocimiento cabal de las buenas normas de conducta.

Gladys Egües, explicó que en Cuba hay un mal gusto generalizado especialmente en los jóvenes, que imitan la vestimenta de los extranjeros: shorts y sandalias para ir a cualquier lugar. “La presencia de mensajes soeces en los pullovers de los adolescentes, incluso de adultos, dice mucho del bajo nivel alcanzado”, recalcó. 

Pero el asunto se complica: “Yo me pongo lo primero que aparezca. En un país como este no se puede estar malgastando dinero en caprichos como la ropa de moda; es algo muy cambiante y uno no puede ir siempre a su ritmo, mucho menos si el bolsillo no lo permite”, expresó Humberto Rodríguez Puesta, estudiante de Arquitectura.

Grissel Escobar, modelo de la agencia ACTUAR, manifestó que “la adicción a la ropa de marca es otro problema de la sociedad actual. No se toma en cuenta el valor de la pieza por su diseño, sino más bien se busca la etiqueta para saber la marca”.

Lester Vila, periodista de la revista Cuba en el Ballet, dijo que en el país hay muchos prejuicios con el mundo del vestir. “El vestuario no solo constituye un objeto que satisface necesidades prácticas, es también reflejo de la evolución humana. La moda es expresión de cultura. Y la ojeriza con que la miran algunos ha ido en contra de la imagen del cubano.”

Vila concluyó diciendo: “La mayoría de las personas viste muy mal, demuestra desconocimiento, falta de gusto estético y eso contradice la aspiración de ser cultos que promueve el sistema social”.

Si no hay faro…

La estudiante de Diseño, Weiny Chaviano, aseguró que “la moda es un fenómeno que siempre ha estado dictado por las clases dominantes; pero no creo que en Cuba se exprese de esa manera. En nuestro país se usa lo que vemos en las películas, las revistas y las telenovelas de otros países”.

Otra de las causas que van en contra de la moda cubana es la desaparición de revistas especializadas como Opina, por lo que los estándares que se siguen son los de las publicaciones extranjeras. Solo pequeños artículos en las revistas Mujeres y Muchachas abogan por una cultura del buen vestir con sus consejos e ilustraciones.

“La Feria Internacional de Artesanía (FIART) y Arte en la Rampa son espacios que divulgan el trabajo de los diseñadores cubanos, pero no es suficiente para fomentar en el país una cultura propia del vestir”, comentó Michael Ahumada.

Pero, por otra parte reconoció que “aquí existe mucho talento por parte de los diseñadores y modelos comprometidos con este arte, lo que pasa es que no se cuenta con una industria que respalde el trabajo de los diseñadores y por eso sus creaciones no se reproducen, en la mayor parte de las ocasiones”.

Rubén Alejandro, diseñador de la casa de moda La Maison, de Santiago de Cuba, explicó: “La ropa a la que acceden los cubanos se compra en otros países, y si no, se adquieren las telas y aquí solo las cosemos. Pero eso es un problema, porque la fisonomía del cubano es distinta a la de los chinos y los europeos”.

¿“Trapishopings” o cuentapropistas?

Yaimí Mora Cabrales, cuentapropista vendedora de ropa y accesorios en la Isla de la Juventud, dijo: “Yo compro la ropa en Panamá y la traigo para Cuba y la vendo, ese es mi negocio. La verdad: esta ropa se vende allá en cantidades, pues es muy barata porque no se usa mucho. Es lo que pasó de moda y ya nadie se pone, mercancía estancada. Para obtener una ganancia aquí, los precios no pueden bajar de los 15 CUC por pieza”.

La mayoría de los mercaderes de ropa posee artículos con la bandera de Gran Bretaña porque fueron indumentarias que se fabricaron en grandes cantidades para los Juegos Olímpicos Londres 2012. “Como estos productos ya no se venden en países desarrollados, son consumo de los tercermundistas. Muchos cubanos no son conscientes de este hecho y lo ven como un modo de vestir innovador”, expresó Lester Vila.

“Yo no compro la ropa que venden las tiendas particulares, pues es muy cara; mi salario no da para estar a la moda que se ve en las calles. Yo compro la ropa que necesito en las “trapishopings” que son más baratas e, incluso, algunas veces venden piezas de buena calidad”, afirmó Aurora López Fonseca, bibliotecaria de la escuela secundaria José Martí.

Xiomara Delgado Quiñones, ama de casa de 76 años, expuso: “El único momento en que me encuentro con las ropas de diseñadores cubanos es en FIART y Arte en la Rampa; siempre son de hilo blanco. Yo no veo atuendos adecuados a mi edad en los establecimientos cubanos, todos son muy escotados y, además, me es muy difícil encontrar ropa interior de mi talla”.

Daniela Espinosa Hernández, estudiante del preuniversitario Vladimir Ilich Lenin y modelo del proyecto Camaleón, alegó que la red de tiendas recaudadoras de divisas o “shopings” no vende buenos vestuarios, y solo las boutiques poseen las más vistosas, pero sus precios están muy elevados. Por otra parte, Viviana Vázquez, estudiante de Historia del Arte, usa la ropa de su preferencia porque su abuela se la manda de España.

… y, ¿cómo queda Cuba?

 “Los principales interesados son los diseñadores, que se unan, que creen un asociación que defienda sus intereses: concebir espacios de divulgación de su trabajo. Ellos son los que deben cuidar la cultura del vestir del cubano, desarrollarlo y dar soluciones, ideas a partir de las circunstancias climáticas y sociales de nuestro país”, apuntó el diseñador Emiliano Nelson Guerra.

Lester Vila dijo que también se necesita una mejoría en la economía para que existan los suministros necesarios y desarrollar una industria en la Isla. Mientras que económicamente el país esté deprimido, no podrá desarrollarse la moda cubana.

“Cuba fue un país conocido por su buena cultura del vestir. Actualmente, la población necesita orientación de los que saben. Los habitantes están muy desinformados, se dejan llevar por lo que viene de afuera sin considerar si es realmente bueno, si realmente son piezas elegantes”, aseguró.

Por ahora, David se pone la ropa que posee. No puede cambiarla: la vida está muy cara. Pero le pide a su mamá que le recoja el bajo del pantalón y le apriete las camisas del uniforme escolar. 
 
Pie de foto: El recurso humano y expresión cultural de la moda.

Ficha Técnica:

Tipo de título: Llamativo.
Tipo de entrada: Anecdótica.
Tipo de cuerpo: De bloques temáticos.
Tipo de transiciones: De subtítulos.
Tipo de cierre: De caso.

Tema: La moda en Cuba.

Objetivo principal: Demostrar la carencia de cultura del vestir en la sociedad cubana actual y la falta de interés por el desarrollo de la moda en Cuba. Ejemplificar sus causas.

Objetivos colaterales: Señalar la falta de cultura en el vestir del cubano en la que incide la poca atención que los medios le ofrecen a la moda. Exponer la correspondencia entre el nivel adquisitivo promedio de los ciudadanos cubanos con los precios de la ropa en el mercado. Evidenciar la función que cumplen las trapishopings como vía de estar a la moda para los jóvenes. Mostrar la pérdida de una cultura del vestir presente en Cuba en las décadas de los 70 y 80. El futuro de los diseñadores luego de graduarse en diseño de vestuario.

Estrategia de fuentes

Fuentes

David La Rosa López, estudiante de la Escuela de Poligrafía Alfredo López (testigo): para dar su opinión del tema.

Michael Ahumada Socarrás, coordinador de la bienal Arte y Moda (especialista): especialista dar explicaciones de la moda en Cuba.

Emiliano Nelson Guerra Martín, diseñador independiente miembro de la Asociación Cubana de Artesanos y Artistas (experto): para ofrecer posibles soluciones.

Gladys Egües, especialista en Cultura del vestir en las revistas Mujeres y Muchachas (experto): para analizar la situación existente.

Ana Martín Hernández, controladora de calidad de la tienda Quitrín (protagonista): hablar de cuando Cuba poseía un mayor desarrollo en la moda.

Humberto Rodríguez Puesta, estudiante de Arquitectura (testigo): dar opinión.  

Grissel Escobar, modelo de la agencia ACTUAR (testigo): dar opinión.     

Daniela Espinosa Hernández, estudiante preuniversitaria del IPVCE Vladimir Ilich Lenin y modelo del proyecto Camaleón (testigo): dar opinión. 

Xiomara Delgado Quiñones, ama de casa (testigo): dar opinión. 

Lester Vila, periodista de Cuba en el Ballet (especialista): ofrecer diferente interpretación al problema.

Weiny Chaviano, estudiante de diseño (implicado): dar opinión como joven estudiante de Diseño. 

Rubén Alejandro, diseñador de la casa de moda La Maison de Santiago de Cuba: como experto ver la labor que desempeña.

Yaimí Mora Cabrales, cuentapropista vendedora de ropa y accesorios (implicado): como implicada, explicar su situación.

Aurora López Fonseca, bibliotecaria de la escuela secundaria José Martí (testigo): dar opinión. 

Viviana Vázquez, estudiante de Historia del Arte (testigo): dar opinión.  

Tipos de juicios

Analíticos: Emiliano Nelson Guerra Martín, Rubén Alejandro, Lester Vila, Michael Ahumada Socarrás.

Sintéticos: Lester Vila, Michael Ahumada Socarrás.

Hipotéticos: Humberto Rodríguez Puesta, Viviana Vázquez.

Disyuntivos: Lester Vila, Gladys Egües.

De valor (opiniones): David La Rosa López, Xiomara Delgado Quiñones, Grissel Escobar, Daniela Espinosa Hernández, Weiny Chaviano, Yaimí Mora Cabrales.

Fuentes documentales

Buxbaum, Gerda. Iconos de la moda. El siglo XX. Barcelona: Electa, 2007.

Fernández González, Diana. El traje, 2da. ed. La Habana: Pueblo y Educación, 1992.

Margulis, Mario; Urreste, Marcelo. Moda y juventud. Estudios sociológicos, 13 (37): 109-120: enero-abril, 1995.

Soportes a emplear

Hecho: Inadecuado comportamiento en el vestir de los cubanos.

Antecedentes: Falta de fondos para crear una industria de la moda en Cuba. Realización en Cuba de eventos como la Semana de la Moda, HABANABEL o la Semana del Diseñador Desconocido. Producción en los años 80 de medio millón de prendas de diseñadores cubanos. Celebración de la bienal Arte y Moda.

Contexto: Uso inadecuado de las ropas que va en contra de la educación formal. Utilización de la bandera de Inglaterra como logo en diversas piezas. El mercado estatal y particular de la ropa.

Proyecciones: Producción de la Unión de Confecciones Textiles (50 mil piezas, de las cuales solo el siete por ciento es ropa que se comercializa en la red de tiendas recaudadoras de divisas y el resto son piezas de uniformes).



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