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¿PUENTE FANTASMA?

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Próximo al quinquenio de cerrado, el demolido viaducto capitalino Las Cañas-Calabazar sufre una lenta reconstrucción, mientras que su sustituto temporal ya se inunda con las lluvias.

ALBERTO CABRERA TOPPIN,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.
Fotos: El autor y cortesía de CAROLINA RODRÍGUEZ SANTOS.

Un espiritista es lo que necesita el puente Las Cañas-Calabazar, próximo a cumplir cinco años de su acta de defunción, pues la brigada 25 del contingente Blas Roca aún no ha finalizado la reconstrucción del viaducto, cuando restan días para el inicio de las lluvias.

Tras un derrumbe parcial a finales de 2008, fue necesaria la clausura de la vía, una de las más antiguas y transitadas del municipio capitalino de Boyeros. Más tarde, el Grupo Provincial de Inversiones Viales y Coordinación de Redes Técnicas proyectó su sustitución, que incluía demolerlo y construir un puente provisional aledaño para facilitar el paso sobre el río Almendares, tal como el original. Transcurrido casi un quinquenio, la obra principal aún no está terminada.

“Los inversionistas no han gestionado las estructuras prefabricadas y del tendido eléctrico, que deberían estar ya según el cronograma”, explica José Armando Aguilera Neyra, ingeniero civil al frente de la obra desde noviembre de 2011, cuando finalizó la demolición de la vía. Afirma que en la demora constructiva han incidido, además, la falta de materiales y el mal estado técnico de la perforadora suministrada, con la cual se empleó el doble de tiempo previsto para abrir los hoyos de los pilotes. “Ocho meses hubiera demorado la construcción sí las condiciones estuviesen creadas”, acota.

Al respecto, Carolina Rodríguez Santos, subdirectora de la Dirección Provincial de Transporte y jefa del grupo coordinador, manifiesta que la obra no se encuentra fuera de tiempo. Sin embargo, reconoce que desperfectos técnicos, principalmente en el transporte, han retrasado la reconstrucción. “También ha influido la poca capacidad constructiva del Ministerio de la Construcción (Micons), pues el país no ha invertido en tecnología para este sector en más de veinte años”, agrega.

Mientras, las vigas de acero de la estructura básica comienzan a ser dañadas por la corrosión. Así lo percibe Lázaro Pino, vecino de Calabazar, retirado del trabajo constructivo con más de 20 años de experiencia. “Al ir la obra demasiado lenta, el acero se oxida y debilita en cierto grado la estructura”, refiere. Su colega, Eutelio Santana, constructor por dos décadas, alerta del peligro de tupición en la vía provisional una vez arribado el período lluvioso. “Antes no estaba construida la presa Ejército Rebelde. Cuando esta deba aluviar para nivelar su volumen, el meandro del río provocará una inundación sobre el acceso temporal”, señala.

Sobre la importancia del segmento de carretera original para la comunicación entre los poblados calabazareño y de Las Cañas, Luis Manuel Castellos Rodríguez, chofer de un ómnibus de la línea P-13, destaca que no se puede prescindir de este, pues el desvío realizado presenta curvas peligrosas y se ha inundado con las lluvias invernales.

El paso provisional fue levantado con cajones de defensa donados por el Instituto de Reserva Estatal con carácter transitorio de dos, máximo tres años, para solucionar el problema de acceso, explica Santos Rodríguez. “En un inicio se veía en buen estado, no se inundaba. No obstante, una vez terminada la obra, deberá retirarse”, puntualiza.

La inversionista agrega que estaba previsto completar la sustitución del puente en un trienio. “El dinero no es problema, pues al transcurrir  los tres meses que tardó trazar el proyecto, fue necesaria la aprobación del Ministerio de Economía y Planificación (MEP). Con esta, el trabajo recibiría el presupuesto necesario para su ejecución, valorada en aproximadamente 2 millones de pesos”.

Con respecto a la demolición de la obra de fábrica mayor (como también se le conoce a los puentes de tal magnitud), la ingeniera afirma que se realizó junto con la preparación y la construcción del desvío en un plazo de seis meses. “Es notable, pues la estructura estaba debilitada solamente en ciertas zonas; en otras fue imposible echarlas abajo”, refiere.

Durante décadas, el puente fue una alternativa para cruzar el Almendares.  Así lo evidencian las investigaciones de Eduardo Milián Bernal Alonso, historiador del municipio. “Fue construido inicialmente de madera el 4 de septiembre de 1774, por orden del Marqués de la Torre. En 1793 se inauguró su semejante de piedra, y 63 años después se realizaron excavaciones para el ensanche del curso y desagüe del puente. En 1858 se reparó y pintó nuevamente. Tras 1918 fue similar al viaducto demolido”, refiere el investigador.

Según sus estudios, la última reparación general data de 1958, cuando los pobladores de Calabazar pidieron que la calle se hiciera más ancha y se le instalara alumbrado público. “La falta de mantenimiento es una de las causas del derrumbe, así como el desarrollo del transporte, que fue haciéndose más pesado al pasar el tiempo”, añade Bernal.

Neyra y Santos coinciden en que el puente podría terminarse en diciembre del presente año (2013), aunque la ingeniera apunta que en enero de 2014 se pavimentaría. “Cinco no, veinte años se tardarán en levantar esto sí siguen así”, comenta Lázaro Pino, temiendo que para entonces muchos como él no verán el proyecto finalizado.

Pies de fotos: 1-A finales de 2008, el puente Las Cañas–Calabazar sufrió un derrumbe parcial. 2-Las vigas de acero de la estructura básica comienzan a oxidarse.

Ficha técnica:

Tipo de título: Llamativo.
Tipo de lead: Especial Comentado.

Tema: Demora en la construcción del puente Las Cañas–Calabazar.

Objetivo principal: Exponer las causas que han propiciado la demora en la construcción del puente.

Objetivos colaterales: Demostrar la importancia de la vía, destacar situación de la vía alternativa.

Estrategia de fuentes:

Documentales: Investigación de Eduardo Milián Bernal Alonso, historiador del municipio Boyeros.

No documentales: José Armando Aguilera Neyra, ingeniero civil frente a la obra (protagonista); Carolina Rodríguez Santos, subdirectora de la Dirección Provincial de Transporte y jefa del Grupo Provincial de Inversiones Viales y Coordinación de Redes Técnicas (protagonista); Eduardo Milián Bernal Alonso, historiador del municipio Boyeros (especialista); Lázaro Pino y Eutelio Santana, vecinos de Calabazar (testigos); Manuel Castellos Rodríguez, chofer de un ómnibus de la línea P-13 (testigo).

Tipo de juicios:

Disyuntivos: José Armando Aguilera Neyra, ingeniero civil al frente de la obra, y Carolina Rodríguez Santos, subdirectora de la Dirección Provincial de Transporte y jefa del Grupo Provincial de Inversiones Viales y Coordinación de Redes Técnicas.

Valorativos: Lázaro Pino y Eutelio Santana, vecinos de Calabazar; Manuel Castellos Rodríguez, chofer de un ómnibus de la línea P–13.

Analítico: Eduardo Milián Bernal Alonso, historiador del municipio de Boyeros. Y a lo largo de todo el trabajo.

Soportes:

Hecho: Continúa la reconstrucción del puente Las Cañas–Calabazar.

Antecedentes: Construcción en 1774, última reparación general en 1958, derrumbe parcial en 2008, construcción de vía provisional.

Contexto y hechos colaterales: Inundación de vía provisional.

Proyecciones: Se terminará reconstrucción a finales de 2013. A inicios de enero de 2014 se pavimentará.

 



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