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EL MEJOR DE LOS PERIODISMOS CUBANOS

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El reconocido periodista de Juventud Rebelde, René Tamayo, asegura que el ejercicio de información e investigación medioambiental es el más puro y activo de la Isla.

Texto y foto:
CAMILO VILLA JUICA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Cuatro cigarrillos en menos de una hora fumó René Tamayo mientras contestaba a mis preguntas sobre el periodismo medioambiental. Paradójico.

Hasta el 2005, Tamayo dedicó toda su labor a los asuntos relacionados con la naturaleza, por eso insiste en que hoy no está en condiciones de responder el cuestionario preparado. “Ahora estoy enfocado en lo económico y político”, se excusa. Sin embargo, su experiencia y conocimiento son un hecho, y tal patrimonio sería un pecado perderlo.

Trabajó en Prensa Latina, Radio Reloj y en la ONG italiana Comité Internacional para el Desarrollo de los Pueblos, pero hoy se desempeña en el periódico Juventud Rebelde, para quien fue corresponsal en Venezuela  durante el último tiempo en que el hermano país ha sufrido en carne propia los embates de la reacción.

En fin, su currículum es extenso, y sus trabajos periodísticos enfocados en el medioambiente, numerosos. Pese a que en la actualidad no escribe del tema, jamás ha dejado de investigar y analizar la alarmante situación del ecosistema. Tamayo es un autorizado para hablar del asunto.

-Tomando en cuenta la actual situación

de nuestro planeta, donde muchos

expertos plantean que de no cuidarlo

llegará a su fin, y con él, perecerá la

especie humana, ¿qué rol desempeña

o debe el periodismo medioambiental?

Sobre eso hay mucho que se dice y no es tal. Siempre se habla que todo se va a acabar, y al final, nada se acaba, todo se transforma. Si en tres semanas desaparecemos, es porque nos tocaba desaparecer. Creo que será muy bueno para el planeta.

Ahora bien, el tema medioambiental para el periodismo está difícil. De repente en Facebook te puedes encontrar con la denuncia de una persona que pasó por una avenida y se encontró con que están talando el arbolado. Esa acusación la hace un ciudadano común, no tiene por qué ser un profesional, denunciar lo puede hacer cualquiera, entonces, ¿qué debe hacer un periodista? Investigar. Ese es, al menos por ahora, el rol de esta especialidad.

-Hoy día, el periodismo de medio ambiente se

ha incrementado de una manera vertiginosa,

sin embargo, la alarmante situación de nuestro

entorno no mejora, ¿qué está fallando?

En el planeta ocurre un proceso de completa transformación por causa del calentamiento global y ya es un proceso irreversible. Evidentemente, una buena parte del problema se origina por la quema de combustibles fósiles, pero otra parte se explica también porque la tierra es un ser vivo y por tanto le ocurren cambios biológicos que están mucho más allá de nuestro alcance. Definitivamente, lo que va a pasar no tiene solución, ahora lo que hay es tratar de adaptarse y mitigarlo. ¿Cómo se va a hacer? Se ha discutido y dicho, depende de los actores políticos, no de los periodistas. Si los poderosos no toman las medidas que deben tomar, la cosa va a seguir por el mismo camino.

-¿No corre el riesgo este tipo de periodismo

de convertirse en una especie de sermón

moral, rayando incluso en lo panfletario?

De hecho la cosa está por ahí. Cuando se empieza el tema ambiental es una novedad, todo el mundo quiere asumir una posición de conciencia crítica de la sociedad y la agarra con el medio ambiente que es lo que más cerca está; todos hablan del asunto, y al final los resultados no se ven abiertamente. Sin embargo, pienso que a medida que surgen las nuevas generaciones, va creciendo la conciencia ambiental, y eso es parte del esfuerzo periodístico, que a veces puede ser panfletario y latoso, pero así es el discurso. Depende mucho del dominio que se tenga o no se tenga del tema.

-Los periodistas dedicados a este asunto

y usted por sobre todo, ¿predican con el

ejemplo o hacen como el

“Cura Gatica” (predica y no practica)?

Pienso que hay una actitud y responsabilidad sentida y honesta por parte de las personas que se dedican al tema medioambiental, y creo también que hay una conducta comprometida de las nuevas generaciones. Los daños son más que todo industriales, pero en la humanidad, hay una gran conciencia.

-¿Qué grado de especialización debiese

tener el periodista de medio ambiente?

La misma cantidad de voces que han ido asumiendo el tema traza nuevos planteamientos para el periodista, porque hoy tanto las redes sociales como los medios alternativos están empleándose a fondo por lo menos en el momento inicial, que es  el conocimiento y la presentación del hecho.

Se robaron los medios sociales la inmediatez, y el conocimiento especializado lo tienen los científicos con capacidad de comunicación que pueden acceder a los cinco o seis canales principales de televisión mundial, que además, son muy vistos. Entonces tú te hallas en la mitad. Los medios de comunicación ponen al periodista en una encrucijada que tú no sabes hacia dónde ir. El periodista está entre el conocimiento del hecho y la profundidad del hecho. ¿Hacia dónde debiésemos movernos?, quizás en el tema de la denuncia, el contraste de fuentes especializadas, y a partir de ahí, construir relatos bonitos, narrativos.

-Trasladémonos a lo local, ¿cómo evalúa

el periodismo ambiental en la Isla?

Cuba se conoce en el mundo a partir de una frase ambiental hecha por Cristóbal Colón: “Esta es la tierra más hermosa que ojos humanos hayan visto”, es decir, es un análisis del paisaje. Cuba no es la tierra más hermosa que hay en el mundo, pero Colón necesitaba vender el negocio, y ocupó una mentira magistral desde el punto de vista del marketing. ¿Por qué te comento esto? Porque la historia de Cuba ha estado totalmente vinculada a la naturaleza. Es una isla pequeña, sin riquezas, que lo único bueno que tiene es la tierra cuando se hace producir, no como ahora.

Si haces un análisis histórico del país, te das cuenta que siempre la riqueza principal se generó desde la tierra: la producción, la agricultura. Y cuando tú lees el Papel Periódico de La Habana a partir de 1790, te das cuenta que se habla mucho de la agronomía, de química, de física y de cultivos, hay un gran esfuerzo científico por comprender la naturaleza.

Desde 1980 en adelante viene desde el exterior toda una política de Naciones Unidas sobre el tema ambiental, y hacia lo interior nos enfrentamos a un tema interesante: en esa década empieza a ocurrir un proceso de actividad ciclónica muy grande, lo que lleva a un esfuerzo bastante significativo de muchos periodista con respecto al tema ambiental, entonces, la escuela también viene de ahí.

Todo esto contribuyó a desarrollar más el periodismo ambiental en Cuba, que hoy, yo pienso, es el mejor. El más puro y el más activo del periodismo cubano en los últimos 12 años.

-No es raro encontrarse en Cuba con calles

sucias, llenas de desperdicios que la gente

arroja perjudicando directamente el entorno,

¿no tiene el cubano conciencia ambiental?

En Cuba hay un dicho que dice “la mierda genera mierda”. El problema ambiental en Cuba más que un asunto de conciencia es una cuestión objetiva, material. En los más de 20 años de crisis que ha sufrido el país ha habido una limitación material bastante evidente, y esa limitación ha significado, por ejemplo, que la basura no se recoja, que no se pongan los cestos suficientes en las avenidas, que no se poden las matas cuando deben podarse, que no hayan las necesarias plantas de tratamientos de residuales líquidos y sólidos; es decir, la gran crisis económica en la que ha estado el país ha impedido a las autoridades mantener la higiene que debiera corresponder a cada ciudad, que es una de las cosas elementales de las normas de urbanidad.

Esta misma falta de recursos que impide atender la higiene urbana, ha llevado a que la gente siga replicando la basura, que siga haciendo esto y también esto otro. Eso es lo que pasa. Si no hay calles asfaltadas, si no hay casas pintadas, si las viviendas se caen constantemente, se genera mierda, y la mierda genera mierda. Por tanto, la falta de recursos económicos y la incapacidad de las autoridades es lo que condiciona la actitud de los cubanos con respecto al tema ambiental.

-Proyectémonos al futuro: ¿El periodismo

ambiental seguirá siendo necesario o será

un lindo recuerdo que ayudó a que la especie

humana viva en completa

armonía con la naturaleza?

Creo que mientras existan los medios de comunicación, va a ser necesario, va a ser bonito y disfrutable. La vertiente todavía está por andar. Mientras exista el periodismo, la información, la denuncia, la investigación ambiental seguirá con fuerza.

Pie de foto: Sencillo y honesto se mostró René Tamayo durante toda la entrevista.

26/07/2013 21:25 islalsur #. Medio Ambiente


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