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SOSTENIBILIDAD EN CUBA, ¿UNA BELLA QUIMERA?

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Desechos sólidos y residuos peligrosos, todavía un desafío.

ROSALIA CARMONA LEDESMA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Manejar adecuadamente los desechos sólidos y residuos peligrosos constituye una meta de alta prioridad para la mayoría de las naciones del mundo. Qué decir de los países en vías de desarrollo, los cuales, por lo general, carecen de infraestructura técnica, tecnologías idóneas y recursos humanos capacitados en esta labor imprescindible para prevenir los impactos negativos sobre el medio ambiente.

Todo un desafío representa la problemática para los del Tercer Mundo. Cuba, no obstante, enfrenta el reto con el programa La Producción Más Limpia. Una iniciativa que pretende salvaguardar la salud del ecosistema nacional mediante principios como minimizar la generación de los desechos y reducir el uso o la sustitución de productos, fundamentalmente químicos y de carácter tóxico, por otros que no lo sean.

Sin embargo, no todo es color de rosa. Detrás de la fachada satisfactoria hay profundas cicatrices que “irónicamente”, tatúan “en blanco y negro” el bienestar del hombre. A su vez, estas heridas dibujan grietas insoslayables en la robustez del hábitat natural. 

Las cifras hablan por sí solas. Según el artículo Cuba: Medio Ambiente y Desarrollo; de la revista electrónica de la Agencia de Medio Ambiente, la reproducción de los desperdicios provenientes de cualquier estado físico que, por la magnitud de sus características explosivas, inflamables, biológicamente perjudiciales, infecciosas e irritantes, representen un peligro para la humanidad y la naturaleza, sobrepasa en Cuba las 100 000 toneladas anuales.

El texto agrega que estas reveladoras cantidades son las correspondientes a restos de mezclas de hidrocarburos y aguas afectadas por los aceites, ácidos y bases empleados en procesos de producción.

Si de fortalecimiento en el marco legal se trata, el manejo adecuado de estos desechos constituye una prioridad en la gestión ambiental del país. La legislación vigente propone varios decretos para regular el control de la actividad. Las sanciones a imponer por su tráfico ilícito están plasmadas en el artículo 154; mientras el 155 establece que corresponde al CITMA, en coordinación con los organismos competentes, dictar las normas relativas a la clasificación y el manejo de estas “migajas peligrosas”.

Obviamente, por ausencia de leyes no ocurren los desacatos en la sociedad. Entonces, ¿son aplicados los estatutos con el verdadero rigor impuesto por la justicia medioambiental? ¿Tiene suficiente educación ambiental el pueblo cubano?

Contaminación hay por doquier. En la ciudad de La Habana aumentó considerablemente en los últimos años debido a la expulsión de residuales porcinos en las aguas y los suelos por la práctica de la porcicultura –arte de criar los cerdos-. El conflicto reincide en varios municipios de la capital: Arroyo Naranjo, Playa, Boyeros, San Miguel del Padrón, La Lisa y Guanabacoa.

Unos se justifican por el atentado al entorno y al mismo tiempo, otros sufren las consecuencias. Alejandro* es productor individual en San Miguel del Padrón. Asegura conocer la legislación en uso, pese a ello, plantea que se dedica a alimentar sus animales para vender la grasa y la carne. Comenta que su alta ganancia le permite pagar sin afectación alguna las multas impuestas por Salud Pública.

Pero, detrás de las huellas del culpable, casi siempre son inevitables los rastros de sus víctimas. Matilde* es perjudicada por la mugre proveniente de la explotación porcina y se lamenta de llevar días padeciendo vómitos y diarreas. Imagina que provengan de la suciedad del agua potable recibida, pues últimamente el desagüe de los corrales vecinos está filtrando en sus tuberías.

El Doctor Roberto Pérez Morán, en su artículo Residuos sólidos urbanos, expone que los últimos estudios realizados en Cuba exhiben una generación diaria de 4 000 toneladas, para un promedio de 0,5 kg por habitante cada día, con un incremento inigualable en la urbe habanera.

La autopista asentada en la superficie del puente del municipio Cotorro, perteneciente a la capital, dibuja otra penosa realidad de la biosfera. Una vez más la disposición final de los desechos sólidos y residuos peligrosos encuentra guaridas erróneas. ¿Responsables? Otra incógnita para las autoridades ambientales. Aunque la comunidad científica internacional aún no descubre señales de vida en esos restos orgánicos o inorgánicos, muchas veces denominados “basura”.

La solución inmediata de estas problemáticas, sin que ello implique renunciar a desarrollarnos, sería el primer paso para evitar que la sostenibilidad sea una bella quimera.

Bibliografía:

Álvarez Rossell, Silvia.  “Cuba: Medio Ambiente y Desarrollo”. En: Revista electrónica de la Agencia de Medio Ambiente,  Nro.9, Año 5, 2005: 1-2.

Consulta del Resumen de la Legislación Ambiental Vigente.

Entrevista a Alejandro*, productor individual en San Miguel del Padrón.

Entrevista a Matilde*, una de las vecinas más cercanas.

Pérez Morán, Roberto. “Residuos sólidos urbanos”. En: Revista electrónica de la Agencia de Medio Ambiente, Nro. 10, Año 2005: 7-8.

06/08/2013 13:37 islalsur #. Medio Ambiente


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