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PERIODISMO INFORMATIVO EN LA CUBA DEL SIGLO XXI

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Tema: En la consolidación del periodismo informativo a mediados del siglo XIX se acuñó, fundamentalmente en Norteamérica, que “los hechos son sagrados, las opiniones libres”; “las columnas son de los lectores y la página editorial es del periódico”; la pirámide invertida responde a la construcción de la información ordenando los datos de mayor a menor importancia; este periodismo está  basado en la narración objetiva e imparcial de los hechos, no en los comentarios. A la luz de la contemporaneidad, ¿cómo se aprecian estas aseveraciones?

JAVIER ROQUE MARTÍNEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Hoy, en pleno siglo XXI, muchos de los preceptos que regían el periodismo durante los siglos XIX y XX han cambiado. El desarrollo de la sociedad y con ella del periodismo en cada país, atendiendo a sus condiciones y características propias, no han estado exentos de transformaciones que responden a su idiosincrasia y política, algunas más conservadoras que otras.  Además, la llegada de Internet supuso una revolución en los medios de comunicación y una manera más rápida y atractiva de informar. Sin embargo, algunos de las leyes de la profesión aún se mantienen vigentes después de más de un siglo.

En la consolidación del periodismo informativo a mediados del siglo XIX se acuñó, fundamentalmente en Norteamérica, que “los hechos son sagrados, las opiniones libres”; “las columnas son de los lectores y la página editorial es del periódico”; “la pirámide invertida responde a la construcción de la información ordenando los datos de mayor a menor importancia”; “este periodismo está basado en la narración objetiva e imparcial de los hechos, no en los comentarios”.

El periodismo propuesto en Norteamérica durante el siglo XIX se hace perdurable hoy, aún cuando es incompleta su propuesta y responda a los requerimientos de la época de tratar de que el receptor asumiera a los medios como fuentes de información imparciales y objetivas, ajenas a las mediaciones que se producen en el contexto dado en el que ellas se insertan. Nada está fuera de la intencionalidad del periodista, de su medio, de su sociedad, y en esa tríada, pensar que se es objetivo e imparcial, que se escribe de mayor a menor importancia, es una utopía, destaca la profesora Iraida Calzadilla Rodríguez, de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

Para José Luis Estrada, periodista de Juventud Rebelde, el apego a los hechos siempre será imprescindible en el trabajo periodístico; podría decirse que constituye la esencia de la profesión: “Es parte del ejercicio ético de la prensa y solo respetándolo se puede honrar nuestra labor para con la sociedad, narrando los hechos tal y cual sucedieron, visto siempre desde la percepción del reportero”.

“Noticia es un hecho verdadero, inédito o actual, de interés general”, refiere la Doctora Calzadilla (2005: 20). De ahí se sobreentiende que es inaceptable para un periodista alterar, para bien o para mal y en cualquier época la significación de un suceso. Estos deben ser expuestos en su realidad, sin ningún tipo de modificaciones que puedan influir en la interpretación de los lectores.

En el periodismo informativo se debe descartar el yo del periodista, aunque inevitablemente el juicio personal está presente en cada trabajo, pues aparece de forma indirecta en la elaboración del texto, pero siempre tratando de no interferir en el criterio del público.

La función de la información siempre ha sido brindar un hecho noticioso de interés y dar los pormenores que permitan evaluar, por parte de los lectores, su impacto en la sociedad. Solo quien facilita los datos, es decir, la fuente, tiene permitido emitir abiertamente su opinión, que deberá ser puesta en el cuerpo de la noticia y que permita ver la posición asumida por los protagonistas del suceso.

Según Carlos Marín (1990: 34), la columna es el artículo de prensa que se renueva cada cierto tiempo, ofreciendo una opinión o punto de vista sobre un tema de actualidad, o una mera disquisición por parte del escritor del mismo. Puede ser diaria, semanal o mensual y quien la redacta puede elegir el tono y la perspectiva.

Por su carácter, la columna sigue respondiendo a las inquietudes e interrogantes del público con respecto a un tema. Su objetivo es facilitar la comprensión de un determinado conflicto o brindar un seguimiento de sus avances, de manera que las personas que siguen el asunto estén al corriente de su desarrollo.

“Hay periodistas que tienen una columna fija, ya sea de temas políticos, deportivos, culturales o sociales. En ellas exponen su criterio y su visión sobre diferentes cuestiones relativas a su campo de trabajo, y gracias a la cual crean una relación con los lectores, expresó Estrada, columnista cultural del diario de la juventud cubana.

Por su parte, el editorial es el “género periodístico consistente en un artículo que contiene la opinión, el comentario, el criterio o el juicio de una publicación periodística sobre un hecho o una idea. (…) En él habla el periódico, no el periodista, (…) por tal motivo se explica que sea anónimo”, señala Evelio Tellería Toca (1986: 104).

Pedro Viñas, quien ejerció el periodismo en más de una decena de órganos, refiere sobre este tipo de artículo: “La prensa cubana actual carece de editoriales. En los últimos tiempos solo se escriben en momentos trascendentales o muy coyunturales, mientras que en el resto del mundo sigue vigente como práctica de la profesión”.

Desde el siglo XIX y hasta nuestros días, la pirámide invertida se ha utilizado como una estructura para poder escribir organizando la información de mayor a menor importancia mediante las preguntas qué, quién, cómo, cuándo, dónde y por qué. Gracias a este estilo el hecho noticioso aparece en el primer plano de forma directa.

“Las ventajas del método son obvias (…) Están dadas por la explicación integral y lógica de cada uno de los elementos fundamentales del hecho, en el mismo orden de importancia en que fueron jerarquizadas las preguntas clásicas del lead”, plantea Heriberto Cardoso (1989: 34).

Una de las características de la pirámide invertida radica en la organización de mayor a menor importancia de los contenidos, lo cual permite condensar la información sin deformarla ni restar datos relevantes en caso de necesidad de espacio extra para otra publicación.

Para Calzadilla, este orden no es en esencia universalmente de mayor a menor importancia, sino que esta se halla dada en la jerarquización de los elementos que realiza el periodista, atendiendo a las necesidades e intencionalidades que desea ofrecer su medio. “Si todos escribiéramos en estricto orden descendente, las informaciones serían iguales como gotas de agua. Sin embargo, hay en ellas una voluntad narrativa que parte de lo individual, pero que responde a políticas informativas y editoriales de un entorno dado”, aclara.

A pesar de estas facilidades, con la llegada de la era digital y la competencia que se ha establecido entre medios impresos y de Internet, es necesario encontrar nuevas vías de dar la noticia de una manera más fresca, creativa y original.

“No es necesario casarse con la pirámide invertida. Muchas veces los lectores no pasan del lead porque en él se cuenta todo lo necesario. Contra eso se debe luchar. Escribir noticias que informen a todo lo largo del texto y que inviten al público a leerlo de pies a cabeza es la principal tarea de los periodistas que viven esta generación”, expresó Viñas Alfonso. 

Si durante el siglo XIX el periodismo informativo, fundamentalmente el norteamericano, se enorgullecía de su imparcialidad y objetividad, hoy día está demostrado que no es así.  Y es que la información está impregnada de la intencionalidad humana, por lo que la objetividad siempre será cuestionada, aunque eso no interfiere con los principios de honestidad profesional y apego a la verdad.

La información está en manos de un “proceso de construcción que depende de seres humanos en un complejo desarrollo donde incidirán desde los aspectos socioculturales e ideológicos, hasta concluir un ciclo en el que también influirán la propia cosmovisión y personalidad del reportero. Por tanto, asumamos como valor limite la honestidad profesional”, declara Calzadilla (2005: 163).

José Martínez de Souza define en  el Diccionario General de Periodismo a la objetividad como una "cualidad de la información realmente imposible de conseguir”, mientras que Slavaj Haskovec reconoce que “aunque se abstenga de formular opiniones personales, todo corresponsal está inevitablemente bajo la influencia de valores prevalecientes en el medio ambiente en el que ha crecido o se lo ha educado, (…) El periodismo objetivista impide el saber sobre la realidad y (…)  el esfuerzo documental imprescindible para el logro de ese saber". (*)

En cuanto a la imparcialidad, nunca se debe imponer un criterio, ni a favor ni en contra. La misión de los reporteros es proveer al público lector de todos los datos necesarios para la comprensión de un tema, y que el propio individuo arribe a sus conclusiones, lo cual no significa que el periodista no pueda asumir un punto de vista determinado ante cualquier evento, solo que de manera indirecta, en el caso que trabaje desde la información, pues otros estilos favorecen tanto la opinión como la interpretación de los hechos.

“La imparcialidad y objetividad son criterios del periodismo ya trascendidos. Hoy es un hecho asumido el carácter subjetivo y parcial del periodismo, siempre sin dejar a un lado la ética y la honestidad que caracterizan a la profesión”, resume Calzadilla (2009: 8).

Bibliografía consultada:

(*) Ego Ducrot, Víctor. Objetividad o subjetividad, mito del periodismo hegemónico. En: www.perio.unlp.edu.ar

Calzadilla Rodríguez, Iraida. Cuaderno 5. Objetividad e imparcialidad. En: www.islalsur.blogia.com

Calzadilla Rodríguez, Iraida. La nota. Editorial Pablo de la Torriente. La Habana, Cuba. 2005.

Calzadilla Rodríguez, Iraida. Notas de clases. Curso académico 2012-2013. Facultad de Comunicación. Universidad de La Habana.

Cardoso Milanés, Heriberto. Cómo redactar la noticia. Editorial Pablo de la Torriente. La Habana, Cuba. 1989

Marín, Carlos y  Vicente Leñero. Manual de Periodismo. Editorial Pablo de la Torriente. La Habana, Cuba. 1990. 

Tellería Toca, Evelio. Diccionario Periodístico. Editorial Oriente. Santiago de Cuba, Cuba. 1986. 

Periodistas consultados:

Pedro Viñas,  periodista jubilado.

José Luis Estrada, periodista de Juventud Rebelde.



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