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INTERPRETACIÓN: LA OVEJA NEGRA DEL PERIODISMO

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Tema: El profesor venezolano Federico Álvarez señala que para el procedimiento interpretativo, al contrario que para la objetividad, los hechos aislados carecen de significación y, además, llama a desconfiar de los hechos simples, por cuanto la simplicidad de ellos en la mayoría de los casos es producto de una investigación insuficiente.

ANA LAURA PALOMINO GARCÍA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El periodista Eduardo Ulibarri plantea que “el periodismo es un ejercicio de mediación en el cual los periodistas son los intermediarios en busca de trascendencia. La función básica de los mismos está dada por la necesidad de que exista un vínculo entre la realidad y el público; entre la multiplicidad de situaciones, procesos, hechos, personajes, lugares, objetos y relaciones, y el conjunto de personas que, deseosas o necesitadas de conocerlos, no pueden informarse directamente su acontecer y desarrollo, aunque también ellas forman parte de una porción de la realidad. Por eso, en gran medida, somos representantes o agentes del público (1994: 5).

Desde el momento exacto en que comenzamos a formarnos como periodistas, nos convertimos en transmisores y mediadores de información. De nosotros dependerá que el público entienda las noticias de manera correcta. El lector no puede ser un detective de la información que busca en los periódicos lo que quiso decir el reportero.

Explica Mitchel Charnley en su libro Periodismo Informativo, que la información oportuna de hechos u opiniones de interés o importancia, o ambas cosas a la vez, para un número considerable de personas necesita ser además exacta, equilibrada, leal y objetiva, clara, concisa y actual (1971: 45-46).

Si queremos redactar una notica que no pase inadvertida  por ser carente de información, debemos hacer un trabajo investigativo lo suficientemente intenso.

En los últimos años, los teóricos han descrito en sus investigaciones una nueva manera de indagar en la información que se encuentra entre la opinión y la información. Toma lo mejor de la segunda, ampliándola para que el lector quede satisfecho y no se detenga únicamente a conocer la información.

El profesor venezolano Federico Álvarez, uno de los teóricos que defienden la “nueva manera”, señala que para el procedimiento interpretativo, al contrario que para la objetividad, los hechos aislados carecen de significación y, además, llama a desconfiar de los hechos simples, por cuanto la simplicidad de ellos en la mayoría de los casos es producto de una investigación insuficiente.

Para entender mejor lo que quiere decir el catedrático en la frase vamos a analizar dos palabras clave de la misma: interpretación y objetividad.

El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define la interpretación cómo la explicación o el análisis de un tema. Si fuera a explicar lo que significa para mí, diría que es la averiguación sobre un contenido al cual se le mira desde todas las aristas posibles para extraer la mayor información posible.

El periodista Ricardo Ronquillo, subdirector del diario Juventud Rebelde, precisa sobre el tema: “Para interpretar hay que ir a la raíz del problema, investigar, buscar los antecedentes, adecuarnos a un contexto, analizar a fondo y buscar cada parte de la información. Se debe reflexionar sobre los hechos hasta que lo veamos todo con claridad para así poder dar una buena información.”

Ulises Mitodio, director de la Casa Salvador Allende y periodista de profesión, cometa que la información es menos compleja a la hora de la búsqueda de datos y fuentes: “Si estás investigando para una nota de 30 ó 40 líneas con dos personas conocedoras del tema que vas a tratar completas la tarea. Ahora, si te asignan un reportaje de dos páginas, donde tienes que desarrollar un conflicto, contraponer fuentes y si está a tu alcance proponer una solución, todo cambia y has de sumergirte en una investigación detallada.”

Otra forma muy interesante de pensar en la objetividad es la que plantea la escritora estadounidense Catherine Anne Porter al decir: “(…) El propagandista cabal que produce tal furia opositora, que no me es posible preocuparme mucho de si los hechos a que hace referencia son correctos o no. Es como si alguien que se coloca sobre sus dedos, entre usted y una ventana abierta, y le describe la vista. Todo lo que le pido es que abra la ventana, que despeje la vía y que me permita ver por mí misma” (s/f: 440). 

Cuando vamos a lo que significa procedimiento interpretativo, volviendo a las palabras de Álvarez, vemos que él utiliza el término para referirse al proceso por el cual pasa el periodista a la hora de realizar una crónica, nota o reportaje (géneros periodísticos en los cuales la interpretación está presente).

El estadounidense Neale Copple utiliza el procedimiento en cuestión para referirse a lo que él llama reportaje profundo. En él presenta al receptor  todos los hechos esenciales, en forma tal que la información encaje dentro el medio o ambiente del lector (1968: 26).

Para logar la profundidad hay que buscar antecedentes, agregar información a las noticias superficiales; humanizar el contenido, llevar la información dentro del ambiente, ofrecer interpretación, y orientación, para situar una historia. Por esto, ni el director, ni el escritor deberán sentirse nunca satisfechos con la simple enunciación de los hechos que componen una información, si lo que les interesa es el reportaje a fondo.   

Gabino Manguela, periodista del semanario Trabajadores, expresó durante una conferencia ofrecida a los estudiantes de primer año de  Periodismo, que la única manera de lograr realizar una interpretación satisfactoria  era mediante un análisis exhaustivo de los hechos que se nos presentan: “El mayor problema de los trabajos que se publican en la actualidad está dado por la falta de conocimiento sobre el tema. Las líneas se llenan con palabras vacías  y casi sin fuentes que aporten datos significativos.

¿Entonces, podemos plantear que las palabras de Álvarez son una realidad ajena de la prensa nacional y que cuando se refiere a una investigación insuficiente se puede pensar en los supuestos reportajes de los medios de prensa nacionales?

Aunque no se puede juzgar un libro por su portada, la carátula de algunos de los periodistas cubanos tiene sus dobleces. Se necesita mayor compromiso con la profesión a fin de ganar en “riqueza informativa”, por llamarlo de alguna forma.

La prensa cubana, en su mayoría, es una muestra fehaciente de un periodismo deficiente. Los hechos se muestran de forma aislada sin que prevalezca una búsqueda de información a fondo. Si recurrimos a los archivos de los periódicos nacionales, encontraremos pocos trabajos que tengan localidad requerida para demostrar que los periodistas cubanos sí investigan.

Cuando analicemos los sucesos, debemos lograr atrapar al lector tanto por la palabra exacta y hermosa como por los datos suficientes e impactantes. Cada acontecimiento, mientras el tema lo permita, puede ser una buena investigación que informa, educa, orienta y entretiene a los lectores, necesitados sobremanera de buena prensa.  

Bibliografía:

Charnley, Mitchell V. Periodismo Informativo. Ediciones Troquel, Buenos Aires. I971.
Copple, Neale. Un nuevo concepto del periodismo. Pax, México, 1968. 

Porter, Anne Catherine. My first speech.

Ulibarri, Eduardo. Idea y Vida del Reportaje. Editorial Trillas, México, 1994.

Periodistas consultados:

Ulises Mitodio, director de la Casa Salvador Allende.

Ricardo Ronquillo, subdirector del diario Juventud Rebelde.

Gabino Manguela, conferencia ofrecida en la Facultad de Comunicación, Universidad de La Habana.



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