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FUENTES DOCUMENTALES EN LA INTERPRETACIÓN: TODO LO QUE ES, ESTÁ EN LO QUE FUE

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La profesora Yailín Orta Rivera, periodista y jefa de Corresponsales del diario Juventud Rebelde, sostiene que el Periodismo Interpretativo se distingue por el empleo de múltiples fuentes y soportes documentales con el propósito de expresar juicios que profundicen en el hecho noticioso, ofrecer varias miradas al receptor y permitir la percepción del problema en toda su complejidad. Se trata de que, a través de los diversos tipos de juicios y de los datos que ofrezcamos, el lector asimile la información y comprenda los significados de los hechos.

JAVIER DIEZ MINIET,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Actualmente, nos encontramos en la llamada sociedad de la información, donde el ser humano necesita estar al tanto de cualquier suceso y precisa del conocimiento, tanto desde el punto de vista colectivo como individual.

En ese caso, la tarea del periodista, máximo mediador entre los hechos y la sociedad, se complejiza, pues la información requiere de exactitud y fiabilidad.

Recurrir a las fuentes documentales es de obligación para los profesionales del sector, pues estas, también, aportan datos concisos, brindan mayor fuerza a las ideas, capacidad de análisis, perspectiva al receptor, y constituye “una forma de relacionar sucesos, buscar antecedentes, incluso, dar una visión general y ampliada del hecho en cuestión, según se refiere en la presentación digital del sitio web Buenas Tareas.com “Periodismo interpretativo”, de un colectivo de autores de la Universidad de Málaga.

Resulta una máxima en la interpretación periodística la indagación en las fuentes documentales, puesto que ese estilo requiere mayor conocimiento, para poder hilvanar  datos en forma intencionada y así, llevar al lector todos los elementos posibles.

Inmersos en la interpretación, de los estilos que más necesita de las fuentes documentales, Yailín Orta Rivera, periodista y profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana (UH), sostiene que el Periodismo Interpretativo se distingue por el empleo de múltiples fuentes y soportes documentales con el propósito de expresar juicios que profundicen en el hecho noticioso, ofrecer varias miradas al receptor y permitir la percepción del problema en toda su complejidad. Se trata de que, a través de los diversos tipos de juicios y de los datos que ofrezcamos, el lector asimile la información y comprenda los significados de los hechos.

El tratamiento del mensaje interpretativo se lleva a cabo, entre otras vías, por medio del análisis y la valoración de documentos, archivos, etcétera, que según la revista digital Ética segura, red de Ética y Periodismo, constituye la presentación de antecedentes y de material tangencial que permite al lector llegar a sus propias conclusiones.

Amaury del Valle, periodista de Juventud Rebelde (JR) y profesor de la Facultad de Comunicación de la UH, manifiesta que la documentación posibilita contrarrestar los juicios emitidos por las fuentes vivas.

“Es imprescindible informarse respecto al tema a tratar. Sin fuentes, no hay Periodismo”, y también destaca que el apego a la realidad va de la mano con el correcto uso de ellas.

Orta Rivera, también jefa de Corresponsales del diario JR, reflejó la importancia de las fuentes documentales para la interpretación periodística, estilo que lleva no solo el hecho noticioso sino una amplia gama de información relacionada con antecedentes, contexto en que se desarrolla la noticia y proyecciones.

El Periodismo de Interpretación tiene la responsabilidad entre los estilos periodísticos de trascender la mirada informativa y constituye el punto de enlace entre la información y la opinión, aseguró Orta.

Comentó que “el periodista no puede hacer un ejercicio profesional ni de un “tirón” ni solo con su referente cultural, sino que tiene la responsabilidad de coger ese hecho noticioso y buscarle su pasado, indagar en su presente y darle una perspectiva”.

Para examinar en sus antecedentes, tiene un gran peso las fuentes documentales. Según explicó la profesora, lo asume en las tres dimensiones, pero en el pasado se manifiesta de manera superior puesto que todo lo que ha pasado sobre ese hecho tiene que tener algún registro en la memoria histórica, tuvo que haber aparecido en algún documento porque “todo lo que es, está en lo que fue”, comentó.

Coincido con la periodista en que se debe buscar todas esas huellas del hecho. Al analizar el presente, por su parte, examinamos circunstancias, contexto, los puntos coincidentes con otros hechos que se estén dando de forma paralela.

Se hace necesaria la búsqueda de juicios de valor, analíticos, lógicos, disyuntivos, ahí la documentación también encuentra lugar, pues alcanza esas dimensiones que no son exclusivas de las fuentes directas o no documentales, en dependencia de la manera que el periodista encofre toda la información.

Eduardo Ulibarri (1994) en el texto Idea y Vida del Reportaje manifiesta que existe una menor vitalidad por parte de los documentos, reducidas posibilidades de interacción y, generalmente, menor inmediatez que el contacto directo con los hechos y sus protagonistas.

En mi opinión, es importante la indagación, el tiempo de búsqueda, la preparación del periodista y el análisis estrecho con la fuente que es lo que va a hilvanar el trayecto que perseguimos.

Otra de las dimensiones de la interpretación se basa en la búsqueda de proyecciones y consecuencias, se habla del alcance y el relieve que puede tener el conflicto; en ese aspecto, el ejercicio periodístico no se puede dejar como un mero trabajo frívolo ni ligero sino que lleva “una estrategia bien pensada, examen documental y un pensamiento profundo”, tal como manifiesta el periodista pinero Diego Rodríguez en anotaciones especiales para este trabajo.

Juan Gargurevich (2006:159) refiere que la investigación documental, así como el estudio de estadísticas, entrevistas, observación, etcétera; son parte imprescindible en la elaboración del reportaje como manifestación más amplia de la investigación.

El rol de las fuentes documentales

En la preparación del periodista para realizar el trayecto del trabajo debe existir un primer momento de búsqueda documental, plantearse interrogantes como ¿qué ha publicado la prensa sobre ese tema?, examinar datos estadísticos, informes y libros donde se plantee causas, consecuencias y posible repercusión.

Aida Quintero Dip, periodista y Jefa de Redacción del Semanario Sierra Maestra, en Santiago de Cuba, agrega que el uso de ensayos, artículos, audiovisuales, presentaciones, folletos, etcétera, evidencia más credibilidad, carácter especializado, connotación y fuerza al trabajo periodístico, además, mayor fundamentación teórica.

Por el ritmo profesional de hoy día, a veces se descuidan estos aspectos que llevan tiempo de búsqueda, dedicación, y se pierde la oportunidad de dar vida a los escritos con datos y valores agregados que aparecen recogidos en diversos soportes.

Uno de ellos es hoy Internet, que proporciona una casi ilimitada posibilidad de fuentes documentales, pero ¡cuidado!, según alerta Quintero Dip, “su uso es vital, sin embargo, no se puede confiar ni asegurar todo lo que vemos, es necesario contrastar fuentes, indagar más, no conformarse con lo primero que veamos.

“El  Internet es una ventaja  extraordinaria, pero puede tener errores”, aclaró la periodista santiaguera y destacó que el reportero debe buscar equilibrio: ni despreciar ni sobreexplotar su uso, establecer una dimensión nivelada y conjugada con las fuentes activas.

Recordar que ambos tipos de fuentes (documentales como no documentales) son elementales, es importante siempre constatar, igualar, establecer comparaciones en todos los niveles de la investigación para someter al receptor al análisis.

“Es tiempo para los reporteros de escarbar en los mismos repositorios usados (…) por historiadores, científicos, y otros investigadores que, frecuentemente, dejan en ridículo la manera en que los periodistas recopilan información”, destaca, ante la necesidad de la investigación,  el libro Idea y Vida del Reportaje de Eduardo Ulibarri (1994:115).

Bibliografía:

Colectivo de Autores de la Universidad de Málaga: Periodismo Interpretativo. En sitio Buenas tareas. http://www.buenastareas.com/periodismointerpretativo.

Gargurevich, Juan: Géneros Periodísticos. Editorial Félix Varela. La Habana. 2006.
Revista digital Ética segura, red de Ética y Periodismo. Archivo personal del autor de este trabajo.

Ulibarri, Eduardo: Idea y Vida del reportaje. Editorial Trillas. Ciudad de      México. 1994.

Periodistas consultados:

Aida Quintero Dip, periodista y jefa de Redacción del semanario Sierra Maestra, en Santiago de Cuba.

Amaury del Valle, periodista del diario Juventud Rebelde, profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

Diego Rodríguez Molina, periodista y Jefe de información del semanario Victoria, en Isla de la Juventud.

Yailín Orta Rivera, periodista y jefa de Corresponsales del diario Juventud Rebelde, y profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.



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