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¿PERIODISMO INTERPRETATIVO O NUEVAS TECNOLOGÍAS?

¿PERIODISMO INTERPRETATIVO O NUEVAS TECNOLOGÍAS?

Tema: El profesor Enrique Castejón, Premio Nacional de Periodismo en Venezuela, manifiesta que el periodismo interpretativo representa, por su propia naturaleza, un “escudo” protector para los medios tradicionales frente a la avasallante competencia de los medios audiovisuales y electrónicos, capaces de reducir la inmediatez hasta la instantaneidad. Frente a esa dura competencia sólo le queda la opción de la reflexión y explicación del acontecer noticioso.

 

BEATRIZ LOBAINA VALDÉS,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Como en el deporte, la final más esperada: periodismo interpretativo o nuevas tecnologías. Una carrera perenne. Lógico, si hombre y evolución han marcado una relación indisoluble por siglos. Así surgió su necesidad de comunicarse, luego de transmitir y volcar esas ideas, pensamientos y grafemas al papel.

Hoy la interpretación cruza la línea de meta, como en otras tantas batallas, jadeante y sudorosa. En las mentes de muchos, esta vez les va la supervivencia. Así lo vemos aquellos que defendemos este tipo de periodismo, que solidificamos su coraza analítica y nos rehusamos a perecer ante el empuje, la explosividad, inmediatez inusitada, y la potencia “muscular” de los medios audiovisuales y las nuevas tecnologías de la información y la comunicación.

Muchos afirman que la prensa impresa está condenada a desaparecer ante el empuje y la eminente ascensión de las tecnologías. Soy del criterio de que este medio permanecerá el tiempo que sus periodistas sean capaces de realizar una labor novedosa, interesante, más vinculada con el sentir social. 

En este sentido, el Periodismo Interpretativo tiene mucho que ver porque “la materia prima de la prensa, más que las noticias y la información a secas o fijar una orientación editorial, es el intercambio libre de puntos de vista diversos que (…) buscan entre sí la armonía de pareceres contrapuestos y complementarios, en lo que se refiere a los problemas que forman parte del bien común de la sociedad”, expresó el periodista colombiano José María Baldoví Giraldo (2012: Web).

Es una realidad que la prensa escrita ha perdido inmediatez, pero ante esta encrucijada lo esencial es auxiliarse no solo de las cinco preguntas clásicas (Qué, Quién, Cuándo, Donde y  Cómo), sino profundizar en el ¿por qué? y ¿para qué?, ir al fondo de la noticia, detallar el suceso desde una perspectiva analítica, que vaya más allá de las informaciones tradicionales y que destaque posibles consecuencias.

La televisión nos muestra imágenes y palabras desde el lugar del hecho, la radio pone la voz de los protagonistas, y la prensa impresa tiene que acudir, irremediablemente, a la explicación detallada. “Si lo que ofrecemos en las noticias principales es apenas un poco más de lo que dio la televisión, entonces nuestra competidora ganó porque es más fácil ver la televisión que leer” (Copple: 1968, 42).

Los tiempos cambian, las circunstancias, conceptos y leyes ya no son las mismas de años atrás. Así como la vida “da vueltas” y necesita otras miradas, la interpretación está urgida de nuevos enfoques comunicativos, renovadas formas de hacer un mensaje más integral y acabado, donde confluyan fuentes implicadas y no implicadas y donde prevalezca la argumentación del suceso.

Para lograr los anteriores parámetros interpretativos influye, en gran medida, la preparación del periodista: “Tenemos problemas con geografía, con historia, los tenemos en civismo, y olvidamos que cuando uno se pone a escribir un texto, en realidad no está llevando al papel, o a la pantalla de la computadora, solamente los datos que obtuvo recientemente, sino que trae todo un bagaje cultural, lo cual permite dar un buen contexto, utilizar el antecedente adecuado, desarrollar la mejor jerarquía y el orden de importancia de las cosas”(Riva Palacio: 2000: Web).

Para el periodista y profesor chileno Abraham Santibáñez, “interpretar, desde el punto de vista periodístico, consiste en buscar el sentido a los hechos noticiosos que llegan en forma aislada. Situarlos en un contexto, darles un sentido y entregárselo al lector no especializado. Por exigencia profesional, además, esta interpretación debe tratar de prescindir de opiniones personales, debe basarse en hechos concretos y en opiniones responsables y que sean pertinentes y debe ser presentada en forma amena y atractiva” (1995:22).‎

En la consideración de Ariel B. Coya, periodista del diario Granma, “resulta difícil, casi imposible, competir con los medios actuales de comunicación, frente a esta indudable verdad, los periodistas de prensa escrita tenemos que acercarnos más a la interpretación, el análisis, la profundización de un suceso. Hay que ubicar al lector en el contexto, darle pistas de un pasado (causas), presente y futuro (consecuencias)”.

UNA CRUEL REALIDAD…

Los avances tecnológicos están (Internet, telefonía móvil, mini computadores, satélites, etc.), el tema medular es no negarlo e interiorizar la necesidad de realizar informaciones que rebasen el plano de la nota habitual y respondan a las pautas del estilo interpretativo; “reflexión y crítica” como expresa el brasileño Luiz Beltrao en su libro Jornalismo Interpretativo (1976:39).

No es el mero hecho de las construcciones, flujo informativo o soporte; se trata, al decir del periodista de Granma, Harold Iglesias, de una competencia no antagónica, pero sí desigual: “Las ventajas que poseen los soportes informativos audiovisuales y electrónicos para conformar un producto o paquete mucho más completo valiéndose de recursos propios, entiéndase elementos visuales complementarios, música, efectos, o en cambio construcción de textos hipermedia, y la posibilidad que brinda como referente o caudal informativo de consulta auxiliar la hipertextualidad, pudieran dejar indefenso al periodismo interpretativo”.

Justo ahí, manifiesta Iglesias, aflora su arma, es cuando la interpretación activa su “sistema inmunológico de ideas”, con análisis profundos, diversidad de perspectivas y aristas y esa capacidad de conducir, guiar o llamar a la reflexión, o mejor aún, a la búsqueda de lo que los lectores y nosotros mismos consideramos es nuestra meta, verdad, juicio.

La interpretación en nuestros medios necesita un renacimiento en los periódicos, pues desde la Academia sí se enseña esta modalidad como debe ser. Hay que enfrentar los temores, inseguridades, restricciones y de una vez comenzar a ver el quehacer cotidiano desde lo minucioso de una nota o un reportaje de este tipo.

Si seguimos parados viendo cada día cómo la tecnología mejora y no logramos readecuar nuestros intereses, jamás explotaremos realmente las ventajas del adelanto y mucho menos materializaremos  con decoro el ejercicio de la profesión más hermosa del mundo: el periodismo.

¿POR FIN, QUIÉN GANA?

No creamos que todo lo que brilla es oro, porque hasta el progreso tecnológico está bajo la hegemonía de quién publica más rápido y mayor cantidad de información. Si el adelanto sube como la espuma, por supuesto, que no estamos ajenos, pero debemos hacer  las cosas correctamente, sin caer en la supremacía del plagio de información, para que en el sprint final, el fotofinish decida quién es el vencedor: ¿Periodismo interpretativo o nuevas tecnologías?...Todavía una incógnita, difícil decisión. Por el momento, ambos deben demostrar sus virtudes, lo que son capaces de hacer, sin afán de ego y fama.

Bibliografia:

Badoví Giraldo, José María. Periodismo Interpretativo. URL: baldovi555.blogspot.com. Consultado: 12 de junio del 2013.

Beltrao, Luiz: Jornalismo lnterpretativo. Editorial Sulina. Brasil.1976. Pág.39.

Copple, Neale: Un nuevo concepto del periodismo. Reportajes interpretativos. México DF: Pax- México.1968. pág. 42.

Riva Palacio, Raymundo: Ser periodista en el nuevo milenio. En: http://www.cimac.org.mx. Consultado: 12 de junio del 2013.

Santibáñez, Abraham. Periodismo Interpretativo. Editorial Andrés Bello, Chile, 1995. Pág. 22.

Periodistas consultados:

Ariel B. Coya, periodista del diario Granma.

Harold Iglesias, periodista del diario Granma.

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