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DOS DÉCADAS COBIJANDO EL PINCEL LATINOAMERICANO

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La Casa Oswaldo Guayasamín, ubicada en el Centro Histórico de la Ciudad de La Habana, celebra veinte años desde que fuera donada al célebre pintor ecuatoriano.

CAMILO VILLA JUICA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Veinte años cumplió el pasado martes 8 de enero (2012) la Casa Oswaldo Guayasamín y para celebrarlos, durante todo este mes se estarán proyectando diversas imágenes del acto inaugural donde participaron, además del pintor, personalidades como el líder histórico de la Revolución Fidel Castro y el Director de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, Eusebio Leal.

La proyección, según indica Aliana Martínez, directora de la institución, cuenta con 42 imágenes entre fotografías, recortes periodísticos y documentos donados por la Fundación Guayasamín, con sede en Quito, Ecuador.

Para Danli Rodríguez, veladora del lugar, las imágenes expuestas constituyen un material histórico muy importante, ya que dan testimonio del momento en que la pintura latinoamericana, en manos de Guayasamín, se hizo de un “siempre necesario” espacio físico.

“En los veinte años de funcionamiento, hemos acogido a artistas de todos los rincones del continente, además se realizan diversos talleres para niños y jóvenes que ven en la pintura algo más que un simple pasatiempos”, recalca Rodríguez.

La Casa, construida en el siglo XVIII, fue donada al destacado pintor ecuatoriano en 1993 para promover y apoyar el arte latinoamericano, a la par de ser su propia morada durante su estancia en la Isla.

El local cuenta con tres salas de exposición permanente, las cuales son dedicadas exclusivamente a la obra del también llamado Pintor de Iberoamérica, albergando buena parte de sus objetos personales, grabados y pinturas. Entre ellas destacan famosos óleos como La niña azul y Retrato a Fidel, este último, obsequio que el creador le hiciera a su amigo cuando cumplió setenta años de edad en 1996.

Una sala para presentaciones transitorias, tres galerías donde se exhiben diversos trabajos de artistas de la plástica y el lente, completan el espacio, vital para la creación.

Quien visite la Casa encontrará un ambiente rodeado de mística, donde Guayasamín no solo dejó su alma, cuerpo y obra en cada rincón, sino también su manera de vivir y su manera de concebir el mundo.

No es casual que hoy la Casa Museo se llene de visitantes nacionales y foráneos impresionados con cada dolor, rabia y ternura que el artista plasmó en sus obras, pues el maestro no solo fue un habilidoso del pincel, también denunció la tristeza latinoamericana resumida en atrocidades, injusticias y crímenes, que siguen siendo hoy, para muchos pueblos del continente, un trauma terrible.

Desde el Centro histórico habanero, Guayasamín vive. No creyendo en fronteras ni en razas, creyendo en la Humanidad.

Pie de foto: Acto inaugural de la Casa Guayasamín; se encuentran entre los invitados, Fidel Castro y Eusebio Leal.

Ficha técnica:

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Valor noticia: Actualidad.
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