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TIEMPO DE RECESO

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Es necesario que los profesores respeten el horario de descanso de los alumnos de secundaria básica. Ese intervalo garantiza mantener durante las próximas horas un alto nivel de capacidad en el trabajo.

IRAIDA CALZADILLA RODRÍGUEZ

No pocos alumnos de la enseñanza secundaria básica se quejan con razón: los profesores les "roban" un pedacito de receso hoy y otro mañana. En algunos casos se vuelve rutina que al docente le falte siempre tiempo para terminar la clase, y lo más fácil es que el estudiante pague cediendo "voluntariamente" una parte de su cuota de descanso.

Cuidado. El daño no es tan minúsculo. Téngase en cuenta que hoy esos alumnos en todo el país asisten a la doble sesión escolar, lo cual significa recibir nueve turnos de clases de 45 minutos diariamente, además de realizar actividades extracurriculares que también se orientan y son de estricto cumplimiento.

Mire a su alrededor. Corren tiempos en que es muy difícil observar a un escolar holgazán en una esquina, mientras sus compañeros están en horario docente. A poco más de la mitad del curso, las transformaciones en la secundaria básica continúan, y se aprecia en las escuelas una mayor disciplina y organización.

Y si bien se puede hablar de indicadores de eficiencia, como la asistencia de los alumnos y la retención, quedan lunares que deben resolverse para vencer el reto de educar en cada aula a 15 jóvenes a partir de objetivos formativos y cognitivos, logrando elevar el aprendizaje a planos superiores. En ese contexto, el descanso también tiene un papel educativo.

Berta Fernández González, viceministra de Educación, comparte la demanda de los alumnos: "Es preciso que los directivos y los docentes respeten los horarios de receso. En la sesión de la mañana se dispone de 30 minutos para el cambio de actividad; es decir, tres cambios de turnos con cinco minutos intermedios; y el propio receso, más largo, de un cuarto de hora. En la tarde se producen dos cambios de turnos y un receso más extenso, además de la hora de almuerzo o merienda escolar, con excepción de las escuelas urbanas que aún no tienen esos servicios, muy pocas en todo el país".

La Viceministra es precisa al reiterar la necesidad del estricto respeto a ese tiempo: "Es un momento de cambio de actividad que permite alcanzar un alto nivel en la capacidad de trabajo de los alumnos durante las próximas horas, y puede individualmente tener varios matices, dados por las necesidades, intereses y motivaciones de los alumnos".

Comentó que donde mayor se percibe el "hurto" es en el pequeño tiempo de cinco minutos, apenas para cambiar de libretas, ir al baño, tomar agua, o conversar de manera rápida: "No podemos permitir que el docente consuma ese tiempo personal del adolescente, quien casi siempre lo emplea para sus necesidades fisiológicas. Eso perjudica, incluso, la imagen que el alumno tiene de él, pues le violenta derechos que sabe debe respetar.

"Restar tiempo a recesos más largos implica también que los estudiantes dispongan de menos libertad para participar en actividades opcionales como son las que se ofrecen en las bibliotecas y que no pueden encasillarse solo en lectura de textos, sino que deben expandirse, entre otras alternativas, hacia las peñas literarias, préstamo de bibliografía, conversatorios y presentaciones de libros. Es decir, la biblioteca como espacio vivo, de creación.

"En ocasiones es poco conocido por los alumnos que durante ese receso pueden visitar el Laboratorio de Computación, donde los profesores deben estar presentes para responder a sus solicitudes. Con frecuencia los docentes argumentan que es el horario de almuerzo. ¡Tamaño error!, pues para ellos la escuela tiene una organización interna, flexible, que les permite adelantar o atrasar su momento de alimentarse, en función de beneficiar a los educandos".

Sugiero que hay también una tendencia de los profesores a ofrecer a sus 15 estudiantes una única, homogénea actividad, en el receso largo, de manera que pueda controlarlos de una vez.

"Responder por la educación de esos adolescentes es conocer cómo piensan y actúan; es ayudarlos, enseñarlos, y eso no se logra imponiéndoles a todos una única actividad, cuando ellos saben que tienen la posibilidad de elegir. No se trata de tenerlos juntos sin ton ni son, sino de conocer cuáles son sus intereses y permitirles acudir a los lugares que en la escuela satisfacen sus expectativas, sin desestimar su cuidado, su control.

"Las necesidades del ser humano son disímiles y en esas edades formativas más aún. Todavía hoy en las escuelas no se aprovechan todas las posibilidades que existen en ellas, desde juegos de ajedrez y parchís, hasta baloncesto y voleibol, o las aulas de Computación y la diversidad de software educativos, los videos didácticos e instructivos, o el noticiero pioneril. Incluso, muchos planteles cuentan ya con instructores de arte."

Hacia una educación cada vez más plena y formativa están encaminados todos los esfuerzos. Pero la Viceministra sabe que aunque en la mayoría de los centros las orientaciones se cumplen, "en otros, desafortunadamente, se sigue apegado a los esquemas tradicionales, a los horarios inflexibles. Por eso pienso que los estudiantes están en el derecho de exigir consideración para su descanso; respetarlo por parte de los docentes es una manera más de educar desde el ejemplo". 

(Publicado en el periódico Granma)

 

01/03/2014 09:42 islalsur #. Acuarela


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