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LOS CAMINOS QUE CONDUCEN AL ¿CUARTO PODER?

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Tema: Tomás Eloy Martínez asume que el periodismo es ante todo un acto de servicio, un servicio al lector: “Con el periodismo tú le sirves a un lector; le presentas una realidad con la mayor honestidad posible, con los mejores recursos narrativos y verbales de que dispones. Pero en todo momento tienes que dejar bien claro que esa es la realidad que tú has visto, en cuya veracidad confías”.


CLAUDIA GONZÁLEZ CORRALES,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

“El periodista es, ante todo, un testigo: acucioso,
tenaz, incorruptible, apasionado
por la verdad, pero sólo un testigo”.
Tomás Eloy Martínez (1930-2010)

Algunos autores ubican en el Periodismo ese “cuarto poder” al que tanto se refirieren las grandes democracias occidentales. Esta denominación, que lo sitúa “al mismo nivel” de los dominios  ejecutivo, legislativo y judicial, se debe a que “el mejor oficio del mundo” –de acuerdo con Gabriel García Márquez- constituye una plataforma de soporte informativo capaz de influir en los receptores.

Es así como queda esclarecida la histórica misión del periodista: ser forjador de valores. Para cumplir su cometido, el “cronista de su tiempo” –según Alejo Carpentier- está obligado a asumir una responsabilidad ética en el desarrollo de su función y en el pacto del compromiso trazado con la sociedad.  

Pero, ¿cómo arribar a esa meta luego de transitar el tan exigente camino que, en ocasiones, representa la práctica del Periodismo?

EN BUSCA DE UNA DEFINICIÓN

Resulta complejo analizar el concepto de Periodismo en toda su dimensión una vez que los grandes “señores de la palabra” han cimentado su teoría en el ejercicio de la profesión. En general, los teóricos concuerdan en que es una forma de comunicación de masa cuyo objetivo es dar a conocer hechos acerca de sucesos socialmente relevantes, y que permite la interrelación entre los individuos y los diversos grupos que conforman la sociedad (Calzadilla, 2005: 15).

Evelio Tellería Alfaro, periodista del semanario Trabajadores, considera que hacer periodismo no es más que “transmitir al lector una realidad con la misma exactitud con que se presenta una fotografía, con sus perfecciones e imperfecciones”, algo que, de acuerdo con la inexistencia de la tan controversial objetividad, es prácticamente imposible. “A lo sumo, esa fotografía respondería a la representación que del acontecimiento se hace el periodista, a la realidad que él asume como verdad, pues en su pacto de honestidad profesional y con sus públicos, cree en la certeza de lo que reporta”, plantea la profesora Iraida Calzadilla, de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana. A su vez, María de las Nieves Galá, jefa de Redacción de Nacionales del mismo medio, sostiene que “el periodismo es como un sacerdocio, cuyo mayor placer es cumplir con las expectativas que tiene el lector”.

Existen quienes le atribuyen a la profesión el carácter de  establecer una especie de pacto con el receptor. Así lo confirman el escritor español Fernando Savater cuando dijo que "el periodista es un espía al servicio del ciudadano” (citado en Muchnik, 2013, online) y el ensayista argentino Tomás Eloy Martínez una vez que advirtió: "El periodismo no es un circo para exhibirse, ni un tribunal para juzgar (…). Es una herramienta para pensar, para crear, para ayudar al hombre en su eterno combate por una vida más digna y menos injusta" (citado en Muchnik, 2013, online).

UNA CONCEPCIÓN DE SERVICIO

En las anteriores definiciones surge como común denominador la alusión a que hacer periodismo, en cada una de sus variantes, es cumplir las necesidades informativas y satisfacer las expectativas de los receptores; es remarcar la estrecha relación que tiene que existir entre el público y la realidad.
Como dijera Eduardo Ulibarri (1994), los periodistas son “representantes o agentes del público”, pues le ofrecen a sus receptores una visión del mundo, de la que dependerá la noción que estos tengan de su entorno y el cómo reaccionen ante él.

Esta concepción partirá de “la multiplicidad de situaciones, procesos, hechos, personajes, lugares, objetos, ambientes y relaciones” (Ulibarri, 1994: 5) que el reportero será capaz –puede que no-  de colocar en manos de un lector (oyente o escucha).

Sundred Suzarte, periodista de Trabajadores, asegura que el compromiso contraído con el lector se corresponde con que el reportero “pretende crear un estado de opinión favorable a los intereses de la sociedad. El periodismo es un ejercicio de compromiso con la nación y debe contar con la verdad para realmente estar al servicio de la mayoría”. 

En sus clases, Calzadilla no restringe la función del periodismo al hecho de informar, sino que expande la misión en la profundidad de orientar, educar, interpretar, promover el ejercicio del pensamiento responsable toda vez que esta ha de ser una profesión que respete la inteligencia de su destinatario y no lo asume como ente acrítico.

SABER CONTAR LA REALIDAD…

Históricamente los pueblos han sentido la imperiosa necesidad de saber cuanto acontece en su realidad, si no fuera por eso, ¿de qué otra manera se conocería el pasado? En esta profesión, el acercamiento a lo “cotidiano” no viene determinado por la capacidad creativa del autor ni por lo que aspira en lo personal de una cuestión dada. El periodismo no constituye un espacio para dar rienda suelta a la fantasía, pues todo debe partir del principio de la honestidad, ser fiel a los acontecimientos: solo así encontrará la credibilidad de la audiencia.  

En este sentido se pronuncia el reportero argentino Christian Sanz cuando afirma que  el periodismo no debe ser objetivo sino honesto y acercarse a los hechos sin sesgarlos con su propia subjetividad. “El periodista no trata de quedar bien con nadie, sino de contar la verdad aproximada de las cosas”, criterio un tanto idílico, pues la intencionalidad, la visión del autor y su contexto siempre estarán presentes en un trabajo periodístico. El reportero no es autónomo: responde a un medio y a una ideología. En todo caso, “la verdad aproximada de las cosas” en un sentido honesto vendría nuevamente por el criterio de ser fiel a lo que uno cree.

El periodista establece con el lector un pacto de fidelidades: fidelidad a la propia conciencia y fidelidad a la verdad. De acuerdo con Tomás Eloy Martínez, a la “avidez de conocimiento del lector no se la sacia con el escándalo sino con la investigación honesta; no se lo distrae con fuegos de artificio o con denuncias estrepitosas que se desvanecen al día siguiente, sino que se lo respeta con la información precisa. Cada vez que un periodista arroja leña en el fuego fatuo del escándalo está apagando con cenizas el fuego genuino de la información”.

Por esa línea de pensamiento también se articula el cronista boliviano Constantino Rojas, quien afirma que mantenerse fiel a los hechos es no abultar las cifras ni exagerar los datos; no tergiversar los hechos ni asumir actitudes propagandísticas: “El periodista relata lo que ocurre con el corazón caliente y la cabeza fría”.

Existen variadas técnicas que pueden ser utilizadas para transmitir un producto comunicativo. Tellería Alfaro considera que, más allá del modo, lo fundamental es decir el mensaje de una manera verosímil.  Para Martínez (2005: 93) no hay investigación válida, por más asombrosa que parezca, si se pierde en los laberintos de un lenguaje insuficiente.

A la hora de construir un fragmento de la realidad, lo  principal es la selección de la información. Constantemente se discriminan y jerarquizan datos, determinando cuál tiene mayor o menor importancia. El resultado, según Ulibarri, serán “las diversas versiones que ofrecemos del mundo” (1994: 8).

Joel García, redactor de Trabajadores, señala que “uno puede hacer el mejor trabajo desde el punto de vista literario, puede apelar a la narración en espiral, en tercera persona, cronológicamente…, pero eso no quita que siempre vas a dejar claro que esa es tu visión, eres quien pudo estar en contacto con ese hálito de la humanidad”.  Y es que en el mismo instante en que uno establece el orden de sus argumentaciones y el uso de las fuentes, instala una verdad -subjetividad objetivada como la denomina Calzadilla-, la que resulta, para el periodista, más creíble.

Asumir la profesión con seriedad, acatar las expectativas del receptor, dar a conocer informaciones verídicas y brindar una idea certera de la realidad, son algunas de las premisas que debe guiar el quehacer de nuestro tiempo, pues, como dijera Tomás Eloy Martínez: “Con el periodismo tú le sirves a un lector, le presentas una realidad con la mayor honestidad posible, con los mejores recursos narrativos y verbales de que dispones. Pero en todo momento tienes que dejar bien claro que esa es la realidad que tú has visto, en cuya veracidad confías".
 

Bibliografía:

Calzadilla Rodríguez, Iraida: La Nota. Editorial Pablo de la Torriente. La Habana, 2005.

Calzadilla Rodríguez, Iraida: Notas de clases. Curso académico 2012-2013. Facultad de Comunicación, Universidad de La Habana. Cuba.

Martínez, Tomás Eloy: “Los hechos de la vida”, en ¿Hacia dónde va el periodismo? Responden los maestros. En <www.caf.com/publicaciones /www.fnpi.org.>  pp. 93 [Consulta: 13 de abril de 2013]
Muchnik, Daniel: El buen periodismo debe ser crítico. En: <http://www.lanacion.com.ar/1546318-el-buen-periodismo-debe-ser-critico> [Consulta: 13 de abril de 2013].

Rojas, Constantino: La honestidad periodística. En <http://www.lostiempos.com/

diario/opiniones/columnistas/20110625/

la-honestidad-periodistica_131160_265523.html> [Consulta: 13 de abril de 2013].

Sanz, Christian: El periodismo debe ser honesto. En <www.periodicotribuna.com.ar/

6711-el-periodismo-debe-ser-honesto.html> [Consulta: 13 de abril de 2013].

Ulibarri, Eduardo: Idea y vida del Reportaje. Editorial Trillas. México, 1994.

Vargas, Esther  (comp) (2010): Las lecciones de Tomás Eloy Martínez. En <http://www.clasesdeperiodismo.com/

2010/01/31/las-lecciones-de-tomas-eloy-martinez/> [Consulta: 13 de abril de 2013].

Periodistas entrevistados:

Evelio Tellería Alfaro, periodista del semanario Trabajadores.

Joel García, periodista de Trabajadores.

María de las Nieves Galá, jefa de Redacción de Nacionales de Trabajadores.

Sundred Suzarte, periodista de Trabajadores.



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