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EL QUIJOTE DE LA RADIO

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Julio Batista, Premio Nacional de Periodismo 1994, confiesa que la vida es demasiado rica para contentarse con el color que ofrece un solo cristal.

ROBERTO MÁRQUEZ, JANELLE PUMARIEGA Y ANA LAURA PALOMINO,
estudiantes de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Cuando la profesora Iraida nos habló de un seminario a realizar como trabajo final, pensamos primeramente ¡más cosas que hacer! Luego supimos de qué se trataba y nos pareció interesante rescatar las vivencias de esos grandes del periodismo, relegados a veces por las mismas generaciones de nuevos periodistas inmersos en sus agitadas vidas.

Julio Batista Delgado fue el asignado para el equipo cuatro, compuesto por nosotros: Janelle, Ana Laura y Roberto, pichones recién salidos del nido, pichones que no tenían idea de que existieran personas tan geniales, tan únicas y tan comprometidas con el medio.

Leímos, buscamos y entrevistamos a profesionales de la palabra que lo conocieron desde temprana edad, que vivieron de cerca sus percances y logros. Aprendimos muchísimo de su perseverancia en el trabajo y cuando lo tuvimos frente a frente no teníamos palabras para expresar la emoción, primero, porque sentimos que lo conocíamos de toda una vida, y segundo, porque era más de lo imaginado, grande a nuestros ojos.

Esperamos que esta recopilación de datos no quede en una gaveta, léanla, aprendan de los que saben más. La nota es muy importante para nosotros, pero comprender es más importante. Si Julio algún día obtuvo un dos, no lo sabemos, pero que aprendió a ser el mejor, es innegable.

Algunos datos biográficos

Julio Alberto Batista Delgado, según información recogida a través de nuestras fuentes, nació en la oriental provincia de Las Tunas. Su familia llegó a La Habana en 1950, procedente del Central Chaparra.

Después de graduarse de bachiller, matriculó en la Escuela de Arte Dramático. Durante ese período comenzó su incursión en el mundo de la radio al participar en la realización de un cuadro de comedias de la ya extinta cadena Radio Capital, según palabras del propio Julio.

En 1956 trabajó en Los Tres Villalobos. Y es por esa época que despuntó como narrador, al sustituir a León de la Torre en la grabación del espacio El príncipe leopardo, de la cadena CMQ.

Comenzó a ganar fama por narrar una novela escrita por Sara Pascual, guionista insigne de la época, y dado este hecho, es contratado en Radio Progreso.

En 1960 realizó para la emisora Radio Rebelde el programa La Reforma Agraria en marcha.

Escribió los editoriales de La voz de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, programa dentro del cual introdujo una serie de especiales que ya implicaban el documental, género del cual es “…precursor y maestro insuperable”, como define Josefa Bracero, una de las voces más autorizadas en la historiografía de la radio cubana.

Julio Batista ha sido la voz de más de doscientos Noticiarios Latinoamericanos, realizados por el Instituto de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), entre los años 1960 y 1964.

Gran parte de su obra la ha dedicado al pensamiento y acción martianos. Ya en 1962 tenía la idea de realizar un programa que tratara la vida y el quehacer revolucionario del Apóstol, pero para aquel entonces, según declara, no se sentía lo suficientemente preparado.

Fue durante el año 1990 que el espacio Nuestro José Martí salió al aire. Con el mismo se trata, citando las palabras del propio Julio, “al Martí que habla de la Patria, pero también desentraña al monstruo en su madriguera. Un Martí con todos los dolores, todos los problemas, pero a la vez al que le gustaban desde las hormigas hasta las nubes; el que era capaz de hablar de ciencia y decir que hay vida en otros mundos. Ese Martí integral que nosotros no tuvimos el privilegio de conocer.”

Otro de los programas que realizó y que gozó de gran popularidad fue Punto de Vista, a través de Radio Progreso, en el que reflexionaba acerca de temas que implicaban a la sociedad cubana y repercutían en ella. Refiriéndose al mismo, afirmó: “En este espacio hago un balance de los temas. No es dar la noticia, ni repetir la información, se trata de esclarecer el problema. El buen periodista, como dijo Martí, no agita, ni exacerba los problemas. Eso sí, al que está delinquiendo sí debemos condenarlo. También tratamos de explicar a la opinión pública los avances que vamos teniendo en muchos frentes”.

Reconocimientos

Es merecedor de las más altas distinciones que se otorgan en nuestro país entre las que se encuentran: El Premio Patria 2012, Héroe del Trabajo de la República de Cuba, Premio Nacional de Periodismo José Martí en 1994. Premio Nacional de Radio por la obra de toda una vida, la Distinción por la Cultura Nacional, Medalla Alejo Carpentier, Distinción Juan Gualberto Gómez, Medalla Félix Elmuza, Réplica del machete de Máximo Gómez, Distinción Raúl Gómez García, Distinción 28 de Septiembre, Micrófono por el 60 aniversario de la radio cubana y Moneda conmemorativa por el 80 aniversario de la radio cubana.

Contexto histórico en que se desarrolló como periodista

Su labor periodística se desarrolló en los primeros años del triunfo de la Revolución. Cuba atravesaba una situación de cambio al  pasar de una Republica Neocolonial dependiente de los Estados Unidos, a ser el factor clave en el proceso de desintegración del sistema colonial del Imperialismo.

A partir de enero de 1959 a octubre de 1960, el nuevo gobierno revolucionario tomó una serie de medidas para ayudar al desarrollo del país y el aumento de la calidad de vida de los más desfavorecidos durante tanto tiempo. Entre ellas se encuentran: la intervención de la empresa eléctrica (en realidad monopolio yanqui), la rebaja de las tarifas eléctricas y telefónicas, la rebaja del 50 por ciento de los alquileres, la creación del Instituto Nacional de Ahorro y Vivienda, la reducción del precio de los medicamentos, son declaradas públicas todas las playas del país, la Ley de Reforma Agraria y creación del Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA), entre otras.

En 1960 su talento se pone al servicio de Radio Rebelde. Lo primero que hizo en la  emisora fue escribir un programa llamado  La Reforma Agraria en marcha, propicio para enfrentar las campañas opuestas al proceso que comenzaba. “Fue donde empecé a incursionar en el periodismo”, recuerda.

A medida que el proceso revolucionario avanzaba fueron apareciendo dificultades como las agresiones militares y terroristas, ejemplo de las mismas tenemos la agresión mercenaria a Playa Girón, la explosión del barco francés “La Coubre”, la Crisis de Octubre y el bloqueo económico impuesto por los Estados Unidos. Esta última agresión perjudica a nuestro país hasta la actualidad haciéndole perder miles de millones de dólares anualmente.

Julio aportó durante mucho tiempo la visión popular de los problemas de la sociedad cubana en su programa “Punto de vista”. Reflejó de manera crítica, pero constructiva, los males que aquejan al pueblo, ya sea por el duro bloqueo económico impuesto durante tantos años o por la mal administración de los propios dirigentes.

“Es un error que ya Punto Vista no esté al aire. Profundas críticas, directas, sin miedo. Por eso en ocasiones fue lesionado en la calle,  le caían a pedradas porque a muchos no les convenía lo que decía. Fue hospitalizado. Aún así seguía criticando lo mal hecho. Verdad en su trabajo. Calidad. Incansable”, expresó durante una entrevista Nila Sánchez, de la radio cubana.

Alcance de su trabajo

“Tenía 17 ó 18 años cuando lo oía en el cine y desde ese momento supe respetarlo”, así manifestó Luis Sexto, otro Premio Nacional de Periodismo. 

Otro ejemplo de la repercusión de su obra lo encontramos en sus propias evocaciones: “Recuerdo con mucho cariño la serie «En silencio ha tenido que ser». Mi voz entra en todos los hogares en 1979. Con ese espacio sucedió muy parecido a cuando se transmitió «El derecho de nacer», en 1948: en los cines detenían las películas para pasar el audio del radio con la obra. Creo que con En silencio… pasó similar, salías el sábado por la noche y no encontrabas a nadie en la calle.

“Una vez, recibí la carta de un viejito desde su asilo y el director me dijo: «¿Pero tú vas a leer eso así al aire?» Esa carta es un anónimo”.

“La misiva denunciaba irregularidades que se daban en el lugar con la comida a los ancianos y el trato que recibían por parte de los trabajadores. Ante la duda, fui para allá, a ver al hombre. Y quién te dice que el anciano me dijo: «Yo existo, le escribí y le ratifico todo lo que puse en la carta».

“Fui con el director del programa al asilo y nos llevamos de allí, no una, sino como catorce entrevistas más”, dijo este grande la radio.

Ana Cecilia García, periodista de Cubavisión Internacional, recordó que una vez le pedió que le hiciera un trabajo sobre Lenin, “el tiempo era escaso, pero Julito, como le decimos cariñosamente, en un momento lo armó todo y hasta me buscó la voz del líder soviético para proyectarla”.

Ética profesional

Mientras realizábamos nuestra investigación, nos sorprendió mucho la ética profesional de este periodista, como respetaba los horarios y en una de las entrevistas que le realizaron encontramos el por qué.

“Viví en China, allá tenías una cita para las diez de la mañana, llegabas a las menos cuarto y no había nadie esperándote, a las menos cinco tampoco, pero si ibas a las diez en punto te recibía todo un comité de bienvenida”.

Mientras entrevistábamos a Julio Villasuzo, encargado de los programas de Julio Batista y trabajador de Radio Progreso, Julio llamó tres veces para saber cómo estaban marchando las cosas con sus espacios radiales.

“Viene a trabajar hasta enfermo”, comentó Nila Sánchez durante la entrevista.

Aportes

Entre los aportes más significativos que hallamos de su obra se encuentran:

--La reducción de la palabra cuando se acompaña de la imagen.

--Incorporó diálogos cortos, directos y narraciones más sugerentes a los programas de la radio.

--El gran reportaje y los radio-documentales

Vigencia de su obra

Si tuviéramos que expresar cuántas cosas hemos aprendido de este magnífico hombre, las 200 líneas que puede tener el trabajo se convertirían en 400, pero lo intentaremos.

Nos enseñó que la puntualidad es una cualidad que no debe faltar en ningún buen profesional de la palabra; amar la historia como si fuera nuestro presente o futuro y no algo desechable y poco importante; respetar a Martí no cómo la estatua fría que nos enseñan en nuestras escuelas sino como un hombre único, pero de carne y hueso; ser autodidactas y aprender de todo un poco ya que lo más importante no se enseña en el salón de clases; ser perseverantes y no creer que nuestra labor termina cuando la edad no nos permite seguir trabajando; amar cada uno de nuestros proyectos y defenderlos de quien quiera perjudicarlos sin tener la razón; y ser críticos ante lo mal hecho, pero al mismo tiempo defensor de los proyectos si son justos. Este es el Quijote de la radio.

Bibliografía:

Fragmentos de la entrevista realizada a Nila Sánchez, actriz, por    Roberto Márquez, estudiante de Periodismo de primer año.

Fragmentos de la entrevista realizada a Julio Villasuzo, programador de Radio Rebelde, por Janelle Pumariega, estudiante de Periodismo de primer año.

Fragmentos de la entrevista realizada a Luis Sexto, periodista, por Ana Laura Palomino García, estudiante de Periodismo de primer año.

Fragmentos de la entrevista realizada a Ana Cecilia García, periodista de Cubavisión Internacional, por Roberto Márquez, estudiante de Periodismo de primer año.

Fragmentos de la entrevista realizada por Luis Alfonso Peñate, estudiante de Periodismo de primer año, a Julio Batista Delgado.

Fragmentos de la entrevista realizada por Julio Batista Rodríguez, estudiante de Periodismo de quinto año, a Julio Batista Delgado. 

Comentario sobre Julio Batista realizado por Lourdes María Arencibia Pérez, periodista del sitio digital www.radioprogreso.cu.

08/03/2014 08:35 islalsur #. Entre colegas


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