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LA HISTORIA QUE NO SE REPITE

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JAVIER DIEZ MINIET,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Recién concluyeron las pruebas de Ingreso a la Educación Superior, dentro de poco se conocerán los resultados y, por consiguiente, la entrega de plazas. Los estudiantes y sus padres, sin embargo, en esta etapa muestran preocupación sobre cómo será el primer año en la Universidad.

Sin dudas, el preuniversitario está lejos de adaptar su nombre a su función: preparar a los futuros profesionales para los altos estudios, no solo en el plano académico, sino también en la formación vocacional, la vida fuera de casa, la autonomía y el compromiso que trae consigo la Universidad.

Aún abundan los miedos y mitos sobre las dificultades para superar sin drama el primer año de la vida universitaria. Así lo afirman constantes deserciones o licencias estudiantiles, sin embargo, entre pánico y realidad, salir triunfante no es cuestión compleja.

El primer año no es más que la propia experiencia, y varía según el entorno, la manera de ser y hasta de la carrera que se escoge. Mientras muchos no sabrán lo que es estar sin mamá o papá, otros tienen que hacer espaguetis con pastilla de pollo o subir veintitantos pisos, por escalera, en las becas o residencias estudiantiles.

La tecnología, el gran aliado, si no se tiene lo mejor sería pensar que años atrás no existía y los profesionales actuales desconocían el sistema de WiFi, los Smartphone iPhone y Galaxy, y hasta de las modernas laptops.

Allí es donde se asumen los errores y no siempre se tendrá la mano en el hombro, mas, los verdaderos amigos son paños de lágrimas cuando en mitad de curso quieras dejar la carrera o veas que nada de lo que estudias en Gramática es lo que te enseñó la profesora emergente en el pre. Sin contar que las calculadoras científicas y los materiales para trabajar en los laboratorios químicos no siempre están al alcance, y de ellos depende avanzar en la asignatura.

No obstante, sugerimos que seas auténtico, tengas bien centrado tus propósitos y recuerdes siempre que tu meta es graduarte, fue por lo que elegiste cinco o seis años de sacrificio; si la idea era otra, no te aseguramos que la Universidad pase por ti, si no que pases tú por ella.

En las aulas te darás cuenta de que investigarás, interpretarás y crearás, en vez de reproducir o ser “mecánico”; querrás estar en los juegos deportivos, para llevarte a casa un pulóver con el nombre de tu facultad y saborear el metal de una copa de cultura.

Cultura de varias provincias del país, del chico vietnamita o de la muchacha boliviana; llevarás a tu hogar una historia diferente como primerizo, le contarás a tus padres cada día, en las vacaciones o en las llamadas telefónicas.

El primer curso en la Universidad es tal vez un colapso, pero tendrás presente que podría ser el nuevo comienzo para la larga travesía con obstáculos que depara la vida y, sin duda, puede ser el momento, después, como profesional, que querrás volver transitar.



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