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DIFUSOS CONTORNOS DE LA AMISTAD

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JANELLE PUMARIEGA SANTANA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Quizás puedas conocer gente en el barrio, en la discoteca, en la playa o en alguna que otra salida, pero es la escuela el medio por excelencia para hacer amistades. Con tus compañeros de aula pasas la mayor parte del tiempo. Con ellos compartes día a día alegrías, tristezas, logros y decepciones. Y cuando, al comenzar tu etapa laboral, echas un vistazo al pasado, sus rostros te sorprenden marcando los recuerdos de tu período de estudiante, para muchos, el más bonito de la vida.

Son hermosos la amistad y el compañerismo. Es sencillamente muy gratificante ver a un grupo de muchachos unidos, ayudándose bajo toda circunstancia. Pero, ¿existen límites para estos valores?

Jorge estaba sentado detrás de Rafael en la prueba final de Matemática. Los dos eran muy buenos amigos. Jorge no sabía cómo resolver la pregunta número 3 y pidió a Rafael que le escribiera el resultado en la regla y se lo pasara. Rafael se lo pensó un par de veces: tenía hecho todo el examen y estaba seguro de sus respuestas. ¿Valdría la pena arriesgarse?

Convino que sí, porque Jorge era su amigo y él debía ayudarlo siempre. Así que copió la solución en la regla y comenzó a esperar el momento oportuno para dársela.

Pero sucedió que el momento oportuno nunca llegó, porque la profesora vio la regla con los resultados escritos y le retiró el examen a Rafael.

Hay muchos casos similares a esta historia. De seguro has presenciado –o vivido, en la peor de las situaciones –alguna experiencia por el estilo. ¿Estás de acuerdo con la actitud de Rafael? ¿Y con la de Jorge?

Algunos dirán que Rafael hizo lo correcto, que la amistad es lo primero sin importar las consecuencias; otros dirán que Jorge no era un verdadero amigo, pues en busca de su beneficio no tuvo en cuenta que podía perjudicar a Rafael. También están los que piensan que nos debemos lealtad a nosotros mismos antes que a los demás, por mucho aprecio que les tengamos. ¿Tú qué opinas?

Esperamos que seas de los que saben poner en práctica la honestidad. Esperamos, además, que tus amigos y tú sean tan buenos amigos como para entender que la amistad no se mide por una ayuda dada o negada en un examen.

¿Cuántas veces has escuchado a alguien decir: “Creía que era mi amigo, pero cuando le pedí que me ayudara en la prueba se acobardó”? Es probable que muchas.

Y sería bueno reflexionar: ¿acaso antes de las pruebas no hay más tiempo para demostrar lealtad, compañerismo, solidaridad? A un colega puedes expresarle cuánto lo aprecias, cuánto  te preocupas por él, invitándolo a tu casa a estudiar, ayudándolo a profundizar el contenido que le cuesta más trabajo, ofreciéndole algún libro o material que le resulte útil… Y él puede hacer lo mismo contigo.

No esperes al fraude académico. Lejos de ser una hazaña, una heroicidad como muchos piensan, es mentir. Mentir a tus compañeros, a ti mismo, a todo el mundo. Si le “soplas” una respuesta a alguien, ese alguien nunca sabrá llegar a esa respuesta por sí mismo; si sucede lo contrario, serás tú el perjudicado. Prepárate, estudia, insta a los de tu grupo a hacerlo también. Sean buenos amigos.



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