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UNA ETAPA PARA VIVIR

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ALEJANDRO ROJAS ESPINOSA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La Universidad pronto dejará de ser un sueño para convertirse en la realidad. Otro año escolar empieza, pero los que entramos por primera vez en las casas de altos estudios sabemos que todo cambiará.

Madurar, crecer y estudiar, tres conceptos que permanecen en la mente de los universitarios, pero es más que eso. El primer año en la Universidad nos depara situaciones inimaginables.

La educación cambia, la forma de vestir cambia, los amigos cambian, sin embargo, nosotros debemos ser los mismos. Siempre que logremos eso, un objetivo ha sido cumplido.

Estudiar no será igual, ahora poco importa lo que nuestra mente pueda guardar y repetir, lo más importante es lo que seamos capaces de crear; aplicar contenidos, la nueva bandera de marcha.

Una tarea importante durante el año más difícil, según criterios de otros estudiantes, es la adaptación a las nuevas libertades, las decisiones tomadas nos definirán; por eso, nada puede apartarnos de la meta.

Las tentaciones crecen junto con los descubrimientos que hagamos, y por eso la cordura tiene que estar de nuestro lado, no debemos cambiar el futuro por caprichos.

Y los profesores, benditos profesores que nos dejarán pensar, no todos son fáciles, pero ninguno está para acabar con nosotros, al contrario, están para enmendar las lagunas que la educación precedente nos legó.

La época que probablemente nunca olvidemos está llena de diversión también, hay que aprovecharla; las salidas en grupo, las fiestas de las facultades, las charlas educativas, todo eso tributa a nuestra formación, pues una vez que nos enfrentemos a disímiles situaciones ganaremos en confianza, y estaremos cursando la escuela que solo dejaremos con la muerte: la escuela de la vida.

Los trabajos que pasaremos parecerán apocalípticos, más esos son los que nos preparan para vivir, que nunca nadie ha dicho que sea fácil.

Estar lejos de los padres, aún cuando permanezcamos en la misma casa, dormir en los asientos, aún cuando tengamos nuestra cama, tomar café, estudiar de madrugada, comer en horarios variados, eso y mucho más será la rutina que llevaremos, pero no importa, siempre que al final del día podamos decir: aprendí algo, soy mejor persona, tengo un propósito para levantarme mañana.

Madurar, crecer y estudiar, ahora la vida no es solo eso: divertirnos, pelear por lo que nos interesa, defendernos con razones, tomar nuestras decisiones, esa es la nueva etapa que empezamos mañana. El primer año de la Universidad es la oportunidad de comenzar de nuevo.


 



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