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PROYECTO PIONERIL GRANMA

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Iniciativa comunitaria de acercar a los niños a técnicas como el papier maché y la pintura.

Texto y foto:
CINTHYA GARCÍA CASAÑAS,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

“Voy por las calles y me dicen profe, eso para mí es la obra”, expresó el artista de la plástica Lázaro Medina Hernández, al referirse al Proyecto Pioneril Granma cuyo trabajo Reciclar con Arte-Noticia, se desarrolla en la barriada de Cayo Hueso, Centro Habana, y al que pertenecen una veintena de infantes.

El acercamiento de los pequeños a la obra de Lázaro surgió cuando exponía, en La Habana Vieja, en un evento de arquitectura, grandes herramientas de trabajo como martillos, picos y palas. Ellos le pedían figuras de menor formato y de ahí nació la idea de formar el proyecto, tomando su casa como taller. Ocho meses después de conformado, fueron invitados a exhibir por el aniversario de la UJC y por primera vez salieron fuera del barrio.

El grupo tuvo como primer nombre Familia, por ser un colectivo que nació de los pequeños y para ellos, al que se sumaron también padres y vecinos. De ahí también el nombre artístico de Lázaro Medina, conocido popularmente como Lázaro “Salsita”, por la mezcla de tantos elementos diferentes. Luego adoptaron el nombre de Proyecto Pioneril Granma, en alusión a la materia prima fundamental en su obra que es el periódico de igual nombre.

Lunes, miércoles y viernes, de 5 a 9 de la tarde imparten el taller de creación, aunque a esta labor ofrece Lázaro buena parte de su horario. Él le facilita las herramientas, condiciona el ambiente con música infantil para dar rienda suelta a la imaginación de los pequeñines. Allí, mediante métodos interactivos, se divierten, ocupan el tiempo libre en cosas útiles. Aprenden técnicas como la del papier maché y las esculturas de hilo, así como pintura, pues dedican parte del tiempo a dibujar.

El proyecto favorece a la cuadra, la ambienta, le da vida y rompe los estereotipos negativos de barrios marginales, pues surge en Cayo Hueso, Centro Habana, y se ha extendido a otras zonas de la ciudad como Alamar. De ahí que la Dirección Municipal de Cultura reconociera su aporte incondicional al programa de desarrollo cultural comunitario.

Según Raúl Marchena, realizador audiovisual y colaborador del grupo, el trabajo de Lázaro posibilita que los pequeños aprendan a trabajar con materiales provenientes del reciclaje, lo que contribuye a la perspectiva del ahorro.

Lisset Ledón y Kalia Venereo son estudiantes de Diseño, colaboradoras del proyecto,  quienes ayudan a desarrollar habilidades y artes manuales en los más chicos. “Estoy muy contenta por integrar este grupo, lo que aprendo aquí después me es muy útil en la escuela”, afirmó la alumna de tercer grado, Singer Navarro. Por su parte, los padres también dicen sentirse satisfechos pues en este espacio sus hijos se desenvuelven en un ambiente más sano y creativo.

Una singular fachada tiene la casa del artista, convertida en taller de creación. En medio del deterioro de edificios y vías, en la calle Soledad resaltan unas paredes llenas de recortes de periódicos del piso al techo.

Pie de foto: Para ellos, desarrollarse en el arte es ser alguien bello.

Ficha técnica:

Tipo de título: Genérico.
Tipo de lead: Especial de Cita directa.
Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide invertida.



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