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ALDANA, PROMOTORA DE JUSTICIA CON ENFOQUE DE GÉNERO EN GUATEMALA

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RANDY SABORIT MORA (*),
Cortesía para Isla al Sur.

Guatemala,  (PL)  La justicia especializada con enfoque de género en Guatemala le debe mucho a la magistrada de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), Thelma Aldana, quien debió sortear las justificaciones expresadas por algunos para que desistiera de ese objetivo.  

En diálogo con Prensa Latina, la expresidenta de la CSJ de 2011 a 2012, manifestó sentirse orgullosa por haber sido perseverante en el logro de su meta: implementar  los juzgados y tribunales que analizan casos de violencia hacia la mujer en Guatemala, “un país de una estructura patriarcal profunda”.    

A su juicio, las de sexo femenino han sido subordinadas y marginadas en esta nación centroamericana.    

La estructura patriarcal, subrayó, utiliza la violencia como una forma de hacerle entender a la mujer que debe ser sumisa, obediente y dedicarse a los asuntos privados de su casa, sin que pueda desarrollarse como ser humano, mientras sufre en silencio.  

La también Máster en Derecho Civil y Procesal Civil, comenzó su carrera profesional en 1981 como conserje del Juzgado de Familia de Quetzaltenango (suroccidente) y a partir de su experiencia en defensa de la equidad de género, publicó este año su ensayo Los retos de la esperanza.   

En el texto académico, la autora analiza los fundamentos históricos del patriarcado y hace particular énfasis en la justicia especializada con enfoque de género en Guatemala.  

Consultada sobre qué les ha permitido diagnosticar la implementación en Guatemala de los juzgados y tribunales especializados, sostuvo que han servido para conocer la crueldad extrema con que se violenta a la mujer.  

Aunque aclaró, que tanto el asesinato de un hombre como de una dama es reprochable, se refirió a la diferencias al respecto: “A ella se le hace sufrir antes de la muerte, se le viola, se le mutila, y ya muerta se descuartiza”.       

Los procesos en la justicia especializada nos han permitido advertir esa injusticia mayúscula, y saber de muchas valientes en el país, que ya dijeron hasta aquí, y no están dispuestas a seguir con esa ruta de violencia y buscan recobrar su proyecto de vida, dijo.      

Apuntó que las instancias de la capital colapsan y constantemente hay que reestructurarlas para que sigan atendiendo ese tipo de casos. 

La actual magistrada de la CSJ, constató que esos tribunales y juzgados están en Guatemala, Chiquimula, Huehuetenango, Quetzaltenango, Escuintla, Izabal y Alta Verapaz, los siete departamentos  donde se reportan los más altos índices de esos crímenes.  

Precisó que eso no significa que el resto del país esté libre de violencia hacia la mujer, pero por razones de presupuesto nos vemos imposibilitados de contar con una judicatura de esa clase en los 22 departamentos guatemaltecos.    

Para el 2014, dijo, quieren incluir otros cuatro departamentos, “y así cada año seguir luchando para que tengamos todo el país cubierto con juzgados y tribunales especializados”.

-¿Cuáles son los factores que influyen en

que en Guatemala haya un alto índice

de violencia contra la mujer? 

“La indiferencia del Estado guatemalteco y de la sociedad guatemalteca.  Fue en 2008 que se aprobó la Ley contra el Femicidio porque hasta entonces el Estado consideraba el tema como privado, de la casa, y con ese argumento, se abstenía de intervenir y toleraba por años, por siempre, tal violencia.  

“La sociedad también es cómplice, pues pone estereotipos. Las obliga a desempeñar determinados roles, que muchas no quieren cumplir. Son esos mecanismos sociales los que también la subordinan. Por eso, la lucha es grande, pero el problema fundamental es la indiferencia”.

-¿Qué iniciativas se pueden implementar desde

el ámbito jurídico para prevenir la violencia

económica, psicológica y física contra la mujer?

“En primer lugar, la capacitación a todo el personal del Organismo Judicial. Lo hacemos para que puedan atender adecuadamente en los juzgados y tribunales ese tipo de violencia, y también para que lo apliquen en su propia vida. Esa es también una manera de prevenir.   

“Hemos implementado un programa formativo que se llama Transversalización de Género en el Organismo Judicial. Cada año tratamos de llevar la sensibilización a nuestros ocho mil trabajadores, pero sé que hace falta además que el Ejecutivo implemente procesos preventivos -por medio del ministerio de Educación- en los colegios, escuelas y universidades.   

“Tengo la suerte de ser docente de maestría en derecho civil en la Universidad Estatal de San Carlos y doy el curso de Derecho y Familia. Ahí he aprovechado para que las y los estudiantes tengan conocimiento de esa marginación y subordinación que se ejerce contra la mujer.         

“Me doy cuenta que siendo profesionales, abogados y abogadas,  desconocen esa violencia o la ven como natural y no logran analizarla en el contexto”.

-¿Ve una solución a mediano o largo plazo

para revertir esta situación de

violencia hacia  la mujer?   

“A mediano plazo lo veo difícil, pero a largo plazo siempre cito al filósofo alemán Federico Engels, que en su libro El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, escribió que en el estadio superior de la barbarie apareció la monogamia y empezó la esclavitud de la mujer.  

“Sé que es una cuestión a largo plazo. Pero dijo Engels (1820-1895) que cuando la mujer se incorpore a la sociedad productiva, entonces la civilización llegará a una nueva fase, que es la de la igualdad de los sexos.   

“Hacia eso deberíamos llegar, ¿cuántos siglos van a pasar? Ojalá sean años nada más y sea pronto. Pero también debemos entender que como es un proceso, tiene que ser por pasos, pasos sólidos y consistentes para avanzar”.

-¿Cuál sería la estrategia a implementar para que

fuera en años y no en siglos que disminuya la

violencia contra la mujer en Guatemala?   

“El proceso formativo es indudablemente fundamental para implementar esa estrategia. Si se carece de conocimiento y sensibilización, no se logra prevenir. La prevención es más importante que la sanción porque si lo hacemos, sería innecesario aplicar la ley.      

“La estrategia debe ser la prevención mediante la formación especializada y continua desde párvulos hasta la universidad. La violencia contra la mujer es estructural y está en el imaginario, los roles y los estereotipos. 

-Según el Grupo de Apoyo Mutuo, de enero a octubre

del año en curso, 662 mujeres fueron asesinadas.

¿Qué cifras maneja al respecto en ese mismo lapso?  

“Acabo de participar en un evento realizado en Antigua Guatemala. Cuando expuso la representante de Costa Rica dijo que estaban preocupados porque durante este año en su país han ultimado a 43 mujeres. Habló Perú y también manifestó preocupación por 84 muertes de ese tipo. Cuando me tocó hablar expresé que en Guatemala ya habíamos pasado de la preocupación a la angustia.

“Fundación Sobrevivientes contabiliza 590 asesinadas durante el 2013 y otras organizaciones reportan 533 femicidios. Estimo que estamos por los 600 casos. Ni siquiera podemos dar un dato con certeza porque no tenemos los mecanismos para obtener esa información adecuadamente. Lo que sí es cierto es que el número es angustiante, y que no logramos bajarlo”. 

-La Ley Contra el Femicidio se aprobó en 2008,

el mismo año en que se registraron 800 denuncias de

violencia contra la mujer y solo se emitió

una sentencia. ¿Cómo ha variado la proporción

acusación/condena desde entonces?

“Efectivamente en el 2008, bajo la vigencia de la Ley contra el Femicidio, se emitió una sentencia que marcó un hito en la Historia del país porque fue la primera en Guatemala, en la cual se aplicó una metodología de género al analizar un componente estructural, otro normativo y uno cultural.            

“A partir de ahí hemos mejorado no solo la aplicación de la metodología de género, sino el número de fallos. Este año estaremos aproximadamente por las mil condenas, el año pasado fueron 400, bastante si pensamos que antes del 2008 teníamos cero. No obstante, aún son pocas ante la magnitud de la violencia contra la mujer”. 

Pie de foto: Expresidenta de la Corte Suprema de Justicia, Thelma Aldana.

(*) Corresponsal de Prensa Latina en Guatemala, Máster en Ciencias de la Comunicación y profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.      



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