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MADRE DE TODA UNA BECA

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Lylia Martínez Betancourt, educativa de la residencia estudiantil de F y 3era, confiesa que el secreto para atender a dos familias es la dedicación.

Texto y foto:
VI TRAN KIM TUONG,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Es la tarde del día 21 de diciembre. Todos los trabajadores de F y Tercera vuelven a sus casas, pero Lylia Martínez Betancourt se queda. Ella es una de las educativas que atiende a estudiantes becados, una madre cercana para los que  tienen a su familia lejos. Ha trabajado en la Residencia Estudiantil “Lázaro Cuevas” durante cinco años y confiesa que a pesar de los sacrificios, vale la pena porque es una tarea hermosa.

En una pequeña oficina siempre rodeada de papeles, Lylia con disposición atiende a todos los que piden su ayuda. Su voz serena y amable respondió con el buen ánimo de siempre a las preguntas de esta entrevista.

-¿Dónde estudió?

En el Instituto Técnico de Finanzas, en 1978, por el Banco Nacional de Cuba.

-¿Qué resultó más interesante

de su etapa de estudiante?

Lo que más me gustó es precisamente lo que se aprende. Es muy importante aprender todos los días porque eso te prepara para la sociedad. Además, me impresionó el compañerismo, el hábito de estudio, trabajo y la responsabilidad.

-¿En su aula estudiaban extranjeros?

En mi época no porque mi carrera, como era un convenio con el Banco,  no llevaba esos intercambios. Pero creo que sería muy bonito enseñar, ayudar a los demás. Es decir, porque ustedes están preparándose en el idioma, crean amistad, se forman los valores porque se ayuda a un compañero y se intercambia la cultura, etc.

 -¿Dentro de esta carrera usted

tuvo ventajas o desventajas?

En mi vida de estudiante fue una ventaja haber estudiado lo que me gustaba: la economía y las finanzas. Lo difícil para mí son las letras, no soporto las letras aunque forman parte de la carrera, pero también hay que vencerlas.

-¿Qué asignatura usted prefirió?

La asignatura que más me gusta es Matemática, me gustan mucho las ciencia, hacer cálculos, trabajar con números. Participaba en concursos a nivel de escuela  y era muy bonito e interesante. Por otra parte, nos insertaban en centros de trabajo donde uno aprendía considerablemente, por ejemplo, el Museo Numismático.

-¿Dónde comenzó a trabajar?

Yo quería trabajar en algo que fuera relacionado con mi carrera. Me ubicaron en el Banco Central, trabajé ahí en el departamento de economía, me encantaba lo que hacía, y mi familia siempre me apoyó.  Me gustaría que el día que terminen la carrera y se encaminen en la vida, reciban siempre apoyo de su familia, esa unión es necesaria para su futuro profesional.

-¿Por qué graduada de Economía,

labora como educativa?

Bueno, esas son cosas del destino. Tenía problemas personales y esto me llevó a varios cambios en mi vida, incluyendo las actividades laborales. A pesar de gustarme mucho lo que hacía, hay momentos que tienen que tomarse decisiones. Lo que sí puedo decir es que amo lo que hago, lo realizo con responsabilidad y, a la vez, me ha servido de experiencia en el desempeño de esta nueva función.

-¿Qué características particulares

tiene el trabajo en la beca?

Llevó cinco años trabajando aquí en la residencia. Me gusta lo que hago, el trabajo con ustedes a veces es un poco difícil, pero me siento atraída por los resultados. Hay estudiantes con problemas, pérdida del papá, de la mamá, problemas académicos, de formación, y llevándoles apoyo para las carreras se logran cosas bonitas, es un trabajo que se necesita sensibilidad, humanidad, comprensión, unido a responsabilidad y dinamismo para que el trabajo se lleve con calidad.

Amo ver cómo ustedes crecen y se desarrollan y se vuelven personas universitarias, profesionales llenos de sueños que nosotros ayudamos a formar. Por otra parte, se realizan mensualmente evaluaciones con los estudiantes, así como entrevistas que, según los hechos que ocurran, vamos actualizando. Con esto uno aprende ya que todos tienen una forma de ser diferentes y nosotros los educativos tenemos que ser capaces de conocer los problemas y trabajar más con los que tienen dificultades. Esto trae que uno se sensibilice con los problemas, trate de darles solución, es como si fueras una segunda madre, es un trabajo muy lindo.

-Por el trabajo, usted necesita estar mucho

tiempo fuera de casa y puede compartir

muy poco con la familia. ¿Cómo

logra equilibrar ambas cosas?

Uno equilibra, la familia no se abandona, yo tengo a mi mamá enferma, si no me apoya la familia no podría trabajar. El trabajo de nosotros es cada doce horas por cuarenta y ocho, y en el descanso de dos días se hacen las cosas de hogar. Es importante el equilibrio para lograr que las dos actividades se lleven, ya que son imprescindibles para mi vida. Por otra parte, soy una de las secretarias del sindicato, tengo responsabilidad con las finanzas y las actas de las reuniones con los afiliados, es decir, que lleva tiempo, pero se enfrenta. Mensualmente realizamos encuentros metodológicos que nos permiten una mejor preparación para el trabajo con los estudiantes.

-¿La vida de un educativo es

diferente a la de otras personas?

No, pienso que el educativo tiene tantos problemas como cualquier otro trabajador, es una persona muy consagrada, ama su trabajo y trata de llevar las dos cosas al mismo tiempo: su casa y la residencia. Busca alternativas que permiten cumplimentar todas sus funciones.

-¿Qué le gusta hacer cuando

tiene tiempo libre?

Me gusta bailar, ir a teatro y al cine, pero tengo poco tiempo. Cuando puedo, veo en televisor para instruirme y despejar. Veo películas, musicales, noticieros.

-¿Proyectos para este año?

Mi proyecto de año nuevo es seguir trabajando, seguir luchando. Amo la beca y quisiera seguirle dedicando el tiempo del que dispongo. Tratar de acercarme más a ustedes, conocer sus problemas, ayudarlos y ayudar a la familia. Por supuesto, mantener mi hogar, ayudar a  mi hija, apoyarla en sus proyectos.

-¿Sus hijos quiere seguir sus

pasos como educativa?

Mis hijos no quieren desempeñarse como educativo, pues conocen el esfuerzo y responsabilidad que este trabajo demanda, sobre todo, si el salario no se corresponde con el sacrificio y resultados obtenidos.

-¿Qué aconsejaría a los estudiantes

que quieren trabajar en

empleos como el suyo?

  Somos técnicos en Atención al Becario y pienso que es una profesión muy linda porque es enseñar, educar, formar para la sociedad. La formación laboral es imprescindible. Lo que sean capaces de hacer en su etapa de prácticas es muy bueno, escuchar criterios de los que llevan tiempo de labor, en fin, captar toda información siempre es necesaria y valiosa para los jóvenes que comienzan. Les recomiendo a todos los que quieren ser profesores que luchen por su sueño.  Es algo decoroso, sensible y de mucha utilidad y beneficio para la sociedad.

Pie de foto: Lylia Martínez Betancourt, madre de toda una beca.



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