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VIVIR POR LA MÚSICA

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Con el regreso al concurso Adolfo Guzmán, el compositor pinareño Ariel Alfonso celebra sus 50 años dedicado a las melodías.

Texto y foto:
OANH DINH VAN,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Nacido en 1950, Ariel Francisco Alfonso Reyes comenzó a componer en la edad de 13 años y ya tiene 50 años trabajando en el mundo del arte.

Ha escrito más de cien canciones, algunas de ellas son las canciones Yo sé de alguien, Invitación a una montaña lejana, Ahora te digo gracias, Ven y abrázame, Mi amor, señor amor, Te invito a vivir, Déjame tenerte otra vez, En teatro, Conmigo, simplemente conmigo, Con tu amor a cuestas, Esta Navidad sin ti, Verdades, Ya puedo sonreír sin ti, Sólo por azar, Así llega la canción, Pa´que me quiera, etc... Su cancionística está grabada en más de 20 discos de la EGREM, SIBONEY, WARNER MUSIC LATINA y UNIVERSAL MUSIC LATINA.

A través de una amiga, este  compositor  accedió a responder algunas preguntas  sobre su vida profesional y privada. Llegué a su casa en la tarde. Antes, cuando le pregunté si podía darme una entrevista, el compositor aceptó gentilmente. Tuvimos una conversación interesante. Con entusiasmo, dejó saber sobre cómo un músico trabaja. Hablamos sobre todo lo que pasa en su vida, algunos momentos difíciles de su carrera…

-¿Puede contar sobre sus orígenes, la

familia, cómo fue su inicio en la música?

Desde pequeño siempre estuve rodeado de música. Mis abuelos tocaban percusión y mi mamá era profesora de piano. Me subía a la mesa y tocaba rumba con las cazuelas que mi abuela dejaba ahí, o al menos eso era lo que yo imaginaba…

Cuando cumplí 8 ó 9 años mis padres me regalaron una guitarra porque desde ese entonces había comenzado a escribir algunas cosas, aunque todavía no tan serias. Poco tiempo después sufrí un accidente en las muñecas y los dedos, y por recomendación médica tuve que aprender a tocar piano para que mis manos recobraran flexibilidad. Fue entonces cuando me comprometí sólidamente con la música y hasta hoy ha sido mi fiel compañera, me ha salvado de muchas cosas en esta vida.

-¿Y después, como se desarrolló su carrera?

A los 13 años cuando comencé a componer y me integré a un grupo de jóvenes que como yo tenían grandes ambiciones musicales. Después de participar en disímiles concursos para aficionados durante mi juventud y luego en adultez, fui ganándome la confianza de mi público, de los artistas que interpretaban mis temas y de las propias entidades de cultura que me propusieron para presidir la UNEAC de Pinar del Río, provincia a la cual pertenezco y a la que nunca renunciaré.

Estuve varios años como presidente, hasta que mis hijas comenzaron a estudiar en la Universidad de La Habana y decidí mudarme a La Habana para estar cerca de ellas y poderlas ayudar mejor. Fue muy difícil al principio, pero poco a poco las cosas fueron funcionando, nos fuimos acostumbrando a esta ciudad vertiginosa, increíble. Fueron apareciendo proyectos, concursos y la música volvió a ser centro de mi atención.

A parte de los certámenes nacionales, fueron llegando concursos internacionales como el Intertalent  (Checoslovaquia), el Festival Orfeo de Oro (Bulgaria), el Concurso Ocho canciones en Estudio (Hungría) y el Concurso Dresde (Alemania) en el que participé en dos ocasiones.

Para mi orgullo, he tenido varias canciones nominadas al Grammy Latino y he ocupado primeros lugares en listas musicales de España y los Estados Unidos.

Pero sé que todavía me falta mucho por aprender. Uno no puede decir nunca que ha visto todo, que lo sabe todo, cada día se aprende algo y ahora pienso que están despuntando nuevos géneros con los que se puede hacer nuevas fusiones, más música.

-Usted  participó en muchos concursos en Cuba

y en el mundo, entre ellos, el Pedro Junco y el

Adolfo Guzmán, en los cuales fue premiado

varias veces. ¿Qué significó participar en ellos?

Justamente después de esos acontecimientos que te conté fue que empecé a concursar en el Adolfo Guzmán.

De esos concursos qué te puedo decir, marcaron impresionantemente no solo mi carrera sino también mi vida en lo personal, pues de ahí salieron importantes amistades y proyectos interesantes que me complementaron como artista, como persona. Esos eventos me brindaron la oportunidad de crear libremente, hacer música de verdad, sin presiones, aunque me puse nervioso porque estaba compitiendo con buenísimos compositores, de quienes también aprendí.

-¿De esos concursos cuál

considera  más memorable? 

Nunca olvidaré el Guzmán en el que obtuve el primer premio. Yo llegué extremadamente temprano a la gala de premiación y en el parqueo del Karl Marx me encontré con Silvio Rodríguez que era miembro del jurado. Silvio me tocó el hombro y luego me tendió la mano y me dijo: “Sigue así con tu música que eres capaz de inspirar hasta al más insensible”. Que Silvio Rodríguez, uno de los más grandes músicos que tiene nuestro país, me dijera eso fue para mí el mayor reconocimiento, si después no ganaba, no iba realmente a importar, pero para mí sorpresa, fui premiado con el primer lugar.

-Usted fue miembro y después presidente del

Concurso Adolfo Guzmán durante cinco años.

Desde el año 2006, Adolfo Guzmán dejó

de realizarse. ¿Qué piensa al respecto?

Que terminara el Guzmán fui muy triste, creo que para la cultura cubana en general. De festivales como ese salían verdaderos artistas, se le daba mucho valor a la canción de autor, no solo importaba la música sino también la letra, sobre todo eso. Era el espacio ideal para presentarle al público cubano artistas nuevos y, a su vez, les daba a ellos la posibilidad de ganarse un prestigio, hacerse de nombre entre tantos músicos.

En una ocasión Liuba María Hevia, una amiga y colega a quien admiro muchísimo, y yo, hablábamos de eso y recuerdo bien que ella dijo que con el Guzmán se fue la magia y ese espíritu de venerar no solo la figura de Adolfo Guzmán sino también el sentido de la buena música, si bien por esos años empezó a cobrar auge primero el reggee y luego el reguetón aunque son bastante parecidos. No tengo nada en contra del género, pues para bailar los jóvenes gustan de él, pero hay que tener en cuenta que existen personas utilizándolo de forma denigrante, sobre todo para las mujeres.

-Aunque no se ha dicho oficialmente,

ya es seguro que este año funcionará de

nuevo el concurso, hábleme sobre eso.

Efectivamente, dentro de poco comenzarán las audiciones para el certamen.  Estoy  sumamente  contento porque me llamaron para  formar parte del jurado, de todas formas si no sucedía, yo igual pensaba participar de alguna forma u otra, pues estoy emocionado con el regreso de este importantísimo evento. Espero que el Karl Marx vista  sus  galas como en los viejos  tiempos.

-¿Después de casi 50 años como músico  usted

recibe el regreso del Guzmán como una

celebración por todo ese tiempo?

Por supuesto, esto es algo que estoy esperando desde el 2006, no solo yo, tantos y tantos músicos, Liuba, Tony Pinelly, Jesús Cruz, en fin, muchos artistas con lo que he sostenido esta conversación están de acuerdo conmigo en que el regreso del Guzmán era necesario. Para mí no existe una mejor forma de celebra los años dedicados a la música que formar parte de este prestigioso evento.

-¿Aparte de compositor, qué otro

trabajo le gustaría ejercer?

No sé si sabes que estudié Derecho, mis padres soñaban con fuera abogado. Era lógico, crecí en un ambiente humilde, mis padres eran campesinos, vivíamos en el campo y por eso deseaban tanto que estudiara Derecho y así fue.

Sin embargo, nunca ejercí la profesión porque me apasiona más la música. Ahora, después de tantos años dedicado a componer, creo que sin abandonar este proyecto me gustaría probar en el mundo de la producción musical, de hecho desde hace un tiempo estoy asociado con un muchacho llamado Jessy Suárez que tiene un estudio y juntos hicimos ya algunas cosas serias.

Hace unos meses montamos los temas del disco de Arlenys Rodríguez. Y así poco a poco he incursionando en nuevos sectores, pero todos relacionados con la música. Más delante quiero abrir mi propio estudio y ampliar un proyecto con la producción de videos clips, pero por ahora esos son solo ideas, aún no he concretado nada.

-¿En resumen, qué significa para usted la música?

La música es mi vida, lo digo de todo corazón, esta llena de felicidad mi hogar. Con la música mi alma se siente libre, ella ha hecho de mí una mejor persona.

Al terminar la conversación, quedé con muchas impresiones. Después de tocar para mí una de sus nuevas canciones, Secretos bajo llave, pude entender que Ariel no solo es un gran músico, sino también una buena persona. Él ha vivido y comparte sus experiencias con su público a través de la música. Como él dijo: la música es su vida, él vive por ella.

Pie de foto: Ariel Francisco Alfonso Reyes, compositor pinareño con más de 50 años dedicados a la música.



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