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EL DESAFÍO MATERNAL

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MONICA PÉREZ, CRISTIAN DIAZ Y ANDREA RODRÍGUEZ,
estudiantes de sexto semestre de Comunicación Social,
Universidad Cooperativa de Colombia, Sede Bogotá.

“En Colombia, las mujeres tienen que sortear muchos problemas y más aún cuando son madres, sobre todo, cuando la figura masculina está ausente, lo que lleva a un cambio en el rol familiar”, afirma Ángela Milena González Cortes, psicóloga de Bienestar Universitario de la Universidad Cooperativa de Colombia, sede Bogotá.

Siempre se dice que la familia está constituida por el padre, la madre y los hijos, pero con el paso de los años, las revoluciones culturales, los cambios de roles y aspectos como la irresponsabilidad paterna, el maltrato e intolerancia, la muerte y la economía han hecho que en la actualidad sea común ver hogares donde alguna de las cabeza de la familia está ausente.

Décadas atrás la sociedad estaba acostumbrada a un modelo familiar  con roles bien definidos, en el que el padre era quien trabajaba para velar por los gastos económicos del hogar , la  madre la encargada de establecer el orden en la casa con labores hogareñas y  responsabilidades  afectivas  hacia  sus hijos y a su esposo, y los  hijos cumplían con los deberes que sus padres pedían.

Pero con el paso de los años estos roles fueron cambiando y en algunos casos la familia sufrió una metamorfosis, en la cual la cabeza del hogar es la madre.

En un país como Colombia esto es el pan de cada día, en miles de hogares donde la columna central de la familia es una fémina. Las mujeres jefas son el resultado del cambio del poder de las relaciones sociales y el rompimiento del modelo familiar común donde pueden ser solteras, divorciadas, separadas, viudas  o  las únicas que sostiene el  hogar, así lo define Sandra Patricia Velásquez, en su artículo “Ser mujer jefa de hogar en Colombia”. 

Hay ciertos factores que condicionan que una mujer sea madre cabeza de familia.

Embarazo no deseado

Uno de los factores que condiciona que una madre sea cabeza de hogar es el hecho de que adquieren la responsabilidad de ser madres a muy temprana edad, ya sea por violación o por un embarazo no deseado.

Hay casos en los cuales las niñas abusadas sexualmente terminan embrazadas, la legislación actual permite que puedan abortar, pero años atrás no era así y ellas se veían obligadas a convertirse en madres a muy temprana edad.

“Yo quedé embarazada a los trece años, eso fue una violación por parte de un amigo de mis padres, estaba muy joven y decidí tener a mi hijo", afirma María*, madre soltera. "Cuando  pasaba por la calle en el barrio las vecinas murmuraban –¡Miren a la hija de la señora Francisca*, embarazada y  tan joven, no terminó de estudiar!”, agrega.

Estas mujeres no solo sienten la lástima que provocan a sus círculos sociales, también perciben la exclusión, incluso de su familia. “En mi estado de embarazo sufrí mucho rechazo por parte de las personas que me rodeaban; mi hermano se avergonzaba de verme así yo tenía que esconderme cuando los amigos de él iban a visitarlo”, recuerda María.

En muchos casos se abandonan los sueños profesionales y personales  para hacerse cargo sus hijos, asumen trabajar desde muy jóvenes para mantenerse y esto conlleva a que renuncien a sus estudios.
“En el colegio donde asistí no se podía estudiar embarazada y por eso tuve que dejarlo… Comencé a trabajar en una panadería, pero resultaba complicado realizar las dos labores, la de ser madre y trabajar al mismo tiempo”, concluye María.

La ley y las madres

Según el abogado de familia Juan Tavares, estas féminas están  cobijadas por la Ley 1232 de 2008, Ley Mujer Cabeza de Familia, la cual protege y apoya a las madres con educación, desarrollo empresarial, vivienda y apoyo crediticio.

“La condición de mujer cabeza de familia tiene que ser declarada ante una notaría, explicando las causas de esta condición. El estado colombiano está en la obligación de garantizar la protección de las madres cabeza de familia”, agrega Tavares.

En la modificación que se realizó en el 2008 al artículo 30 de la ley 82 de 1993, se especifica que “… se promoverá el fortalecimiento de sus derechos (los de las madres cabeza de familia) económicos, sociales y culturales, procurando establecer condiciones de vida dignas, promoviendo la equidad y la participación social con el propósito de ampliar la cobertura de atención en salud y salud sexual y reproductiva; el acceso a servicios de bienestar, de vivienda, de acceso a la educación básica, media y superior incrementando su cobertura, calidad y pertinencia; de acceso a la ciencia y la tecnología, a líneas especiales de crédito y a trabajos dignos y estables”.

Según Tavares, esta ley apoya especialmente a aquellas madres en condición de desplazamiento forzoso por causa del conflicto interno, en la atención de sus necesidades personales, de su grupo familiar, como de la organización social o comunitaria a la que pertenezca.

El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), declara que alrededor de 3.145.838 mujeres en Colombia son madres cabeza de hogar, de las cuales 19.272 están entre los 18 años, así como 193.979 de 18 a los 26 años y 2.932.487 mayores de 27 años.

En un estudio reciente, Profamilia indica que la mayoría de embarazos, en la actualidad, son en la edad adolescente y la mayoría de estos embarazos se asume individualmente.

Acompañamiento Institucional

El Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), es una de las principales entidades que brinda apoyo a las mujeres cabeza de hogar, ya que para ellos es muy importante la protección de los derechos de los niños y en especial de los que solo cuentan con el apoyo  de la madre.

“El ICBF brinda un apoyo con programas de cuidado de los niños, cuando se encuentran laborando, brindándoles seguridad y acompañamiento en el crecimiento de los infantes”, según fuentes oficiales del Instituto del Bienestar Familiar.

Además de esto, el ICBF, junto con alcaldías locales y la Secretaría de Desarrollo ofrecen bonos de soporte económico y ayuda en especie como mercado y ropa, ya que muchas veces el poco dinero que reciben solo alcanza para los gastos básicos del hogar y de la canasta familiar.

Efectos psicológicos en la madre y el hijo 

Los lazos afectivos que se desarrollan  desde el vientre de la madre cumplen un papel importante en la vida del niño, pues  allí se forja un vínculo de seguridad y de afectividad por parte de la figura paterna y materna.

“Cuando el infante no ha tenido una relación paternal y ha sido  rechazado desde su concepción por parte de éste, más adelante corre el riesgo de sufrir trastornos emocionales y de comportamiento. En sus primeros años de vida pueden manifestar actitudes de rebeldía y un  desinterés por quien ejerce autoridad. También tienden a poseer  problemas académicos, baja autoestima, de identidad y miedos al estar solos o  a la oscuridad”, así lo explica la psicóloga Ángela  Milena González Cortés, egresada de la Universidad Cooperativa de Colombia.

Debido a que el concepto de familia ha migrado y se ha convertido en  un modelo monopaternal por diferentes razones, esta fractura conlleva también a desarrollar trastornos en la mujer cabeza de hogar, en la que surge el miedo a restablecer su área sentimental, por la aprensión al rechazo de su propia familia y de la sociedad. También está presente el miedo de que se pueda volver a quedar sola.

La responsabilidad de una madre

“A pesar de que siempre no he estado presente con mis hijas, ellas son testigos del esfuerzo tan grande que nace desde mi ser cada día que me sacrifico porque vivan y estén bien”, así lo relata Fabiola*.

La responsabilidad es un valor de conciencia asumido por cada persona, de acuerdo con el esfuerzo que surge para afrontar la carga establecida. No hay mejor recompensa para una madre que ver a sus hijos triunfar, ver el fruto de su trabajo.

Francisco* tiene 20 años, cursa segundo semestre de Arquitectura; él narra la felicidad y el orgullo que su mamá Fabiola le trasmite: "Yo a mi mamá la admiro demasiado por esa dura labor de ser cabeza de hogar, sacar adelante a mi hermano y a mí ella sola, esforzándose y sacrificando varias cosas en todos estos años, es algo que debo valorar y exaltar, y me siento muy agradecido de contar con ella", comenta.

La presencia del padre, una cara firme ante su hogar

No en todos los casos el padre es una figura ausente en el hogar, hay quienes asumen su responsabilidad, ponen el pecho a la situación y se convierten en excelentes figuras paternas para sus hijos.

“Hace ya 22 años que estoy casado y tengo un hijo, él ya es mayor de edad, mi señora y yo hemos superado las adversidades y logrado sacar esta familia adelante, el apoyo que me ha brindado ella ha sido fundamental no solo en lo económico sino también en lo emocional y afectivo”, manifiesta Jesús Castañeda, padre familia.

Los padres son parte fundamental en la familia, pero reconocer la ardua labor de aquellas mujeres que tienen que hacer el doble trabajo en la familia es también deber humano y ciudadano.

“Es muy duro ver cómo la irresponsabilidad de algunos hombres hace que una familia se tenga que separar, sin pensar que los más afectados son los niños, ya que al ser las madres las únicas que llevan los diferentes recursos, no pueden estar con los pequeños mucho tiempo, estas mujeres son las que día a día se merecen la admiración de muchas personas, por la lucha que viven por un mejor futuro para sus hijos”, afirma Eduardo Álvarez, padre de familia.

“El padre es la figura que le ofrece a la familia seguridad, fortaleza sostenimiento y amor, a pesar de mi distancia por causa del trabajo, cada día me comprometo con mi hogar a salir adelante siendo uno con ellos, ofreciéndoles una buena calidad de vida y enseñándoles de cómo es que los valores marcan un sentido lineal en la formación de los hijos, pues somos madre, padre, hijas, un tronco que aspira a cosechar buenos frutos”, comenta José Pérez, padre de familia.

Una labor de admirar

Las madres cabeza de hogar son personas que merecen ser admiradas, ya que no es fácil hacer el papel de dos ejes importantes en el hogar, aunque para la sociedad no son bien vistas, ellas no prestan atención a los comentarios que hacen las personas, ya que es mucho más importante pensar en el bienestar y la seguridad de sus hijos.

Sin la cabeza no existiría un ser, y el alma de un hogar es la madre que en la mayoría de casos es la lucidez de la familia, donde su labor es amar a sus hijos.

Como los anteriores, hay miles de casos, la mujer tiene que llevar sobre sus espaldas todo el peso de la crianza de los hijos y estos en retribución a ese ser hermoso que les dio la vida, salen adelante y reflejan lo que es considerado bueno siempre en nombre de ella. Tanto así que muchas veces no aceptan la figura del padre en ningún momento, pero llenan ese vacío con todo el amor de su madre.

Nota: María, Fabiola, Francisco y otros nombres han sido cambiados por petición de las fuentes.



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