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“VIVIR DEL CUENTO” ES OTRA HISTORIA

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Texto y foto:
CINTHYA GARCÍA CASAÑAS,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El exitoso espacio televisivo Vivir del cuento representa desde sus historias la vida de miles de cubanos. Aunque cuenta con un elenco fijo, integrado por Luis Silva (Pánfilo), Mario Sardiñas (Chequera), no descarta la participación  de otros actores como Andy Vázquez e Irela Bravo, comentó Mariana Blanco, asesora del programa.

Cada lunes alrededor de las 8 y 30 de la noche, la familia cubana se da cita frente a la televisión en espera de un programa que lejos de apartarlos de su realidad, más bien se las recrea desde otra perspectiva. Esos 27 minutos de “Vivir del Cuento” tienen  toda una historia detrás que recoge el esfuerzo del colectivo de realización, la elección de los guiones según matices y sutilezas para criticar cualquier situación, sin agredir a los públicos, así como largos días de grabación y ensayo.

Para acercarnos a esas ocurrentes situaciones, llegamos hasta la casa de Mariana Blanco Díaz, asesora del programa. Graduada de Historia del Arte y  profesora de Apreciación de Artes Visuales, también ha participado en otros programas humorísticos transmitidos por la Televisión Cubana como “Deja que yo te cuente”, “La Hiena Ilustrada” y “El Salón de la Risa”.

-Algunas cuestiones técnicas: ¿los guiones?

Vivir del Cuento tiene un método muy particular, porque generalmente en otros programas uno lleva el guión y es entre el director y el asesor que lo revisan, pero nosotros tenemos trabajo de mesa en colectivo, lo debatimos entre el director, los asesores, los actores, todos aportan ideas para conformarlo.

Guiones nos llegan muchos, pero la mayoría tenemos que virarlos porque no está bien la psicología de los personajes o porque no están bien tratados los temas y entonces es difícil. Ahora trabajamos varios: Jaime Fort, el escritor principal, Carlos García que también ha escrito varios, y yo a veces escribo algunas cosas. 

El guión de humor tiene una particularidad, aunque se arregle, se vuelva a arreglar, ya cuando el último se lleva al colectivo y están ensayando, ahí surgen nuevas cosas, y después, en la grabación, pasa lo mismo, ahí se vuelve a ensayar la escena y se agregan o eliminan cosas. Qué pasa, que como somos un equipo muy creativo, constantemente se nos están ocurriendo ideas. El propio director del programa, Ignacio Hernández (Nachi), es muy ingenioso y se le ocurren cositas nuevas que pueden aportar a un mejor programa.

-¿Existe censura en cuanto a los

temas? ¿Se trata de qué o de cómo?

Respecto a los temas, sencillamente tratamos de captar lo que se dice en la calle, los problemas de actualidad. Los temas candentes se manejan sin censura, solo con delicadeza, lo más importante no es el qué sino del cómo.

En general,  ha pasado que el humor cubano toda la vida ha tratado de dar ahí en la llaga, en los temas reales, unos más, otros menos, cada quien lo trabaja según su personalidad, su línea; no en todos los lugares se puede hacer humor de la misma manera. En cada lugar hay un público determinado. A veces la gente dice, «bueno, por qué en la televisión no dicen tal cosa y en teatro sí», y es que no es lo mismo trabajar en cabaret, que es un público reducido, adultos todos; en un teatro, que igual es un público más-menos amplio, pero en la televisión te ve toda la Isla.         

-¿Qué cree del artículo, escrito recientemente

sobre el programa, titulado “El noticiero

cómico de las 8:30” en el que se plantea que

Pánfilo dice lo que quieren decir

los periodistas y no pueden?

No, yo pienso que no es así, no es que tengamos determinadas libertades por encima de los demás; solo que nosotros nos arriesgamos, claro, siempre tenemos cuidado en el cómo, y tratamos la realidad y esperamos a ver qué pasa.   

-Según los resultados del Centro de

Investigaciones del ICRT, en tres

momentos del 2013, cuentaron con

el mayor índice de teleaudiencia.

En la televisión cubana quedan muy pocos programas de humor y la preferencia va siendo “Vivir del Cuento”, es uno de los de más ratings, eso lo constatamos diariamente, en la calle, el que sabe que tú trabajas en el programa te dice: «Oye, qué bueno estuvo el de este lunes, me gustó mucho esto, no me gustó tanto esto otro». Es que llegas a cualquier lugar y dices que trabajas en el programa y enseguida: «Mira, dile a Pánfilo que hable de este tema» y todos en el equipo estamos honradísimos de estar ahora en la cima.

En la reciente edición del Festival Nacional de Radio y Televisión salimos como el mejor programa de la Televisión y eso es muy importante, pero a la vez es un reto, porque tenemos que mantenernos o subir la parada.

-Lo más difícil del proceso creativo…

La parte más complicada, la edición de los programas. A veces los programas son muy largos y tenemos que ajustarnos a los 27 minutos. Cuando hay media hora grabada y tú dices tengo que quitar tres minutos y cualquiera dirá  que eso es bobería. No, cuando vas a quitarlos es un problema, son dos segunditos por aquí, tres segunditos por allá… Esos segunditos te marcan la diferencia al ver lo que se puede quitar que tiene menos importancia y que si se quita no afecta la coherencia.

También es muy difícil grabar en la calle, en el sentido de que el programa ya tiene tanta popularidad, las personas vienen, se acercan, y cuando vienes a ver tienes una concentración alrededor de la grabación. En una ocasión fuimos a grabar en la avenida de Carlos III y no pudimos, tuvimos que irnos de allí, era una masa, y los carros, los camiones y las guaguas que pasaban era gritando: “іPánfilo!” “іChequera!”

-¿Qué hay más allá de Vivir del Cuento?

іUhh!, muchas horas de trabajo, muchas, muchas, muchas, para que los guiones salgan bien; después, días de ensayo, luego, horas de grabación. Empezamos a grabar a la diez de la mañana y terminamos justo a las seis. Mensualmente nos dan cinco días de grabación y qué hacemos, se hacen cuatro guiones en cuatro días y las escenas que queden se graban el quinto día.

-Adelantos de futuras emisiones.

Para diciembre (2013) no se grabaron cuatro sino cinco programas puesto que diciembre trae cinco lunes y dentro de ellos el de fin de año que va a durar una hora, así que estuvimos grabando quince días. Luego vamos a parar dos meses en los que se van a retransmitir los mejores programas de este año, que pueden ser a petición del público, y vamos a trabajar más con los escritores.

Pie de foto: Mariana Blanco, asesora del programa, contó la otra historia de “Vivir del Cuento”.



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