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TRAS EL HUMO DE UN CIGARRO

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ALIANET BELTRÁN ÁLVAREZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Es común que al recorrer las calles de Cuba, encuentres a muchachos jóvenes con un cigarro entre los dedos como muestra de su “masculinidad”, o a niñas que al encenderlos se consideran más experimentadas que las que no lo hacen. Esto se debe a que el hábito de fumar ha ido tomando fuerza y cada día las personas adquieren el vicio a edades más tempranas.

Los que fuman comienzan por razones diferentes. Algunos piensan que es moda. Otros, por seguir el ejemplo de sus familiares. Por imitar a los demás y pertenecer al grupo, por no ser catalogados como infantiles. Lo cierto es que todo se limita a factores psicosociales, porque no existen motivos físicos para empezar a hacerlo. El cuerpo no necesita tabaco de la manera que requiere alimentos, agua, descanso y ejercicio.

El creer que el hábito de fumar sólo tiene consecuencias a largo plazo, casi siempre limitadas a problemas respiratorios, es uno de los facilitadores para que los adolescentes se inicien en el consumo de tabaco, sin conocer que muchas de las sustancias químicas presentes en los cigarrillos, como la nicotina y el cianuro, son venenos que pueden matar en dosis suficientemente altas.

Quienes inhalan este humo tóxico por primera vez, a menudo sienten ardor en la garganta y los pulmones, y algunos tienen náuseas o incluso vomitan por la repulsión que hace su organismo a estas sustancias ajenas. Los jóvenes fumadores tienen una capacidad pulmonar disminuida y una mayor incidencia de infecciones respiratorias.

Actualmente, a escala mundial, más de 150 millones de adolescentes consumen tabaco, cifra que aumenta según información de la Organización Mundial de la Salud. Es alarmante conocer, además, que entre 80 000 y  100 000 jóvenes de todo el orbe se convierten en adictos al tabaco cada día, como indican diversos estudios publicados por la revista estadounidense Scientific American.

Los jóvenes cubanos se ubican entre los que más fuman en América Latina, con una cifra de 32  por ciento en los mayores de 15 años, según constató el Ministerio de Salud Pública de Cuba en estudios que forman parte de la Encuesta Mundial de Tabaquismo, realizada recientemente.

El 16 por ciento de los jóvenes cubanos fuman dentro de sus hogares, el 22,8 en eventos sociales, el 38 en espacios públicos, el 9,1 en la escuela, pese a las regulaciones establecidas, y el 13,7 por ciento en la casa de sus amigos. Lo que contribuye a que casi el 40% de las personas comience a fumar antes de los 17 años.

Casi cuatro de cada diez personas de toda la población nacional está expuesta a este hábito en su propio hogar, y es que son muchos los fumadores pasivos que tienen que vivir bajo el agobiante humo expulsado por familiares o amigos que son esclavos de este vicio y que la mayoría de las veces no concientizan el mal que están  ocasionando.

Es conocido que el tabaco es el responsable del 33 por ciento de los cánceres en los hombres y del 10 en las mujeres. Además, El 90 por ciento de las afectaciones del pulmón están provocadas por el consumo de cigarros. Otro dato importante es que el 80% de las víctimas de infarto de miocardio menores de 45 años son fumadores.

Ocho millones de personas, en el mundo, podrían morir cada año a causa del tabaco de aquí a 2030, indica un informe publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2008. El 80 por ciento de estas muertes se producirían en países en vías de desarrollo.

En Cuba, actualmente entre el 18 y el 19 por ciento de la mortalidad es por el tabaquismo. Y es que muchas personas luego de probar este vicio, no lo dejan, si al menos hicieran el intento los jóvenes de nunca probarlo estos datos disminuirían. Una vez más se hace valida la frase popularizada de “mejor no empezar”.



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