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LOS GÉNEROS, TAN NECESARIOS COMO PARA INVENTARLOS

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Tema: Miriam Rodríguez Betancourt, Premio Nacional de Periodismo y profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, plantea que los géneros son útiles, porque en efecto, devienen normas para elaborar textos diferenciados; facilitar el entendimiento en las redacciones, para organizar coherentemente el trabajo; y hacer posible que el medio pueda cumplir lo que se denomina el juego limpio o pacto de lectura con los receptores. 

ADRIANA BEATRIZ ROSA-PERALTA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

No encuentro la casa. Camino en dirección opuesta. Ahora sí. Me abre ella, la Doctora en Ciencias de la Comunicación, toda sencillez y elegancia. Una vez en su habitación, algo así como un cuarto-estudio, me sentí muy cómoda, entre tantos libros, recortes de diarios en las paredes, retratos del Che y un pequeño Guernica disimulado cerca del escaparate.

La profe Miriam, como la llaman, hubiese preferido ser “periodista en activo”, pero la vida la llevó por los caminos de la docencia y es Profesora Titular de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana. Ha escrito libros y artículos sobre los géneros periodísticos, entre ellos Acerca de la entrevista periodística, La crónica periodística: un género tan polémico como imprescindible, Géneros Periodísticos: para arropar su hibridez.

-De acuerdo con Eduardo Ulibarri,

los periodistas somos mediadores.

Para este autor, nuestra función

básica está dada por la necesidad de

que exista un vínculo entre la realidad

y el público. ¿Es el Periodismo

un mero reflejo de la realidad?

El Periodismo es una aproximación, un método de interpretación de lo que nos rodea. Hay muchas maneras para testimoniar eso que llamamos realidad y no somos totalmente objetivos, pues influyen tanto la subjetividad del periodista como los intereses del medio al que responde.

-En su artículo Géneros periodísticos: para arropar

su hibridez, plantea que “los géneros son útiles

porque en efecto, devienen normas para elaborar

textos diferenciados; facilitar el entendimiento

en las redacciones, para organizar coherentemente

el trabajo en las redacciones; y hacer posible que el

medio pueda cumplir lo que se denomina el juego

limpio o pacto de lectura con los receptores”.

¿Los considera, entonces, imprescindibles?

Cuando nos sentamos a escribir empezamos imitando, hasta que encontramos nuestra propia voz. Los géneros crean patrones, hábitos; son modelos. Además, son ineludibles a la hora de organizar el trabajo en las redacciones de los medios de comunicación. Desde este punto de vista, sí los considero indispensables.

Asimismo, se han mantenido formas muy etiquetadas, a tal punto que resulta interesante cómo el público se ha habituado a través de la prensa a identificar lo que lee, escucha o ve, lo que llamamos juego limpio o pacto de lectura con los receptores.

-La profesora Iraida Calzadilla, en el libro

La Nota, prefiere referirse a “honestidad

intelectual” en lugar de objetividad, ¿es

del todo impersonal una nota informativa?

Impersonal no lo es nunca en tanto está seleccionada, redactada y enfocada por una persona. Hubo épocas en el ejercicio de la profesión en las que era perfectamente posible escribir en primera persona, sin dejar de trasmitir la verdad de los hechos. La objetividad es una meta, aún en la información más aséptica existe la subjetividad del reportero.

-La entrevista, ¿primero como género

o como instrumento indagatorio?

Como género es indispensable, requiere de mucha profesionalidad. Y es el acto más natural de la comunicación humana: para realizar una nota informativa necesitamos de la entrevista, para un reportaje, una crónica.

-Volviendo a Ulibarri, el reportaje

tiene de noticia, de crónica y

entrevista, ¿cómo usted lo asume?

Con mucha libertad expresiva y formal porque emplea los demás géneros en su esencia. Decía Gabriel García Márquez que es el más literario de estos. El lector sabe que se va a enfrentar a una cosa grande. Un buen reportaje tiene la estructura de un buen cuento. Por ejemplo, uno que considero antológico es El Che, su paso por la Tierra, de Ernesto González Bermejo, uruguayo, que asemeja un montaje cinematográfico, expresado con lenguaje literario, pero no en el sentido de los ornamentos sino por la esencia, la elegancia.

-Julio García Luis explica en su libro

Géneros de opinión, que el articulismo

es una de las labores periodísticas

más complejas. ¿Cómo

usted describe el artículo?

Él también la llamaba la gran familia de géneros. Incluye el editorial que es la visión general del medio, el comentario es más personal, el artículo de fondo, más doctrinal y la reseña es muy descriptiva con elementos valorativos.

Los artículos se basan, sobre todo, en datos, en hechos ya comprobados, desde el punto de vista de su especialización trata de ampliar los conocimientos del receptor; pero también informa, porque sin información  no hay Periodismo.

-Unos teóricos ubican la crónica entre los

géneros informativos y otros en los

de opinión.  ¿En cuál la sitúa usted?

Es una forma bastante híbrida, muy literaria. Yo la coloco más bien en el campo de la información, no por sentido noticioso, aunque siempre da noticia de algún suceso, pero en este caso mediante el protagonismo de quien la escribe. Hoy se hacen crónicas demasiado personales, pero no tiene que ser así necesariamente.

-¿Cuándo deja de ser Periodismo

y pasa a ser Literatura?

Hay límites y confluencias. No se puede pensar que el periodismo es literatura, se nutren, como lo hacen todas las manifestaciones creativas. Hay un instrumento común: el idioma, pero este no se puede aplicar de igual manera, porque son distintos  los receptores, los objetivos. No creo que a nuestra profesión le hagan daño técnicas literarias, al contrario, la enriquecen, sin olvidar que tiene sus propias especificidades, sus propios recursos expresivos.

Según García Márquez, a quien siempre es preciso hacer referencia cuando se hable del tema, lo único que no se podía traicionar era contar la verdad. Martí apuntaba que un periódico literario no se trataba de ficción, sino de la gala y perfección del idioma en sus publicaciones.

-¿Considera que hay un equilibrio

entre los géneros en nuestros medios?

La prensa impresa nacional presenta un desbalance en este sentido, en el cual también cuenta el perfil editorial de cada medio. Lo cierto es que hay mucha información abarrotada en los diarios. Por ejemplo, se escriben muy pocas crónicas, artículos, críticas de arte. Lo más sano sería lograr un armonía útil, periodísticamente correcta.

-En la teoría hay una división estricta

entre los géneros, no así en la práctica…

La clasificación de estos es a posteriori no a priori; uno no dice, voy a hacer un reportaje, una crónica, solo sale; pero hay distinciones. Se pueden mezclar, conservando las características fundamentales, la función especial de cada uno, y para lograrlo puedes fusionar  los que creas, siempre de forma atractiva, respondiendo a los intereses informativos.

-De acuerdo con Gargurevich, los géneros

periodísticos son formas para expresarse

de modo diferente, según la circunstancia

de la noticia. Entonces, ¿es la realidad la

que impone la manera de escribir?

No se relata igual un incendio, un accidente o un festejo, ni tienen la misma gradación en el tiempo. Ese es uno de los problemas que enfrentan los periodistas: van a cubrir el hecho con una idea predeterminada, cuando debe ser la realidad la que imponga el género.



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