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CUBA: CUNA DE LA TELEFONÍA

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A más de una década del reconocimiento oficial de Antonio Meucci como el inventor del teléfono, prevalece el desconocimiento en la población acerca de esta interesante historia en suelo cubano.

MARIANA BAFFIL LEÓN,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación
Universidad de La Habana.

Corre el año 1889. En una casa de Staten Island, en el estado norteamericano de Nueva York, acompañado únicamente por su esposa y los muchos aparatos que recuerdan el sabor amargo del intento fallido, yace sobre la cama, alumbrado por la luz intermitente de una gastada vela, el cuerpo moribundo de Antonio Meucci, padre de uno de los inventos científicos más revolucionarios del siglo XX: el teléfono.

A 125 años (2014) de que Antonio Santi Giuseppe Meucci muriera sumido en la pobreza, y a más de una década de su reconocimiento oficial en 2001 como el inventor del teléfono, aún su historia no es lo suficientemente conocida, pues muchos adjudican la paternidad del aparato a Alexander Graham Bell.

Raíces de la telefonía en suelo cubano

Meucci nace en la ciudad italiana de Florencia el 13 de abril de 1808 y 27 años después abandona la tierra natal para viajar con su esposa, Ester Mocchi, hacia la capital cubana, donde comienza a trabajar como mecánico del Gran Teatro de Tacón, mientras ella se encarga del vestuario. En sus tiempos libres, se interesa por las entonces elementales aplicaciones científicas y prácticas de la electricidad, las cuales lo conducen a los primeros experimentos que sirven de base al principio de la telefonía.

Según Ian Chaviano Dueñas, director del Museo de las Telecomunicaciones, todo comienza con la aplicación de nociones adquiridas sobre electroterapia. En 1849 atiende a un empleado adolorido por el reumatismo en la cabeza y le hace sostener una lengüeta de cobre en una mano y en la otra lo mismo, pero unido a un mango de corcho. Le pide que se introduzca la lengüeta en la boca cuando él le ordenase, para cerrar el circuito y fuera atravesado por corriente eléctrica.

Cuando el procedimiento se lleva a cabo, el empleado es sacudido por la electricidad y lanza un grito, provocando una incidencia fortuita y a la vez afortunada: Meucci escucha la voz más clara de lo normal y al acercar la oreja al alambre la oye mejor. Esto resulta su motivación para indagar en la transmisión de la voz humana por medio de la electricidad, agrega Chaviano.

-¿Y qué pasó con el empleado?

“La historia solo recoge que fue víctima de una gran sacudida eléctrica y luego ayudó a Meucci en los posteriores experimentos”, alega Chaviano.

A partir de ahí, continúa perfeccionando el aparato, al que llama “telégrafo parlante”, añadiendo un cono de cartón alrededor de su lengüeta y la del paciente, quien debía ponérsela en la boca, mientras él colocaba la suya en el oído. Luego, incorpora las bobinas y recubre el mecanismo para una mejor manipulación.

A pesar del diseño de otros prototipos, Meucci refiere que el sonido nunca fue tan claro como ese primer grito, pues el contacto directo con la boca funcionaba similar a la resistencia variable del micrófono de carbón de Thomas Edison.

Disputa por la paternidad del invento

Luego de pasar 15 años en la capital cubana, decide viajar con su esposa en 1850 hacia los Estados Unidos por varias razones, principalmente para perfeccionar su invención. Allí vive de manera penosa, subsistiendo de la elaboración de velas y de una fábrica dedicada a la industria de carnes y grasas.

El sabio cubano Fernando Ortiz en su artículo “¿Se inventó el teléfono en La Habana?, refiere que en el año 1870 Meucci presenta su patente en los Estados Unidos, pero debía ser renovada al año siguiente, lo cual le era imposible al italiano por su pésima situación económica. Debido a ese suceso, decide en 1872 mostrar sus manuscritos al empresario Edward B. Grant, vicepresidente de una filial de la Western Union Telegraph Company, quien no lo apoya.

Cuando Meucci pide sus papeles de vuelta, le responden que estos se han extraviado, siendo despojado de su invento. A comienzos de 1876 conoce que Alexander Graham Bell y Elisha Gray habían presentado separadamente su petición de patente del teléfono, disputa que parece haberse resuelto con negociaciones personales, pues Bell termina con la adjudicación.

En el volumen “Primeros experimentos telefónicos de Antonio Meucci”, publicado en 1999, se recogen los esfuerzos realizados por el florentino contra la patente de Bell, pues, inmediatamente, apoyado por el abogado Thomas Stetson, el profesor Parmelee y el coronel William Bennett, reconstruye sus principales modelos telefónicos, reúne todos los testimonios posibles a su favor, envía cartas a la prensa reivindicando su prioridad con respecto a la invención el teléfono y concede varias entrevistas a los medios.

Después de todos esos esfuerzos, el 12 de noviembre de 1888 la Corte Suprema de Washington D.C, anula el veredicto de los jueces y le ordena rechazar la excepción de la compañía American Bell y retomar el proceso, lo cual levanta el ánimo de Meucci, pero, con infortunio, pronto muere sin ver el resultado final de su reivindicación.

Ante la nueva decisión, los abogados de Bell sostenían que no tenía sentido continuar con la cancelación de las patentes de Bell, pero el perseverante jurista Charles Whitman mantuvo el avance del proceso hasta su muerte en 1896, cuando la acción del Gobierno pierde fuerza rápidamente, provocando el cierre del caso por el Gobierno un año después. De esta manera, quedaba concluido el litigo entre el Gobierno y la compañía de Bell.

Después de la supuesta reivindicación

En Italia fue necesario esperar hasta 1933 para que Guglielmo Marconi, destacado inventor relacionado también con las telecomunicaciones y coterráneo de Meucci, lo sacara a la luz pública. Mientras en su segunda patria, Cuba, no fue hasta 1941 que Fernando Ortiz realiza un artículo sobre el florentino en la Revista Bimestre Cubana. 

De alguna manera, esas actividades, las irrefutables pruebas y el incansable reclamo del congresista italo-norteamericano Vito Fossella hicieron que, después de atribuirle durante más de cien años la paternidad del teléfono a Bell, el 25 de septiembre de 2001 el Congreso de Estados Unidos publicara en el Boletín Oficial de la Cámara de Representantes la Resolución Nº 269, donde se honra la vida y el trabajo de Meucci.

Sin embargo, a más de una década de ese suceso, aún la divulgación de la historia del importante inventor italiano no es suficiente para motivar, sobre todo, a la población cubana, a conocer los acontecimientos ocurridos en nuestra capital relacionados con el surgimiento de la telefonía.

“En el  aniversario 150 de los primeros experimentos de Meucci, en La Habana se hicieron importantes actos y conferencias como parte de la IV Semana de la Cultura Italiana, donde participaron reconocidas figuras del ámbito artístico, pero después de aquella celebración no se han hecho otros eventos, pues no es fácil encontrar el presupuesto necesario, ni las personas indicadas interesadas por el tema”, asevera José Altshuler, Presidente de la Sociedad Cubana de Historia de la Ciencia y la Tecnología.

La falta de promoción de Meucci y su relación con la telefonía en La Habana se debe, fundamentalmente, a la diferencia entre los intereses de las nuevas y pasadas generaciones, pues en esta sociedad, ahora mediatizada y globalizada, los jóvenes se interesan menos por los libros y más por los audiovisuales, los cuales muestran mayormente la historia de Bell, agrega Altshuler.

Buscar un espacio de estudio sobre el tema en las escuelas, sobre todo en la carrera de Telecomunicaciones, sería una opción para vincular a los alumnos con la historia y se sientan orgullosos de que el origen de esa técnica se encuentre en su país.

Sin embargo, a decir de Zail Rodríguez Moré, profesor de Teoría y Diseño de Antena del Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría, “no existe ninguna asignatura donde se contemple la historia de las Telecomunicaciones, pues es mucho el contenido a impartir para llegar a lo esencial para el alumno en su formación como ingeniero, por lo que esas cuestiones históricas más bien se dejan a la voluntad del estudiante de conocer los antecedentes. Sería interesante incorporar tales temas, pero es muy difícil”.

Sobre esta cuestión, Alfredo González, de segundo año de Telecomunicaciones, opina: “Yo he estudiado algo por mi cuenta sobre la historia, pero casi todo el tiempo lo dedico a las asignaturas más difíciles y que me aportan las herramientas necesarias para mi futura vida profesional”.

En cuanto a lo expuesto en el Museo de las Telecomunicaciones, Ian Chaviano considera que “se puede ampliar más el área donde se recoge la historia del italiano, potenciar las colecciones relacionadas con los trabajos para el descubrimiento del principio telefónico y, además, sería muy interesante lograr reproducir el primer experimento realizado en La Habana por Meucci para que las personas lo conozcan y entiendan”.

El profesor Altshuler opina que los medios de difusión masiva tienen un rol importante en esa promoción, pero deben desempeñarlo con una manera atractiva de presentar los hechos, pues la historia de Meucci es muy curiosa e interesante. Es necesario tocar el intelecto y el corazón de los lectores para que surjan nuevas personas interesadas en no dejar morir esos momentos que hacen de nuestra pequeña isla del Caribe la cuna de la telefonía.

Pie de foto: Antonio Meucci es considerado hace más de diez años el padre de la telefonía, sin embargo, aún muchas personas adjudican la invención a Alexander Graham Bell.

Ficha técnica:

Tipo de título: Llamativo.
Tipo de entrada: Descriptiva.
Tipo de cuerpo: De bloques temáticos.
Tipo de transiciones: Repetir un concepto en cada uno de los segmentos que se desea relacionar, pero empleando términos diferentes.
Tipo de cierre: De instancia a la acción.
Tipo de reportaje interpretativo-retrospectivo: Explicativo.

Tema: Antonio Meucci y la invención del teléfono en Cuba.

Situación problémica: Desconocimiento que existe sobre Antonio Meucci como padre de la telefonía, a pesar de haberse oficializado como su inventor en el año 2001.

Objetivos colaterales: 1-Abordar los aspectos fundamentales de la vida de Antonio Meucci. 2-Explicar el conflicto de la paternidad de la telefonía. 3.Proponer acciones que se puedan hacer para divulgar la historia de Meucci.

Estrategia de fuentes

Documentales:

Altshuler Gutwert, José; Díaz Martín, Roberto. “Los días cubanos de Antonio Meucci y el nacimiento de la telefonía”. Sociedad Cubana de Historia de la Ciencia y la Tecnología y Empresa de Telecomunicaciones de Cuba. La Habana, Cuba. 1998.

Altshuler Gutwert, José; Díaz Martín, Roberto. “Primeros experimentos telefónicos de Antonio Meucci. La Habana/1849”. Sociedad Cubana de Historia de la Ciencia y la Tecnología y la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba. La Habana, Cuba. 1999.

González Royo, Miguel. “Comienzos del teléfono en La Habana”. Academia de Ciencias de Cuba. La Habana, Cuba. 1987.

Artículo publicado por Fernando Ortiz en la  Revista Bimestre Cubana, titulado “¿Se inventó el teléfono en la Habana?”

“La invención del teléfono”. En: Club Planeta. URL:http://www.clubplaneta.com.mx/

la_invencion_del_telefono.htm. Consulta: 29 de mayo de 2014.

“Antonio Meucci”. En: Biografía y vidas. URL: URL:http://www.biografiasyvidas.com/

biografia/m/meucci.htm. Consulta: 29 de mayo de 2014.

“El teléfono se inventó en La Habana: Antonio Meucci”. En: La pluma del tocororo. URL: http://almejeiras.wordpress.com/

2012/05/18/el-telefono-se-invento-en-la-habana-antonio-meucci/. Consulta: 29 de mayo de 2014.

Activas:

IanChaviano Dueñas, museólogo del Museo de las Telecomunicaciones. Fuente: Especialista. Juicio: De valor.

Zail Rodríguez Moré, profesor de Teoría y Diseño de Antena, de la Facultad de Eléctrica del Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría. Fuente: Testigo-Implicado. Juicio: De valor.

José Altshuler, Presidente de la Sociedad Cubana de Historia de la Ciencia y la Tecnología. Fuente: Especializada. Juicio: Analítico y de valor.

Alfredo González, estudiante de segundo año de Telecomunicaciones del Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría. Fuente: Testigo. Juicio: De valor.

Soportes:

Hecho: Poca divulgación de la historia de Antonio Meucci y su invención del teléfono en La Habana.

Antecedentes: 1-Investigación realizada por el italiano Basilio Catania, considerado la máxima autoridad en lo que respecta a la vida y obra de Meucci, sobre la historia del florentino desde sus orígenes en Italia hasta su paso por Cuba y Estados Unidos, que está recogida en los dos volúmenes que conforman el libro “Antonio Meucci L’inventore e ilsuo tempo”, de 1996. 2-Artículo de Fernando Ortiz sobre la invención del teléfono por Meucci en  La Habana, considerado el primer escrito que se hizo en Cuba sobre este tema, publicado en la Revista Bimestre Cubana y titulado “¿Se inventó el teléfono en La Habana?”

Contexto: 1-Aún existen muchas personas que adjudican la paternidad del teléfono a Alexander Graham Bell, pues este era considerado hasta 2001 como su inventor y luego de que se oficializara a Meucci como el padre de la telefonía, su historia no ha sido muy difundida. 2-Además, a nivel internacional no se promociona mucho, pues los documentos y manuscritos que se encuentran en los Archivos Nacionales de Estados Unidos, se mantienen desordenados y fraccionados por distintos lugares, de manera que su consulta se hace difícil.

Situaciones colaterales que también pudieran incidir: 1-Que las personas no se acerquen a la historia de Meucci porque no se motiva a su estudio desde las escuelas, los medios de difusión y en otras instituciones. 2-Que no existan posibilidades económicas de ampliar las colecciones relacionadas con Meucci en el Museo de las Telecomunicaciones y de llevar a cabo otras iniciativas que incluyan la participación de la población. 3-Que no se realicen actividades regulares en cada fecha conmemorativa para que las personas conozcan y se sientan más identificadas con la historia, la cual tiene su principal momento en nuestro país.



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