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MÁS QUE “MI BANDERA”

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Bonifacio Byrne es mayormente conocido por uno de sus poemas más trascendentales, pero se ha dejado atrás el resto de una obra, igual de conmovedora y patriótica.

ALIANET BELTRÁN ÁLVAREZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Después de tres largas horas de caminar por una ciudad desconocida, encontré la casa natal de Bonifacio Byrne, el poeta matancero. Me llamó la atención el contraste de esta. La estructura es de la época colonial: ventanas con rejas, sencilla, sin portal, con una gran puerta de madera. Pero también, se puede apreciar un aire acondicionado incrustado como un objeto anacrónico y lozas modernas que cubren la escalera que da entrada a la casa.

Luego de tocar varias veces con el timbre eléctrico, la aldaba y el puño, nadie respondió. Desconsolada, me senté en el parque de Pueblo Nuevo, un barrio de la ciudad que bien llaman de los parques, el cual fue testigo singular de la infancia de Byrne.

¡Qué alegría me daba oír la voz de mi padre!* 

El 3 de marzo de 1861, aún sin casarse, Bonifacio Byrne Sardiñas y María Gertrudis Puñales tuvieron su primer hijo, bautizado tres meses más tarde con el nombre de Bonifacio Medin. Sus padres contrajeron matrimonio en 1886 y el vástago adquirió la condición de legítimo, según consta en los libros de no.4 de Bautismos Blancos y no.1 de Matrimonios Blancos.

Desde los cuatro años comenzó a ver obras de teatro, motivado por su padre. Asistió al colegio El Porvenir, organizado por el maestro Antoni Luis Moreno y el periodista Nicanor Arístides González. “El ideal de independencia fue allí clamor permanente expresado en voz baja, pero con gesto firme, disimulado con la ternura y la frase precavida”, como se afirma en el libro Byrne el verso de la Patria.

Antonio Álvarez Pitaluga, vicedecano de la Facultad de Historia, Filosofía y Sociología de la Universidad de La Habana, comentó que Byrne tuvo algo en su contra y fue haber nacido en la época de tres grandes figuras: José Martí, Juana Borrego y Julián del Casal, quienes eran soles tan grandes que no había manera de opacarlos: “Byrne es un poeta de segunda categoría en la época que le tocó vivir”.

Y yo, con mi palabra y con mi pluma, / removí de mi pueblo las entrañas*

Siendo muy joven envió un escrito al periódico La Independencia, circulación matancera clandestina, en el que escribió: “Soy un patriota. Los gobernantes españoles no me conocen ni saben el conspirador que tienen en la Isla”. En 1877 apareció en La primavera, periódico científico, artístico y literario, su primera poesía publicada: “Nocturno”.

En 1893 publicó su libro Excéntricas, impreso en La Habana, con un alto contenido patriótico. Como una de las tantas formas de expresar la simpatía por la contienda de los cubanos y el repudio hacia su adversario, Byrne escribió “Mi soneto a Domingo Mujica”, al enterarse del fusilamiento del mártir de Jovellanos.

Tampa, de mucho testimonio personal y de crónica histórica, fue otro de sus libros publicados. El poemario Efigies, de 1987, recoge la historia de la intensa lucha cubana por la independencia. Lira y espada, un nuevo poemario, se publicó en La Habana. Aquí Byrne reúne parte de la poesía nacida en el exilio y el tema de la revolución es significativo.

En 1909, creó el periódico Yucayo, que demostraba una tendencia hacia las posiciones conservadoras y criticaba fuertemente al gobierno de José Miguel Gómez. El último libro del poeta llevó como título “Es en medio del camino”. Al triunfar la Revolución Socialista de Octubre, en Rusia, Byrne redactó un texto para apoyar las ideas y acciones que allá acontecieron.

“En la poesía, es Bonifacio Byrne quien da la tónica de mayor significación en cuanto a la reacción intelectual al neocolonialismo norteamericano, sabía que si bien el dominio yanqui aceleraría la modernización de la Isla, el precio era la pérdida de la libertad”, comentó Denia García Ronda, profesora de Historia de la Cultura y Literatura Cubana, de la Facultad de Artes y Letras, de la Universidad de La Habana.

Pero Byrne es casi un desconocido a nivel popular. Dos ejemplos pueden ilustrar. Blanca Chan, educativa de la Residencia estudiantil Lázaro Cuevas, afirmó que ella no conocía toda esa otra obra poética, pues “toda mi vida lo único que había escuchado de él era Mi Bandera”. Por otra parte, Leyanis García, doctora residente del hospital Calixto García, recuerda que una vez oyó sobre otro de sus poemas, no recuerda bien cual fue, pero sabe que existen más de uno.

¡Oh, la ramplona vida oficinesca!*

El Ateneo, sociedad cuyo órgano oficial lleva el mismo nombre, creó y sostuvo una escuela para ofrecer instrucción gratuita a los niños pobres. Entre los maestros se encontró Bonifacio Byrne. El Diario de Matanzas, órgano del Partido Autonomista, en 1886  lo invitó para que desempeñara el puesto de primer redactor.

Al poeta se le designó oficial segundo del gobierno provincial de Matanzas, atendió personas y problemas, asistió a actos y controló y verificó obras. En 1902 se creó el Círculo de Escritores y formó parte de él. Fue designado como delegado en Matanzas de la Asociación de la Prensa de Cuba.

En 1904 el Partido Republicano Conservador del territorio propuso a Byrne para alcalde de la ciudad, pero jamás ocupó el cargo porque no se avenía con su temperamento. Se le nombró miembro correspondiente de la Academia Nacional de Artes y Letras. Entre los presidentes de honor de la Asociación Cívica Cubana, se encontró Byrne.

“Fue un hombre interesante, con un sentimiento patriótico indiscutible e indiscutido, sobre todo en la época que le tocó vivir; a mi juicio, no tiene la belleza estética de José Martí y le faltó algo que lo mata frente a la vida, no fue a la Guerra del ´95. Byrne hizo Patria desde Estados Unidos, ya puedes entender también por qué hoy no es tan venerado”, expresó Álvarez Pitaluga.

¡Y lo demás el corazón lo hizo!*

Participó en dos mítines políticos organizados por el Partido Conservador. Su sentido de revolucionario se mantuvo presente, tanto así que, en agosto de 1918 el periódico habanero Cuba le otorgó el premio a la mejor poesía de tema patriótico.

“En las clases, sobre todo de Cultura Cubana e Historia de Cuba, hemos estudiado su faceta tanto de poeta como de patriota, no puedo decir que recibimos clases enteras sobre él, pero sí conocemos su vida”, afirmó Laura Hernández, estudiante de la carrera de Historia. 

El 12 de octubre de 1882, se celebró el IV centenario del arribo de Colón a América y premiaron al poeta con la mejor composición al Almirante. En 1896 se exilió en Tampa, por su casa pasaron muchos emigrados cubanos. A inicios de ese mismo año se fundó un club de desterrados matanceros del que Byrne fue secretario. Fue militante del Partido Democrático.

Participó en un acto político realizado en el Liceo de Tampa con el propósito de conmemorar el fusilamiento de los ocho estudiantes de Medicina. En los últimos meses de 1898, Byrne se preparó para el retorno a la Patria. Partió de Tampa con su familia el 3 de enero del año siguiente y llegó a La Habana el día 4. Aquella tarde escribió su glorioso poema “Mi bandera”.

“En el periodo de 1898 a 1902 la mayoría de los versos escritos por los autores de la Isla se relacionaron con la bandera cubana. Dos poemas son significativos en este sentido. El primero es “Mi bandera”, de Bonifacio Byrne, donde hay una íntima confianza en el mantenimiento del patriotismo y la voluntad de independencia de los cubanos”, como expresó Denia García Ronda, profesora Titular adjunta de la Facultad de Artes y Letras, en la revista Temas número 12-13 del año 1998.

El otro, continúa explicando, es “Dos banderas”, de Enrique Hernández Miyares, donde se muestra agradecido de la gestión norteamericana en la guerra y expresa su conformidad ante las dos banderas, y la esperanza de que en un futuro las dos naciones fuesen solo amigas. Este poema, al contrario de lo que se piensa, era el más común entre la intelectualidad criolla de entonces, afirmó la profesora.

“El poema Mi bandera tiene un sentido utilitarista; desde que Camilo Cienfuegos pronunció esos versos no hay Mesa Redonda o Tribuna Abierta donde no se diga. Este poema va a ser lo único que se va a conocer de Byrne en los próximos cien años”, opinó Álvarez Pitaluga, profesor de Cultura Cubana.

Más de cien años y solo un poema

Francisco Esteban Ripoll Rivera, matancero de 75 años de edad, comentó que cuando era estudiante se conocía más la historia de Cuba. Él leyó a Byrne en clases. También rememora la construcción de un parque en la calle Ayón, entre Milanés y Contreras, en su ciudad natal, con la estatua del poeta.

Mientras, Yaimara López, quien cursa la carrera de Historia del Arte, afirma no conocer nada. Tampoco recuerda haberlo estudiado en la asignatura de Historia de Cuba. “El nombre sé que lo he oído antes, pero no sé con certeza quién es”, reconoció.

“Casualmente, en la secundaria hice un trabajo práctico sobre él, tal vez como soy de Matanzas querían rescatar la historia local”, manifestó Disley Alfonso, estudiante de Comunicación Social. Aclaró, además, que de no ser por eso, no lo conocería.

Urbano Martínez Carmenate, autor del libro Byrne el verso de la Patria, aseguró que el motivo por el cual lo escribió es el poco conocimiento que tienen las personas sobre la vida de este poeta. “Tuve que hacer una ardua investigación, y pasé mucho trabajo para conseguir la bibliografía”, comentó en una breve declaración dada entre apuros porque tenía otro trabajo que entregar.

Abraham Bernal, joven de la secundaria básica Carlos J. Finlay, en el Vedado, expresó que en las enseñanzas anteriores tuvo que recitar muchas veces en matutinos y actos políticos el poema más conocido, pero no estudió a Byrne en clases. “No creo que ese hombre haya trascendido en la historia como para que le demos tanta importancia”, afirmó.

“Lo único que sé de él es que escribió el poema Mi bandera porque sus versos fueron una de las últimas cosas que dijo Camilo Cienfuegos antes de desaparecer”. Estas palabras de Niliek Silva, residente en el municipio Colón, Matanzas, demuestran el encasillamiento de su obra en un solo escrito.  

“El pobre Byrne ha sido desconocido y apenas se ve un fragmentillo de su obra porque al poder no le interesa otra cosa, el uso de la historia está asociado a la ideología. Fue un gran poeta matancero, no lo dudo, pero ya está designado su lugar”, concluyó Álvarez Pitaluga.

*Varios de los subtítulos corresponden a versos de poemas de Bonifacio Byrne.   

Ficha técnica:

Tipo de título: Llamativo.
Tipo de entrada: Anecdótica.
Tipo de cuerpo: De bloques temáticos.
Tipo de cierre: De conclusión o resumen.
Tipos de transiciones: 1-Repetir en la oración una palabra clave de la oración anterior. 2-Repetir un concepto, pero mirándolo desde otra perspectiva.
Tipo de reportaje: Retrospectivo-Explicativo.

Tema: La vida del poeta Bonifacio Byrne.

Situación problémica: El encasillamiento de Bonifacio Byrne solo con el poema Mi Bandera.

Contexto: Es necesario actualmente promover la historia de las grandes figuras, para lograr mayor identificación del pueblo cubano con sus raíces.

Hechos colaterales: 1-No inclusión de más de su obra poética en los libros de historia de las enseñanzas primaria, secundaria y preuniversitaria. 2-Al ser Camilo Cienfuegos portavoz de los versos de Mi Bandera, el poema ha opacado toda la otra obra de Byrne.

Antecedentes: La vasta obra literaria y los actos patrióticos realizada por Bonifacio Byrne.

Causa: Por la poca divulgación de la obra de Byrne, hay personas que apenas lo conocen

Fuentes:

Documentales:

Martínez, Urbano. Byrne el verso de la Patria, Ediciones Matanzas, 2012.

Salas Servando, Matilde. Bonifacio Byrne, un poeta de la guerra. Revista Somos Jóvenes (digital), consultado el 3-05-2014. Disponible en: http://www.somosjovenes.cu/

index/semana14/bonifacbyrne.htm

S/A. Bonifacio Byrne. Revista digital La Jiribilla, consultado el 3-05-2014. Disponible en: http://www.lajiribilla.co.cu/

2004/n190_12/memoria.html

Pérez, Juan F. Poetas cubanos, Bonifacio Byrne, consultado el 3-05-2014. Disponible en: http://www.cubarte.cult.cu/

periodico/opinion/17417/17417.html

No documentales:

Oficiales:

Antonio Álvarez Pitaluga, vicedecano de la Facultad de Historia, Filosofía y Sociología de la Universidad de La Habana (Juicio: Valorativo).

No oficiales:

Francisco Esteban Ripoll Rivera, matancero de 75 años de edad.

Yaimara López, estudiante de Historia del Arte.

Disley Alfonso, estudiante de Comunicación Social.

Abraham Bernal, joven de la secundaria básica Carlos J. Finlay.

Niliek Silva, residente en el municipio Colón, Matanzas.

Blanca Chan, educativa de la Residencia estudiantil Lázaro Cuevas.

Leyanis García, doctora residente del hospital Calixto García.

Especialista:

Denia García Ronda, profesora Titular adjunta de la Facultad de Artes y Letras (Juicio: Analítico).

Urbano Martínez Carmenate, autor del libro Byrne el verso de la Patria (Juicio: Valorativo).

Testigo: 

Laura Hernández, estudiante de la carrera de Historia de Cuba.



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