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POR UNA MÚSICA SIN VIOLENCIA

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La cantante cubana Rochy Ameneiro habla de sus proyectos y vínculo con la lucha por las causas justas.

ANIA TERRERO TRINQUETE,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.
Foto: MARIO LUIS REYES BETANCOURT.

Rochy Ameneiro apuesta por la música como herramienta para el cambio y defiende este criterio. Con alrededor de 15 años de vida artística, varias giras realizadas, dos discos en su repertorio y un tercero en preparación, la cantante cubana lidera el proyecto Tod@s Contracorriente, dirigido a fortalecer la cultura de paz y vinculado con la campaña nacional de lucha contra la violencia de género.

Además, pertenece a la Red de Artistas de la Campaña ÚNETE por la No violencia contra las mujeres y las niñas, del sistema de Naciones Unidas. En esta entrevista en la sala de su casa, habló del proyecto y opinó sobre la violencia de género y la música en la Cuba de hoy.

-De Son los sueños todavía, a la red de

artistas de la campaña ÚNETE. ¿Cómo

y por qué se vinculó a una campaña

para luchar contra la violencia de género?

Siempre me ha gustado unirme a las buenas causas, tanto como cantarle al Che. Me parece importante que los artistas nos unamos a la lucha por la No violencia contra las mujeres y las niñas.

Gracias a mi relación con el Doctor Julio César González Pagés, coordinador general de la Red Iberoamericana y Africana de Masculinidades (RIAM) y especialista en temas de género, creamos el Proyecto Tod@s contracorriente el 8 de marzo del 2011. Desde el principio trabajamos con el Sistema de las Naciones Unidas, pero me uní a la Red de Artistas el 5 de diciembre del 2012, con el doctor Julio César y  la cantante mexicana Julieta Venegas.

-Suele repetirse que en Cuba no existe

tanta violencia de género como en otros

lugares del mundo, pero los especialistas

aseguran que tenemos de todos los tipos,

solo que no se mide. ¿Cómo

ve usted esta polémica?

Bueno, yo no soy una especialista en la materia, pero coincido con los que afirman que en Cuba no hay tanta violencia como en otros lugares. Tenemos un camino logrado en materia de derechos de las mujeres y una organización que nos representa, la Federación de Mujeres Cubanas. Pero no es suficiente, no hemos podido librarnos del machismo y la violencia en múltiples formas.

-¿Cree que la música también puede

ser una herramienta para el cambio? ¿Ese

es el origen de Tod@s Contracorriente?

Lo creo. Somos un país muy musical y con nuestro proyecto, entre otras cosas, queremos mostrar que una canción puede ayudar a una cultura de paz trasmitiendo amor, solidaridad y respeto; relatando nuestro día a día con palabras bien dichas, con mensajes claros. Cualquier ritmo puede servir para divertirnos sin violencia, cualquier canción puede narrar una historia sin agredir.

-Sin embargo, hay artistas que consideran

que el proceso de creación no se puede

interrumpir y, por tanto, la música no se

puede subordinar. ¿Cuál es su opinión

con respecto a esta posición?

Todo eso es muy relativo. Quizás durante el proceso de creación te viene la musa y sale una canción determinada. Pero también hay canciones buenísimas hechas por encargo, por ejemplo, la de la revista de la mañana, de Santiago Feliz, y Son los sueños todavía, de Gerardo Alfonso.

No puedo hablar por los creadores, porque soy intérprete; pero no creo que conscientemente se haga un texto violento. En esto influye el desconocimiento y el deseo de popularizarla entre la gente fácilmente. Sin embargo, si el artista entiende que es necesario mandar un mensaje con una cultura de paz, lo tiene en cuenta  y no dice “te voy a dar palo”, “pégale al otro” o “pincha al de al lado”; frases agresivas que no tienen mucho que ver con la inspiración.

-Pero se hacen, y mucho.

Se hacen porque lamentablemente en la música también hemos entrado en un círculo de globalización, llegan de otros países ritmos y temas que gustan mucho a la gente y con ellos el facilismo de los textos. Hay hasta un chiste, una tabla de cómo se arma una canción de reguetón, y es muy triste porque eso sí va totalmente en contra del proceso de creación.

Además, los decisores de las políticas de difusión de los medios tienen unirse a esta lucha; porque la radio o la televisión ponen una canción que lleva un mensaje violento, también están participando en el proceso de legitimación de la violencia. Los artistas deben entender que son líderes de opinión y que mandan mensajes a la población. Por eso hacemos talleres y explicamos que la lucha por la no violencia es un problema de todos. 

-“Quisiera” se convirtió en una imagen

de la lucha contra la violencia y a favor

de la diversidad, ¿fue difícil cambiar

el sentido original de la canción?

Yo creo que nunca se sabe bien el sentido de las canciones, algunas historias pasan de boca en boca aunque no sean ciertas, y al final los hacedores de canciones agradecen un poco eso. Quizá si a Gerardo Alfonso le hubiéramos encargado una canción para este fin, habría salido la misma “Quisiera”, ¿no crees?

Esta canción me ha acompañado todos estos años y manda un mensaje de amor y esperanza. Pensé que era un texto que se podía volver a contextualizar. Y el video no solo aborda el tema de la No violencia sino de aceptar las diferentes estéticas, corrientes, orientaciones sexuales y  razas.

-¿Qué planes tiene vinculados

con la Campaña, y en general?

Por estos días ando como de madrina del equipo de fútbol femenino de La Habana; estoy participando en algunos de sus eventos y abogando porque haya un campeonato de fútbol femenino. Aunque es nuevo para mí, nunca he sido muy deportiva, pero voy a hacer mi esfuerzo para que la equidad siga caminando. Además, estoy terminando mi próximo disco “Mentiras Sanas” y un DVD de la primera gira que hicimos, como una muestra del aprovechamiento de todos los espacios.

-Después de dos giras nacionales y muchas

convocatorias públicas de conciertos y

capacitación, ¿han tenido la oportunidad de

medir el impacto del proyecto?

El resultado lo podemos palpar cuando la gente en la calle nos felicita y nos alienta a seguir, lo vemos cuando en las escuelas nos piden que volvamos y cuando otros artistas nos contactan para unirse. Esta es una tarea larga, solo estamos aportando un granito de arena al trabajo de muchas personas e instituciones, mientras más personas se involucren y más proyectos caminen en redes, más fácil se hará el camino, por eso ÚNANSE.

Pie de foto: Los artistas deben entender el papel que desempeñan en la formación de las nuevas generaciones.

 



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