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RECURSOS PARA LA VERDAD

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Tema: Enrique Castejón Lara, Premio Nacional de Periodismo en Venezuela, plantea que el periodismo interpretativo debe apelar a tantos recursos argumentales como sean necesarios para explicar o dar sentido a una realidad compleja o de gran impacto en la sociedad y considera que el análisis —el examen o escrutinio de la realidad— es un paso necesario, imprescindible, y que el juicio personal del periodista nunca ha constituido —y nunca lo hará— un “argumento” o prueba demostrativa dentro del proceso de interpretación.

CINTHYA GARCÍA CASAÑAS,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Cualquier persona pudiera preguntarse ¿qué es interpretación?, y sin pensarlo mucho le vendría a la mente: explicar, analizar, profundizar,  llegar al fondo del asunto, infiriendo así, entonces, que periodismo interpretativo es aquel que consiste en la exposición y análisis de la más completa recopilación de datos.

No estaría muy lejos de la realidad, pues los trabajos interpretativos se asientan, además de las imprescindibles preguntas clásicas (Qué, Quién, Cuándo, Dónde), en el Por qué-Para qué y el Cómo. Es decir,  van al fondo de la noticia, detallan el suceso desde una perspectiva analítica, más allá de las informaciones tradicionales y destacan posibles consecuencias.

La noticia, dice Mitchell Charnley, teórico norteamericano, debe tener no sólo extensión, anchura y altura, sino también profundidad y orientación (1971: 30), con lo que concuerda José Luis Martínez Albertos, profesor español, al considerar que la primera exigencia de la prensa actual es el abandono de los modos de trabajo propios del periodismo exclusivamente informativo para adoptar el sistema de la prensa de explicación, el también llamado “'periodismo en profundidad” (1989: 133).

El periodista que se aventure en este complejo mundo de la interpretación debe ser capaz de buscar tantos elementos como le sean posibles para sustentar su trabajo. Pero elementos respaldados por autoridades competentes o personas implicadas en los hechos, pues en la mayoría de los casos, al interpretar, no hace una valoración personal y no emite juicios, salvo en el reportaje.

Enrique Castejón Lara, Premio Nacional de Periodismo en Venezuela, plantea que el periodismo interpretativo debe apelar a tantos recursos argumentales como sean necesarios para explicar o dar sentido a una realidad compleja o de gran impacto en la sociedad y considera que el análisis —el examen o escrutinio de la realidad— es un paso necesario, imprescindible, y que el juicio personal del periodista nunca ha constituido —y nunca lo hará— un “argumento” o prueba demostrativa dentro del proceso de interpretación.

El tratamiento del mensaje interpretativo se lleva a cabo por medio del análisis. Es una especie de hilo conductor que va relacionando unos y otros datos.  

Julio Batista Rodríguez, periodista del semanario Trabajadores, plantea que el papel esencial ha de ser el de presentar los análisis de los especialistas, estructurando un discurso lógico que posibilite la mejor comprensión del tópico abordado. “Justo en esa presentación de criterios autorizados se juega el periodista su credibilidad”, afirmó (EP, 2014).

Entre los elementos que sustentan la interpretación, de los cuales se vale el periodista, se encuentran las fuentes de información. Se le denomina así a todo aquello que genere, contenga, suministre o transfiera información.

Registro de la memoria histórica

Las fuentes clasificadas como documentales, son de gran importancia, pues aportan datos que dan mayor fortaleza a las ideas y aumentan la credibilidad.

Constituyen una forma de relacionar sucesos, buscar antecedentes, incluso, dar una visión general y ampliada del hecho en cuestión, según el sitio web Buenas Tareas.com “Periodismo interpretativo”, de un colectivo de autores de la Universidad de Málaga.

La documentación es una técnica básica del trabajo investigativo del periodista, por ser el pilar que sustenta la verificación. Recurrimos a ella en busca de antecedentes, puesto que todo lo pasado tiene algún registro en la memoria histórica.

Sonia Pérez Sosa, periodista de la revista Verde Olivo y profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, considera las fuentes documentales de gran utilidad. “Al brindar mayor cantidad de datos, el periodista trata de hacer ver y entender al lector los diferentes puntos de vista de una situación” (EP, 2014).

Otros recursos

Según Jorge Luis Michelena, periodista de Radio Metropolitana, la indagación en las fuentes documentales permite poder hilvanar datos en forma intencionada, pero los periodistas no deberían contentarse con reunir información y luego divulgarlas. “Al contrario, tienen la obligación moral de someter a crítica los datos”, agregó (EP, 2014).

Se acude a las fuentes activas para contrastar todas las informaciones con otras que tengan intereses distintos y más imparciales, que los implicados en la investigación. Hablar con todas las partes, afectadas o al tanto de la situación, también es recomendable, pues se hace necesaria la búsqueda de diferentes tipos de juicios.

Recordar que ambos tipos de fuentes (documentales y activas) son elementales. “Las utilizamos para expresar juicios que profundicen en el hecho noticioso, ofrecer otros puntos de vista y brindar la percepción del problema en toda su complejidad a los receptores. Es cuestión de utilizar estas fuentes en función de que el lector entienda y asimile la información” (Fagoaga, 1982: 26).

El ropaje de la objetividad

Ante tal idea de la interpretación surge la duda, ¿podrá el periodista plantear su criterio en la información presentada? Y pensamos en la tan mencionada objetividad, entendida también desde la imparcialidad.

Según Evelio Tellería Alfaro, periodista del semanario Trabajadores, hay disímiles formas de plantear el criterio del periodista sin que quede reflejado. Se puede aminorar la presencia de la opinión en un trabajo interpretativo, “no es preciso plasmar Yo pienso que, para demostrar tu intencionalidad” (EP, 2014).

En el periodismo la imparcialidad no existe, pues se asume una toma de posición ante la realidad. El periodista interpreta desde su subjetividad, por lo cual no es perfectamente objetivo, sino que analiza la realidad y la construye para hacerla llegar a un público no menos subjetivo que la asimilará de acuerdo con su propio análisis.

Para el periodista y profesor chileno Abraham Santibáñez, “interpretar, consiste en buscar el sentido a los hechos noticiosos que llegan en forma aislada. Situarlos en un contexto, darles un sentido y entregárselo al lector no especializado. Por exigencia profesional, además, esta interpretación debe tratar de prescindir de opiniones personales, debe basarse en hechos concretos y en opiniones responsables” (1995:22).‎

Explica Mitchel Charnley en su libro Periodismo Informativo, que el verdadero trabajo objetivo es aquel en que el receptor, con sus propios recursos, sin necesidad de insinuaciones del redactor, puede ver todas las circunstancias del suceso en su real perspectiva (1989: 55).

El profesor venezolano Enrique Castejón Lara, vía Twitter, comentó: “Objetividad inalcanzable... e irrenunciable, la información siempre es subjetiva, ya que marcha con la naturaleza humana”.

Bibliografía:

Castejón Lara, Enrique: La verdad condicionada. Editorial Corprensa. Caracas, Venezuela. 1992

Colectivo de Autores de la Universidad de Málaga: Periodismo Interpretativo. En sitio Buenas tareas. http://www.buenastareas.com/periodismointerpretativo. Consultado el 25 de abril de 2014.

Charnley, Mitchell: "Periodismo Informativo", Editorial Troquel. Buenos Aires, Argentina. 1971. p. 30.

Fagoaga, Concha: Periodismo Interpretativo, el análisis de la noticia. Editorial Mitre. Barcelona, España. 1982. p.86.

Gargurevich, Juan: Géneros Periodísticos. Editorial Félix Varela. La Habana, Cuba. 2006.

Martínez Albertos, José Luis: El lenguaje periodístico. Editorial Paraninfo. Madrid, España. 1989. p.133.

Santibáñez, Abraham: Periodismo Interpretativo. Editorial Andrés Bello. Chile. 1995. p. 22.

Profesora consultada:

Sonia Pérez Sosa, periodista de la revista Verde Olivo y profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

Periodistas consultados:

Julio Batista Rodríguez, periodista del semanario Trabajadores.

Evelio Tellería Alfaro, periodista del semanario Trabajadores.

Jorge Luis Michelena, periodista de Radio Metropolitana.



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