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ATRAPADA ENTRE MUROS

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María Dámasa Jova Baró, maestra y poetisa villaclareña, logró destacarse en una época en la que fue doblemente subvalorada por ser mujer y negra.

ADRIANA B. ROSA PERALTA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Amaneció el 11 de diciembre como cualquier otro día de 1890. Nació una niña negra, como tantas, en el municipio Ranchuelo. Nadie podía imaginar entonces el porvenir de la pequeña: maestra, luchadora social, culta poetisa.

María Dámasa Jova Baró fue el nombre seleccionado para ella, quien luego de mujer cumplió sus sueños de luchar por los derechos de los niños y féminas negras de Cuba. Para esto solo contó con el modesto sustento de una educadora, presionada, además, por las limitaciones sociales y políticas, hijas de una época racista y machista.

De formación autodidacta, se convirtió en una pedagoga reconocida y en una poeta premiada, incluso en el extranjero; sin embargo, afirma Hedy Águila Zamora, coordinadora de la Unión de Historiadores de Villa Clara (UNIH), “su nombre está ahí, pero los santaclareños no saben quién fue”.

“Cada niño es una ninfa o crisálida. Tornémosle brillante mariposa”*

La formación exhaustiva y armónica y el impulso a la cultura artística con fines educativos para la niñez y la juventud, le robaron el sueño a María Dámasa.

En su labor como pedagoga se evidenciaron los antecedentes, muy prematuros, de la educación avanzada, es decir, procuraba una formación integral de los alumnos. Impartía clases rompiendo con las formas de la enseñanza tradicional, con tendencia memorística y repetitiva.

Con este fin abrió las páginas de Ninfas (1929-1938), revista didáctica de carácter literario, una de las escasas publicaciones infantiles logradas en la República Neocolonial y la única redactada, editada, diseñada e impresa por niños, que no solo eran sus alumnos en la escuela primaria de Santa Clara, sino de todo el país, comenta Ovidio Cosme Benítez, historiador de Villa Clara.

Agrega que esta publicación fue sustentada con los exiguos ingresos de María Dámasa como maestra y con algunas contribuciones de amigos suyos, pues nunca recibió ningún presupuesto por parte de las autoridades provinciales.

Umbrales (1934-1938), por otro lado, dedicada a promover jóvenes talentos, reunió un importante grupo literario, homónimo de la revista, en el cual hicieron vida, entre otros, Onelio Jorge Cardoso,  Juan Domínguez Albelo y Emilio Ballagas.

Ambas publicaciones, de perfil pedagógico, representaron en su momento lo más avanzado en materia de edición y promoción cultural en el territorio central, como se refleja en Síntesis histórica Provincial de Villa Clara.

Asimismo, para el desarrollo de pequeños y jóvenes creó el programa de radio La Hora Teatral Ninfas, que salía al aire por la antigua emisora CMHI; también, abrió una imprenta como taller vocacional para niños pobres, aseguró Águila Zamora.

“Legó a las nuevas generaciones de maestros un ejemplo de consagración a la formación de los niños. Por esto nuestra escuela  lleva su nombre y porque ella dio clases en nuestro edificio, aquí  se le rinde homenaje: se recuerdan sus poemas en los matutinos y en las aulas”, comenta Cándida Vizcaíno Contreras, maestra del centro.

Pero su trabajo como pedagoga no se limitó solo a las inmediaciones de Santa Clara, sino que también estuvo presente en el Congreso Internacional Americano de Maestros celebrado en La Habana, en octubre de 1939, en el cual presentó la ponencia El educador al servicio de la democracia y  la paz.

Sin embargo, Marlene González Escalona, vicedecana docente de la Facultad de Infantiles de la Universidad de Ciencias Pedagógicas Enrique José Varona, manifiesta que la obra de María Dámasa no está incluida en los planes de estudio de la enseñanza primaria, ni siquiera en Historia de la Pedagogía.

Una labor tan sensible y prolífera como esta no es justo que permanezca en la penumbra.

“…flor lozana del sentimiento / hecha tormento / Flor hecha verso”*

En 1925 publicó su primer libro de poesía, Arpegios íntimos, del cual el Doctor Sergio Cuevas Zegueira, en el prólogo  de este aseguró haber sido un “lector no precisamente frente a un aprieto, sino frente a un grandísimo compromiso.”

En Nota al Lector, del texto, María Dámasa escribió: “Convencida de la participación que a la mujer corresponde dentro de las actividades sociales e intelectuales, he coleccionado estos versos, he formado con ellos  este volumen”, que  dedicó a los niños pobres del Dispensario El Amparo y a los enfermos que socorría el fondo de emergencias de la Logia de Oddfellows regulares de Santa Clara.

A pesar de no tener una situación económica favorable, pues vivió de su salario como maestra,  donó, inspirada en la gran benefactora villareña Marta Abreu, la colecta de la venta del libro a la beneficencia.

Por esto, se decidió  darle, al fin,  un justo reconocimiento. Fue “la más simpática, confraternal y justa de las fiestas efectuadas en Santa Clara, sin que tenga precedente en los anales de la ciudad”, según narró el periodista Rafael Doménech, en el periódico La Correspondencia de Cienfuegos, en septiembre de 1925.

La Cámara Municipal le entregó el primero de enero de 1926 un diploma de honor a la poeta blanca, la señorita María Antonieta Gómez, y a ella, la poeta negra, con el título de Honor al Mérito, por lo excelso de sus letras.

Con Arpegios  íntimos recibió una mención honorífica del jurado de la Exposición de Sevilla, en España, según consta en el segmento La Historia en minutos de la emisora Radio Reloj, a cargo de la periodista Iraida Calzadilla.

De acuerdo con la Coordinadora de la UNIH de Villa Clara, la medalla de oro que mereció la poetisa en ese evento ha quedado tan perdida en el tiempo como cuando en 1930 la Aduana de Cuba le exigió  altos impuestos, muy difíciles de pagar por una maestra, una mujer, una negra, y en ese entonces no se hizo ningún esfuerzo para recuperarla.

Al respecto, Margarita Reyes, especialista de la Unión de Escritores y Artistas  de Cuba (UNEAC), indica  no tener registro alguno sobre su obra literaria ni acerca del premio del cual Águila Zamora, considera que sí fue merecedora, pues su poesía tenía tanta calidad que, incluso en los círculos artísticos liderados fundamentalmente por hombres, fue reconocido su talento.

Hoy se le rememora de otra forma, la Casa de Cultura de Ranchuelo lleva su nombre. Y aunque esté publicada su biografía y se recuerden los días de en que nació y murió (11 de febrero de 1940), ante la pregunta sobre por qué lleva este nombre el centro, Rober Ribero Rodríguez, director de la institución, solo respondió: “Porque aquí fue donde nació”.

Mujer y negra

“Por sobre todos los grandes problemas existentes en Cuba, está el problema de la madre negra cuya tragedia atropella al niño, empequeñece y hasta ciega la cultura, y destroza la paz, porque no hay ni paz ni cultura cuando no hay justicia social ni equidad.”

Así se expresó la cantora villareña, como fue conocida, en el III Congreso Nacional Femenino, al que asistió como delegada y donde se aprobó su ponencia “La situación de la Mujer Negra en Cuba”.

Su fecunda obra literaria y pedagógica ha quedado en los estantes del Museo Provincial, urgida de que se estudie y divulgue más, refiere Silvia Correa Orceguera, especialista del Centro Nacional de Estudios de la Mujer.

Afirma también, que María Dámasa nunca se mostró indiferente ante la situación política del país y se postuló como delegada a la Asamblea Constituyente de 1940, con el número uno por el Partido Conjunto Nacional Democrático, petición que fue anulada por las pugnas entre el Partido y la Junta provincial electoral de Santa Clara, “que al reducir a la mitad el número de candidatos, ella quedó fuera por ser mujer”.

A partir de 1923, la intelectualidad en esa región central del país se agrupaba dentro de las posiciones más radicales asumidas por sectores de la pequeña burguesía. Signo nuevo de la época fue una dirección nacionalista y una marcada posición antinorteamericana.  Jova Baró se distinguió en este grupo por su defensa de un proyecto nacional independiente.

¿Perdida en la historia?

“El que sea de Santa Clara no significa que no sea parte de la historia de la nación cubana. Es una de las figuras más trascendentales de la cultura artística y pedagógica de Villa Clara, ya que logró su sueños de luchar por las mujeres, las madres negras y, sobre todo, porque siendo doblemente despreciada en la época que le tocó vivir, siendo mujer, siendo humilde, resplandeció como poeta y aún más como educadora”, afirma el historiador Ovidio Cosme.

María Dámasa Jova Baró no es de las figuras más estudiadas, “no se le ha dado el rango nacional, ni siquiera provincial que merece”, aseveró la coordinadora de la UNIH de Villa Clara.

En tanto, Emilio José Hernández,  joven santaclareño, aseguró que no sabía quién era esta mujer, tampoco recordaba haberla estudiado en la escuela o escuchar referencias a su obra.

Los elogios y homenajes a esta mujer, que deberían escribirse en mayúsculas, quedan atrapados entre los muros de la escuela primaria y la Casa de Cultura que llevan su nombre. Por eso, para Hedy Águila Zamora, “su huella está aquí, olvidada, pero no perdida”.

*Los subtítulos pertenecen a la obra poética de María Dámasa Jova Baró.

Pie de Foto: María Dámasa Jova Baró, maestra y poetisa villaclareña, y fotografía del libro  Arpegios íntimos.

Ficha técnica:

Tipo de título: Llamativo.
Tipo de entrada: De Panorama (matiz narrativo).
Tipo de cuerpo: Por bloques temáticos (labor como pedagoga, obra poética, como defensora de los derechos de la mujer negra y los niños y conclusiones).
Tipo de transiciones: Subtítulos (“Cada niño es una ninfa o crisálida. Tornémosle brillante mariposa”, “…flor lozana del sentimiento/hecha tormento/Flor hecha verso”, Muy  mujer y muy negra, Perdida en la Historia) y muletillas (sin embargo).
Tipo de cierre: De conclusión o resumen.
Tipo de reportaje: Retrospectivo-Explicativo.

Tema: María Dámasa Jova alcanzó mención honorífica del Jurado Superior de Recompensas, de la Exposición Iberoamericana, efectuada en España, con su libro de poemas  Arpegios íntimos. No tuvo nunca la Medalla de Oro que los españoles le enviaran, pues la Aduana de entonces le exigió requerimientos imposibles de cubrir por quien fuera mujer, pobre y negra.

Situación problémica: La obra de esta intelectual, tanto como pedagoga, poetisa y defensora de los derechos de las mujeres negras en Cuba, no se estudia, ni siquiera en su provincia natal, a excepción de Ovidio Cosme Benítez y Hedy Águila Zamora, historiador y Coordinadora de la Unión de Historiadores de la provincia de  Villa Clara, respectivamente.

Proyecciones: No hay proyecciones para que la situación cambie.

Objetivos Colaterales: Demostrar que el desconocimiento rodea la vida y obra de María Dámasa Jova Baró. Evidenciar por qué es importante que se rescate la historia provincial.

Estrategias de fuentes:

Documentales:

Síntesis histórica Provincial de Villa Clara. Colectivo de autores.

La Historia en minutos de la emisora Radio Reloj (11-19 de febrero), a cargo de la periodista Iraida Calzadilla. (http://www.islaalsur.blogia.com).

Artículo investigativo Mujeres de Villa Clara, Silvia Correa Orceguera, especialista del Centro de Estudios de la Mujer.

Periódico La Correspondencia de Cienfuegos, de septiembre de 1925.

Activas:

Ovidio Cosme Benítez, historiador de la provincia de  Villa Clara. (Actualmente radica en el Instituto de Historia de Cuba) (Fuente protagonista, experta y oficial, juicio valorativo y analítico).

Hedy Águila Zamora, coordinadora de la Unión de Historiadores de la provincia de Villa Clara. (Fuente protagonista, experta y oficial, juicio valorativo, analítico y disyuntivo).

Cándida Vizcaíno Contreras, maestra de la escuela primaria María Dámasa Jova (Santa Clara) (Fuente protagonista, no experta, juicio de opinión).

Marlene González Escalona, vicedecana docente de la Facultad de Infantiles de la Universidad de Ciencias Pedagógicas Enrique José Varona. (Fuente protagonista y oficial, juicio de valor).

Margarita Reyes, especialista de la Unión de Escritores y Artistas  de Cuba (UNEAC) (Fuente implicada y oficial, juicio valorativo y disyuntivo).

Silvia Correa Orceguera, especialista del Centro de Estudios de la Mujer. (Fuente implicada, experta y oficial, juicio valorativo).

Emilio José Hernández, joven santaclareño (Fuente no implicada, no oficial, juicio de valor).

Rober Ribero Rodríguez, director de la Casa de Cultura del municipio de Ranchuelo. (Fuente protagonista y oficial, juicio de valor).

Soportes:

Hecho: Desconocimiento generalizado de la obra de María Dámasa Jova Baró.

Antecedentes: María Dámasa Jova se destacó en una época en la que el mundo cultural cubano fue liderado principalmente por hombres y, además, era negra, sin dejar de mencionar que es una figura de la historia provincial de Villa Clara.

Contexto: Abandono de la historia local.



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