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EL VIETNAMITA “FEO”

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PHUONG VU LAN (OLIVIA),
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,  
Universidad de La Habana.

Los chinos tienen el libro El Chino Feo que describe los vicios de ese pueblo. De igual manera, los estadounidenses producen muchas telenovelas cada año sobre sus malas costumbres para enseñar, criticar y cambiar los hábitos. ¿Y por qué nosotros los vietnamitas no hacemos algo semejante?

Nos gusta el color rojo –un símbolo de la suerte–, pero lo odiamos en el semáforo. Es tan fastidioso que, cuando lo vemos, queremos correr lo más rápido posible. No sabemos cuántas veces hemos violado “la roja”. Las razones por las que un vietnamita transgrede las normas del tráfico son muy diversas: está retrasado en el tiempo para el trabajo, no vio el cambio de la señal, no le importa, etc….

Mi pueblo tiene una costumbre muy mala, que es no proteger el medio ambiente en que vive. Cavar una misma calle muchas veces para arreglar los tubos de agua sin conseguirlo son las cosas que se hacen cada año en esta tierra. Estos hechos causan muchas dificultades a los vehículos en circulación.

También botar la basura en cualquier lugar es un acto censurable. ¡Qué triste cuando las calles están llenas de papel, flores marchitas después de una marcha, o un teatro con varias latas y botellas vacías tras un concierto! Ellos destruyen su entorno inconscientemente.

En Vietnam se dice: “La desagracia es de la boca”, que significa todos los desastres pueden proceder de los chismes. No pocas personas quieren curiosear y meterse en la vida de las otras. Ellos se proclaman jueces a sí mismos y juzgan a los demás. Eso es una costumbre que necesitamos cambiar.

Los vietnamitas riñen mucho. Riñen en el mercado, cuando el vendedor estima mal el peso de un kilo de arroz; discuten en la calle cuando hay un choquecito; riñen por problemas diminutos  como una hormiga con la misma fuerza con que lo hacen cuando el dilema supera el tamaño de un elefante. Los extranjeros que no conocen el vietnamita quizás crean que siempre tenemos una competencia: “¿Quién habla más alto?”.

Los jóvenes de esta tierra quieren hablar inglés más que su idioma, aunque nuestra lengua oficial es vietnamita. En un café, a veces oímos que los muchachos están conversando en inglés. O algunas personas abusan de utilizarlo en un discurso nacional. ¡Qué cosas más raras!

Tienen otro vicio muy “feo”. Les encantan presumir. Carros caros, ropas de las marcas famosas, los celulares modernos, cualquier cosa. Tenemos un orgullo tan grande que algunas personas son realmente arrogantes. El público es el escenario para los altaneros que se hacen modelos. Gradualmente, viven con la ilusión de una vida “en sueño”, nunca puedan avanzar, jamás quieren trabajar. La economía del país está peor por esa gente.

Nuestra sociedad tiene que cambiar los hábitos, hay que implementar las normas de circulación, proteger el medio ambiente, hablar con nuestro propio idioma y sin perder la identidad que nos define, para que cuando nos  miremos en el espejo, no se vea más el reflejo del vietnamita “feo”.



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