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EL YERNO CUBANO DE BENITO JÚAREZ

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El próximo 24 de junio se cumplen 188 años del nacimiento de Pedro Santacilia y Palacios, figura de la historia de Cuba poco conocida, a pesar de sus aportes a la causa independentista de 1868.

CINTHYA GARCÍA CASAÑAS,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

"Mi querido hijo Santa”, con esta frase comienza una carta escrita en enero de 1865 por Benito Juárez, Benemérito de las Américas, y pocos conocen que el destinatario de la misma sería el cubano Pedro Santacilia. En estas palabras encierra toda la ternura paternal que no pudo brindar a su único hijo varón, muerto tempranamente, y a las que el cubano hizo honores en su condición de amigo y yerno.

Santacilia llegó a tierras mexicanas en 1861 para quedarse definitivamente. “El fiel cubano”, como lo llamó Martí, desarrolló allí una labor política en contra de la colonia española, formó parte del equipo de gobierno de Juárez y, gracias a su gestión, México fue la primera nación en reconocer la beligerancia de la República en Armas.

Pero hoy día no es muy conocida su historia. En las luchas independentistas cubanas se destacaron varias figuras que, como Santacilia, han sido silenciadas, bien porque su colaboración fuese desde el exterior o porque con el tiempo se pierda la memoria histórica.

Despertar literario y presidio

Como si de un ajiaco se tratase, el 24 de junio de 1826, nació en Santiago de Cuba, Pedro Antonio Santacilia y Palacios, de madre dominicana y padre catalán, teniente de granaderos del ejército español. La familia propició una buena formación académica y, desde pequeño, promovió sentimientos libertarios en él.

Siendo un niño de diez años vivió la tragedia del destierro. El padre fue expulsado de la Isla por el capitán general Miguel Tacón y, con él, se iba toda la familia. “De esa etapa fueron sus primeros versos sobre Cuba, donde abundaban los signos de admiración al recordar la tierra natal y las ansias de libertad”, así lo afirma José Manuel Carbonell, en el libro Evolución de la cultura cubana.

En 1845, Santacilia regresó con la familia a Cuba. Se dedicó al magisterio y a las letras, dándose a conocer en círculos literarios como el Liceo Artístico de La Habana, institución que lo eligió socio de Mérito.

El primer acercamiento al periodismo, profesión que ejerció a lo largo de su vida, lo tuvo en publicaciones como El Redactor, El Orden, La Piragua y La Semana Literaria.

Según Josefina Ortega, periodista de La Jiribilla, en su artículo Tan cubano como mexicano, “los tiempos exigían más que estudios literarios, y luego de participar en proclamas libertarias, fue encarcelado en 1851 por sus actividades contrarias al régimen español”.

Permaneció en el Castillo del Príncipe hasta enero de 1852 en que, confinado a España, embarcó a bordo del bergantín español Victoria de Vigo y  abandonó Cuba para no volver.

Para el Doctor Ángel Pérez Herreros, Profesor Titular de la carrera de Historia en la Universidad de La Habana, la causa principal de que se desconozca esta figura es que “radicó la mayor parte de su vida fuera de la Isla, estuvo por varias ciudades españolas y Estados Unidos, hasta llegar a México, donde se establece finalmente”. 

Por su parte, Ladvia Gaspe Álvarez, investigadora auxiliar del Instituto de Historia de Cuba, cree que es importante rescatar del olvido a estas personalidades que desempeñaron un papel decisivo en el momento histórico que les tocó vivir.

“Mi querido hijo Santa”

Después de un amplio bregar, Santacilia se estableció en Nueva Orleáns, donde conoció a un mexicano que, a fuerza de voluntad e inteligencia, había llegado a ser gobernador del Estado de Oaxaca. Se llamaba Benito Juárez y quería constituir otro México. Desde entonces fue simpatizante de sus luchas.

“Me interesó mucho su historia desde que la leí. Luego del triunfo de Juárez, embarcó a México, donde creyó ir de paso, y en su suelo echó raíces definitivas”, así lo consideró Jesús Ibrahim de la Torre, lector asiduo de Juventud Rebelde, tras consultar el artículo Ilustres desconocidos, de Juan Morales, publicado en el diario en 2012.

Entre Santacilia y Juárez se inició un contacto por cartas, que se mantienen como referencia histórica. Ellos quedaron unidos por una profunda amistad y, más tarde, por lazos familiares. En mayo de 1863, Santacilia y Manuela, primogénita del prócer mexicano, se casaron primero de civil, y luego, en la Iglesia de Santo Ángel, en el Zócalo.

El Benemérito de las Américas llegó a llamarle “mi querido hijo Santa” y cuando los franceses invadieron México, le encomendó el cuidado de su esposa e hijas, y la difícil tarea de adquirir armas en Estados Unidos, entonces en plena guerra civil.

El fiel cubano

El 10 de febrero de 1875 llegó Martí a la capital mexicana. Manuel Mercado, su amigo, es quien lo presentó a  Santacilia, ya próximo a los 50 años y diputado federal. La fantasía no alcanza a imaginar qué le habría preguntado el joven Martí sobre Juárez.

Después de ese encuentro y tras conocer los sucesos de la vida del poeta santiaguero, Martí constató algunas coincidencias en ellos. Ambos, hijos de militares españoles y lanzados muy jóvenes al destierro, no tardó en llamarle “El fiel cubano”.

Pedro Santacilia tuvo el honor de ser secretario del presidente Juárez. En Justicia ocupó puestos prominentes. Fue diputado siete veces al Congreso Federal, contribuyó al desarrollo de la Reforma y ejerció influencia en el renacimiento de las letras mexicanas

Cuentan que, en ceremonia oficial celebrada en Nueva York en 1869, en la que fue nombrado agente revolucionario de la República en Armas, propuso un brindis... “Por la independencia de los pueblos americanos que están sujetos todavía a la dominación europea, ¡porque desaparezca de Cuba el pendón de Castilla!”

La obra literaria de un proscrito

Nunca abandonó la poesía, combinó la activa vida política con la inclinación literaria. Nos legó una poesía esencialmente cubana, que respondió a  su momento histórico.

El Doctor Ángel Pérez Herreros lo califica como un poeta menor. “No es Martí, ni Ángel Augier, pero tiene una obra notablemente reconocida en el Diccionario de Literatura Cubana, del Instituto de Literatura y Lingüística y en el fichero bibliográfico de la literatura mexicana del siglo XIX”, agregó.

La antología El laúd del desterrado y El arpa de un proscrito, son  poemarios que escribió y editó, en el que incluyó poesías suyas, de Heredia y otros emigrados con los que compartió la misma añoranza por la tierra que los vio nacer.  

José Lezama Lima, en su Antología de la poesía cubana, lo distingue como autor de una obra en verso «elegante, discreta, salvo en algunas odas, donde la expresión se vuelve más enfática».

Por su parte, Cira Romero, Máster en Ciencias de la Literatura Cubana, profesora de la Facultad de Artes y Letras, considera su obra “más cerca de la altivez herediana que del acento desolado de Zenea. Su verso, lleno de ansias patrióticas, es, al mismo tiempo, natural y sencillo”.

El origen de la letra de La Patriótica Costarricense, el segundo himno nacional de ese país, es de la autoría del cubano Pedro Santacilia. Se dice que la escribió en una de las paredes de su celda, cuando estaba preso en la Isla, anotándole como título “A Cuba”. 

La mayor de las Antillas en el corazón

Vivir lejos de las fronteras de su patria no lo apartó del compromiso con aquellos que luchaban por la libertad de la Isla. A instancias de Santacilia, México constituyó el primer país en reconocer la independencia de la República en Armas, lo cual agradeció Carlos Manuel de Céspedes en carta al presidente Juárez, en junio de 1869, en la cual reconoce que, “sus valiosas gestiones determinaron el reconocimiento de la beligerancia”.

Magdalena Rodríguez Alonso, Licenciada en Historia de Cuba y jefa de la cátedra de esa asignatura en la secundaria básica "1ro de Enero", del municipio Arroyo Naranjo, dice conocer los acontecimientos de la vida de Santacilia, pero no se imparte como contenido a los estudiantes.

En una encuesta realizada en dicha secundaria y dos más del propio municipio, las Adolfo del Castillo y Camila Ginerés, los resultados mostraron que ningún alumno conocía acerca del héroe.

"En la etapa de la Revolución del 10 de octubre de 1868, solo se menciona que México fue el único que permitió que barcos cubanos tocaran sus puertos, pero no se dice gracias al esfuerzo de quien”, agrega Rodríguez Alonso.

En el año 1975, la doctora Carmen Almodóvar Muñoz, profesora de la Universidad de La Habana, incluyó el estudio de la vida y obra  de Santacilia en  el programa de Historia y Filosofía de la Universidad de La Habana. Además de patriota, lo considera un hombre de la cultura cubana, a quien se debe mencionar al hablar de  poesía y de prensa.

Un sondeo aplicado a 70 estudiantes de la Carrera de Historia reveló que el 50 por ciento de ellos conoce, al menos, quien fue. A todos les llamó la atención una frase dicha por Santacilia, “¿Verdad que es muy agradable eso  de ser paisano de Heredia y de Maceo?”

Cubano de nacimiento, mexicano por adopción 

Al inaugurarse la oficina consular cubana en México, en 1902, fue el primero en inscribirse, para dejar constancia expresa de su ciudadanía. De ahí la confusión de que se le atribuya nacionalidad mexicana cuando nació en las cálidas tierras de Santiago de Cuba.

Sara Fernández, investigadora santiaguera, después de analizar datos publicados por el Centro de Investigaciones Jorge Tamayo, en México,  encontró la calle que lleva el nombre de Santacilia, en el barrio Los Olmos, Santiago de Cuba, según consta en el blog Elpiadoso.

Esa misma fuente acota que, María Eloísa Sánchez, vecina de esa calle, considera su figura poco conocida en los alrededores y que lo único que se sabe es que fue un patriota, pero nada más.

Ileana Báez Medina, quien atiende la sala de referencia de la Biblioteca Pública Rubén Martínez Villena, de la Oficina del Historiador, recuerda que, en una ocasión, atendió la solicitud de un libro de poemas cuyo autor era “un mexicano llamado Pedro Santacilia”. Luego de una exhaustiva búsqueda, “solo encontré en el libro, La poesía lírica de Cuba, referencias de la obra de un cubano con ese nombre”. 

El 2 de marzo de 1910, a los ochenta y cuatro años de vida, murió en Ciudad México, donde se le dio sepultura, el venerable patriarca que fue tan azteca como los allí nacidos y tan cubano como los aquí residentes. Sus restos descansan allí, en la patria de Hidalgo, donde los admiradores riegan cipreses y flores en su tumba.

Pie de foto: En el tránsito que medió desde su nacimiento en Santiago de Cuba, hasta que la muerte lo alcanzó en México, combinó una activa vida política con la inclinación literaria.

Ficha Técnica:

Tipo de título: Llamativo.
Tipo de entrada: De Contraste.
Tipo de cuerpo: De bloques temáticos.
Tipo de transiciones: Sinónimos: para hacer referencia a Pedro Santacilia se utiliza, el venerable patriota, el poeta, el revolucionario cubano. Palabras claves que remiten a otras anteriores: esa misma fuente, dicha secundaria, después de ese encuentro. Subtítulos: Despertar literario y presidio, “Mi querido hijo Santa”, El fiel cubano, La obra literaria de un proscrito, La mayor de las Antillas en el corazón, Cubano de nacimiento, mexicano de adopción   
Tipo de cierre: De conclusión o resumen.

Tema: Dar a conocer la historia de Pedro Santacilia, silenciado en la historia de Cuba.

Situación problemática: Desconocimiento de estudiantes de diferentes niveles de enseñanza así como de público especializado y no especializado sobre la vida de Pedro Santacilia y Palacios.

Objetivos colaterales: Resaltar cómo la labor que desarrolló en México influyó positivamente en la Revolución del 10 de octubre de 1868, aludir a su trabajo como periodista y poeta, incentivar la motivación por el estudio de su vida y obra.
 
Estrategia de fuentes:   

Activas especializadas: Doctor Ángel Pérez Herreros, Profesor Titular de la Facultad de Historia de la Universidad de La Habana; Ladvia Gaspe Álvarez, investigadora auxiliar del Instituto de Historia de Cuba; Cira Romero, Máster en Ciencias de Literatura Cubana, profesora de la Facultad de Artes y Letras (especialistas, expertos).

Magdalena Rodríguez Alonso, Licenciada en Historia de Cuba y Jefa de la cátedra de la asignatura en la Secundaria Básica "1ro de Enero"; Doctora Carmen Almodóvar Muñoz, profesora de la de la Facultad de Historia de la Universidad de La Habana; Sara Inés Fernández, investigadora santiaguera (especialistas).

Activa no especializadas: Ileana Báez Medina, quien atiende la sala de referencia de la Biblioteca Rubén Martínez Villena, de la Oficina del Historiador; Jesús Ibrahim de la Torre, lector de Juventud Rebelde; María Eloísa Sánchez, vecina de la calle Santacilia en Santiago de Cuba. (Secundarias)

Documentales:

Bueno, Salvador: El poeta Santacilia, vínculo entre cuba y México, en Figuras Cubanas del siglo XIX , La Habana, 1964, p.157-169.

Carbonell y Rivero, José Manuel: Evolución de la cultura cubana, La Habana, 1928, p.145-150.

Carbonell y Rivero, José Manuel: Los Poetas de "El laúd del desterrado", La Habana, 1930, p.170-173.

Diccionario de la Literatura Cubana del Instituto de Literatura y Lingüística de la Academia de Ciencias de Cuba, Editorial Letras Cubanas, 1980, p.950-951.

Lezama Lima, José: Antología de la poesía cubana, La Habana, 1965, Tomo 3, p.284-286.

Morales Agüero, Juan: Ilustres desconocidos, artículo del Periódico Juventud Rebelde del 30 de junio de 2012.

Roig de Leuchsenring, Emilio: Costumbristas cubanos: Pedro Santacilia, en Carteles, La Habana, 30 de septiembre de 1945, p.38-39.

Articulo digital Tan cubano como mexicano de Josefina Ortega, periodista de La Jiribilla.
Consultado en http://www.lajiribilla.cu/2004/n167_07/memoria.html  el domingo 20 de abril de 2014.

Blog Elpiadoso:
Consultado en http://www.elpiadoso.com/

cultura/estampa-santanena/el-fiel-cubano-425.html el 2 de mayo de 2014.

Soportes:

Hecho: Conmemoración del 188 aniversario (2014) del natalicio de Pedro Santacilia y Palacios, figura actualmente poco conocida de la historia de Cuba.

Antecedente: El poeta y revolucionario cubano Pedro Santacilia fue desterrado muy joven de Cuba, pasó la mayor parte de su vida en México, pero colaboró con la Revolución de 1868, logró que la nación azteca fuese la primera en reconocer la beligerancia de los cubanos.

Contexto: Olvido de su figura histórica. Cuando se imparte esta etapa de las luchas independentista solo se menciona que México fue el primer país en reconocer la independencia de la República en Armas, pero no se dice gracias a quien.

Proyecciones: No las hay. La investigación se queda solo en el plano de la explicación.

Tipos de juicios:

Analíticos: Doctor Ángel Pérez Herreros, Profesor Titular de la Facultad de Historia de la Universidad de La Habana; Cira Romero, Máster en Ciencias de Literatura Cubana, profesora de la Facultad de Artes y Letras; Magdalena Rodríguez Alonso, Licenciada en Historia de Cuba y Jefa de la cátedra de la asignatura en la Secundaria Básica "1ro de Enero"; Doctora Carmen Almodóvar Muñoz, profesora de la de la Facultad de Historia de la Universidad de La Habana; Sara Inés Fernández, investigadora santiaguera. En cada caso seleccionan una parte de la problemática para explicar con pruebas concretas, de acuerdo a la esfera en que se desenvuelve cada cual.  

Sintético: Ileana Báez Medina, quien atiende la sala de referencia de la Biblioteca Pública Rubén Martínez Villena, de la Oficina del Historiador y María Eloísa Sánchez, vecina de la calle Santacilia en Santiago de Cuba. Proporcionan consecuencias del problema a partir de experiencias personales y  profesionales.

Los declaraciones dadas por las fuentes especializadas son juicios de valor, así como el criterio emitido por Ladvia Gaspe Álvarez, investigadora auxiliar del Instituto de Historia de Cuba y las fuentes no especializada, Jesús Ibrahim de la Torre, lector  de Juventud Rebelde, y María Eloísa Sánchez, vecina de la calle Santacilia en Santiago de Cuba; ofrecen su valoración, la conclusión del problema a la que arriban. 
 
 



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