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EL “DETRACTOR” QUE MÁS APOYÓ SU RAZA

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Aunque olvidado por muchos a 104 años de su muerte, el autor de la Enmienda Morúa es aún tema de debate para algunos historiadores debido a su posición, a favor o en contra, de los Independientes de Color.

Texto y fotos: 
YOHANDRA MARÍA PORTELLES,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de la Habana.

En la calle Martín Morúa Delgado el toque legendario de tambores me guió al bembé, donde cuerpos negros y blancos bailaban acompasados, cual cimarrones alrededor de la hoguera del Palenque, y evocaban el espíritu de ese hombre lejano y olvidado en el tiempo.

Pero la avenida matancera de Pueblo Nuevo no es ya la misma que vio nacer, hace 157 años, al pequeño Martín, a quien no se le permitía frecuentar bachatas, sino trabajar y estudiar, sin solazarse en los barrios donde ñáñigos y santeros imponían los valores culturales que Fernando Ortiz develara con posterioridad.

Ya pocos recuerdan en Matanzas que una vez sus calles acogieron los pasos de aquel negro ilustre, cuyo nombre fue perdiéndose en el silencio y el olvido a causa del recelo de algunos y a la incomprensión de otros.

“El primer hombre de color que asumió la responsabilidad de una cartera ministerial en Cuba”, así lo definió Nicolás Guillén; pero evocarlo solo como político sería injusto, pues fue un reconocido periodista, escritor, crítico, conspirador por la libertad de su patria, de los negros y contra la discriminación racial.

Lo cierto es que fue mal juzgado por muchos, quienes no recuerdan sino aquel fatídico 11 de febrero de 1910, cuando aprobara la Enmienda Morúa, en cuyo artículo fundamental se proponía una modificación constitucional que afectaba al Partido Independiente de Color (PIC), debido a la composición étnica de este.

El documento impondría el presagio de una profecía fatal para el PIC al declarar: “No se considerará, en ningún caso, como partido político o grupo independiente, ninguna agrupación constituida exclusivamente por individuos de una sola raza o color, ni por individuos de una clase con motivo de nacimiento, la riqueza o el título profesional”.

El peso de la duda

¿Acaso desaprovechó Martín Morúa su posición como Ministro de Agricultura, Comercio y Trabajo para defender a la clase negra, o lo hizo según estimó conveniente? Estas interrogantes ya no encontrarán más respuesta que especulaciones de historiadores, pues se fueron con él los motivos que tuvo para proponer la mencionada enmienda.

Ercilio Vento, antropólogo e historiador de Matanzas, precisó al respecto: “El problema está en lo que él entendió por defender; si con ello venía al caso eliminar todo cuanto oliera al atraso cultural que supuso la conservación de las tradiciones, no alcanzó a ver el trasfondo del asunto; crearía una pseudocultura, en un sujeto de origen africano, a quien quiso pintar de blanco, obviando lo autóctono”.

Lo cierto es que Morúa luchó por mejorar la condición de sus semejantes en Cuba y logró ascender hasta el senado. Pedro García, historiador y periodista de la revista Bohemia, comentó: “Es necesario aplaudir sus esfuerzos e iniciativas. Cada hombre es hijo de su tiempo, es un riesgo juzgarlo extemporáneamente”.

A su vez, la Doctora en Ciencias Históricas Oilda Hevia, profesora de la Universidad de la Habana (UH) y miembro del Instituto de Historia Nacional, ilustró: “Él solo estaba siendo consecuente con su manera de pensar y con la realidad. Por duro que parezca, él y Juan Gualberto Gómez sabían que un Partido de Color no procedía en la Isla, no porque a la población negra no le asistieran razones para fundarlo, sino porque las élites blancas de la Isla movilizarían a la nación entera para destruirlos, como en efecto lo hicieron”.

Responde De Laguardia

Muchos se opusieron a la aprobación de la Enmienda, entre ellos Salvador Cisneros Betancourt, pero resonó con especial agudeza la intervención del senador Cristóbal De Laguardia, cuya declaración consta en el Diario de Sesiones del Senado del 11 de febrero de 1910, en la cual manifestó: “(…) Como el señor Morúa, comprendo los peligros de esa situación que todos conocemos y que nadie tiene inconveniente en designar por su nombre (…) Me atrevo a rogar al Senado que piense detenidamente esta cuestión, que crea como yo, que el remedio que se indica no es el conveniente, sino al contrario, será perjudicial”.

Pero la Doctora en Ciencias Históricas, Josefina Toledo, miembro del Instituto de Historia Nacional y profesora de la UH, afirmó que el peor error de Morúa fue haber sido títere de José Miguel Gómez; aquél, quizás, no vio la peligrosidad de la enmienda que promulgaba y sin pensarlo lanzó una propuesta que traería consigo, dos años más tarde, la masacre de los Independientes de Color, ese hecho lamentable que por suerte o por desgracia no alcanzó a presenciar, pues había fallecido poco después de aprobar la enmienda, el 28 de abril de 1910.

Los ¿Independientes? de Color

No le fue ajena a Morúa la circunstancia legal que amparaba al PIC como una organización de ciudadanos negros y mestizos, quienes reclamaban a los gobiernos de turno todo lo prometido en la Constitución de 1901 y que hasta la fecha les había sido negado sin reservas. Tampoco ignoraba el senador la inminente violación constitucional en caso de aprobarse, como sucedió al final, la controvertida enmienda.

“Los argumentos De Laguardia no dejaron de ser proféticos, pues dos años después de haber sido expuestos, el 20 de Mayo de 1912, la máxima dirigencia del PIC decidió dar inicio en varios sitios de la Isla, en especial en el territorio de la antigua provincia de Oriente, a una protesta armada”, expuso Oilda Hevia.

Liderada por su presidente, Evaristo Estenoz, y el General del Ejército Libertador, Pedro Ivonnet, tenía por objetivo derogar dicha enmienda y materializar el respeto al derecho de sufragio universal y libre emisión del pensamiento para todos los ciudadanos, tal cual estaba consignado en la Carta Magna”, concluyó la historiadora.

El otro Martín

Ceñirse solo al plano político, y más aún, a la enmienda y lo que ella representa, sería soslayar la historia de un hombre quien, más allá de sus errores, constituye un digno representante dentro del periodismo y la literatura cubana de finales del siglo XIX y principios del XX, de un patriota integrado a la causa revolucionaria desde sus posibilidades.

Las investigaciones muestran que, quizás, haber nacido libre, dentro de una familia conservadora, resultó en él como la incoherencia negro-blanco en cuanto a cultura y educación respecta. De padre vasco (Don Francisco) y madre africana, de nacionalidad gangá (Isabel), Martín Morúa nació en la ciudad de Matanzas el 11 de noviembre de 1857.

Se abrió al mundo en la modesta panadería de su padre, en el barrio de Pueblo Nuevo, pero su familia lo mantuvo siempre alejado de todo cuanto oliera a tradición africana y le inculcó, de cierta forma, el rechazo a estas manifestaciones.

“Casi adolescente comenzó a liderar entre los trabajadores, llegando a ser secretario de su gremio; atento a las hazañas mambisas, a la guerra sin cuartel de los que más allá de la llanura de Colón, en Las Villas, Camagüey y Oriente peleaban por la independencia y la abolición de la esclavitud”, describió Loreto Ramos, especialista del Archivo Nacional.

En enero de 1880 fundó el periódico El Pueblo, para defender los intereses de las personas de color, con el lema: “Sin libertad no hay vida, mas sin ilustración no hay libertad”, destacó Ramos.

El periodista y literato

Luego de sufrir prisión en el castillo de San Severino, juzgado por el contenido de El Pueblo, pudo salir del país hacia Estados Unidos; allí aprendió inglés, francés, portugués, italiano, e incluso volapuk (creado por un políglota alemán, aspirando que fuese el idioma universal).

Nombrado vocal del Comité Revolucionario Cubano de Nueva York,  permaneció en Cayo Hueso hasta 1890, donde trabajó como lector de tabaquería, escribió su primera novela, Sofía, y comenzó a adoptar otras posturas políticas que lo vincularon al autonomismo.

Según el periodista Leonardo Depestre Catony, por esta etapa dio a conocer un folleto que constituyó una ácida crítica, titulado Las novelas del señor Villaverde, pues para Morúa, el autor de Cecilia Valdés estaba “dominado por las preocupaciones de aquel vergonzoso período”, o sea, introducía en la trama elementos discriminadores.

“El realismo de Villaverde es el que es porque no adoptó en su gran novela criterios naturalistas, como Morúa en las suyas, las cuales, no obstante, jugaron un papel importante. Sofía es la primera obra de una serie que Morúa se propuso escribir bajo el título “Cosas de mi tierra”; la segunda, La familia Unzúazu, saldría a la luz en 1901,  cuando ya él resultaba personaje poderoso”, señala Depestre Catony.

“Tras ocupar diversas responsabilidades, se vincula al general José Miguel Gómez, sin abandonar el periodismo, pues funda La Libertad, dirige El Republicano, pero pocos recuerdan sus textos y actos, lejanos en el tiempo, polémicos, que dibujan un costado ineludible de nuestra etapa colonial y semicolonial”, reseñó el portal CUBARTE, sin autor referido.

Contigo el olvido

La historia premia a unos, olvida a otros, es sorprendente ver cómo, solo un dos por ciento, de 50 estudiantes universitarios matanceros entrevistados, conocen de forma superficial su figura, pues la localidad no tiene en cuenta a Morúa y le dejan pasar así, sin penas ni glorias.

¿Ya nadie recuerda acaso que aunque abrazó el autonomismo un tiempo, al producirse el alzamiento del 95 retornó al independentismo, que apoyó la Guerra Chiquita, que de retorno al separatismo mambí regresó a la patria en mayo de 1898 con los generales Julio Sanguily, Castillo Duany y Lacret en una expedición por Banes, Oriente?

“La verdad tiene un lenguaje sencillo que seduce a la más indiferente voluntad”, dijo una vez José Martí; pero yo, al llegar a la calle Martín Morúa, nunca pensé encontrar el eco del cuero del tambor, y mucho menos, las plegarias, que entre canto y rezo lo evocaban.

Terminada la ceremonia, Crescencio Martínez, el viejo negro Ifá, me preguntó: ¿Tú eres la periodista que viene por Morúa? Yo solo asentí, él alzó los brazos al cielo y exclamó: ¡Cuánto te he esperado, pensé que me moriría sin develar este secreto a la prensa: mi padre lo conoció y admiró, porque sabía que aquella dureza era solo la fachada de su hondo temor por ver lágrimas negras! 

Pie de foto: Del paso por la Historia al olvido de los hombres

FICHA TÉCNICA:

Tipo de título: Llamativo.
Tipo entrada: Narrativa.
Tipo de cuerpo: Bloques temáticos.
Tipo de transiciones: Uso de sinónimos. Encabezar un párrafo con una frase que remita al anterior.
Tipo de cierre: Narrativo-Anecdótico.
Tipo de reportaje: Interpretativo-Explicativo.

Tema: Las contradicciones existentes alrededor de la figura de Martín Morúa Delgado y su posición racial, con especial enfoque hacia la Enmienda Morúa.

Situación problémica: El desconocimiento por parte de las nuevas generaciones, fundamentalmente, de la figura de Morúa, provocado en gran medida por las especulaciones en torno a su posición racista y a la aprobación de la Enmienda Morúa, que para algunos atacaba al PIC, pero para otros lo defendía de una posible masacre por parte del gobierno, como en efecto sucedió. 

Objetivos colaterales: Colaborar a probar la inocencia del senador en todo lo que a la masacre de los Independientes de Color respecta. Buscar las causas de esa acusación, que lo hace responsable de la masacre de los Independientes de Color. Las opiniones contrarias y favorables de sus contemporáneos. Explicar con hechos concretos el porqué de la actitud de Morúa desde la investigación de profesores de Historia, entre otros especialistas. Probar que las acciones de Morúa estaban más bien dirigidas hacia la protección y defensa de su raza. También, retomar la vida del polémico político e intelectual, ya que ha quedado un poco al olvido, incluso en su natal municipio Matanzas.

Estrategia de fuentes

Documentales:

Artículo del portal CUBARTE (22 de abril de 2006) Martín Morúa Delgado en el tiempo.

Enmienda Adicional al Artículo 17 de la Enmienda Electoral, encontrado en el Archivo Nacional de Cuba, fondo: Congreso de la República de Cuba 1902-1959, ubicado en el  Diario de Sesiones del Senado. Sesión del 11 de Febrero de 1910, Legajo 943 No 42582.

Intervención del Senador Cristóbal de Laguardia respecto a la Enmienda Morúa, ubicado en el  Diario de Sesiones del Senado. Sesión del 11 de Febrero de 1910, legajo 943 No 42582, Archivo Nacional de Cuba, fondo: Congreso de la República de Cuba 1902-1959. 

Impresiones de la República en el siglo XX. LLoyds Greater Britain Publishing Company, 1913. LTD.

Impresiones literarias y otras páginas, La Habana, Edición de la Comisión Nacional del Centenario de Martín Morúa Delgado, 1957 (O.C de MMD, 5).

Integración cubana, La Habana, Edición de la Comisión Nacional del Centenario de Martín Morúa Delgado, 1957.

Activas:

Ercilio Vento, Antropólogo e Historiador de la ciudad de Matanzas. (Oficial).

Doctora en Ciencias Históricas Oilda Evia, profesora de la Universidad de La Habana. (Especialista).

Doctora en Ciencias Históricas Josefina Toledo, profesora de la Universidad de La Habana. (Especialista).

Pedro García, historiador y periodista de la revista Bohemia. (Especialista).

Loreto Raúl Ramos Cárdenas, especialista en archivística. (Técnica).

50 estudiantes universitarios matanceros encuestados. (No implicados).

Crescencio Martínez (Chencho), anciano descendiente de africanos, practicante de la religión Yoruba e Ifá que dirigió el Toque de tambores dedicado a Morúa. (Implicado).

Soportes:

Hecho: El paso casi inadvertido del 104 aniversario del fallecimiento de Martín Morúa en el municipio de Matanzas. Sin embargo, un hombre, cuyo padre le conoció, celebra un toque de tambores para conmemorar la fecha.

Antecedentes: El grado de desconocimiento de los jóvenes respecto a la figura de Morúa y el rechazo por muchos historiadores debido a algunas posturas que asumió.

Contexto: A 104 años de la muerte de Martín Morúa, es recordado apenas en el gremio de los historiadores y persisten aún en algunos de ellos los prejuicios en torno a la Enmienda Morúa; mientras en la población joven es prácticamente desconocido.

Situaciones colaterales que también pudieran incidir: El escaso u omiso trabajo de los historiadores de la comunidad para dar a conocer la figura histórica a los habitantes del lugar.

Proyecciones: A pesar de que no existen proyecciones para rescatar su figura en el estudio de la Historia, sería bueno que las nuevas generaciones de cubanos lo conociéramos mejor para reflexionar sobre su actitud tan controvertida y enrevesada para muchos, y tomar parte en este asunto desde una mirada contemporánea.

Tipos de juicios:

Analíticos: Para buscar respuestas a la problemática planteada como eje central del reportaje: Ercilio Vento, Oilda Hevia.

Sintéticos: Para conocer el nivel de desconocimiento de los jóvenes matanceros respecto a Morúa: 50 estudiantes universitarios encuestados.

De valor: Para obtener las opiniones de los especialistas e implicado sobre la actitud de Morúa y su repercusión: Pedro García, Josefina Toledo, Loreto Raúl Ramos Cárdenas, Crescencio Martínez.



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