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¿SE HABLA BIEN EN CUBA?

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OANH DINH VAN (OANY),
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Yo soy vietnamita. Nací en un país donde el respeto por las personas mayores y las costumbres, es la regla número uno de la sociedad. Sin embargo, hace un año, mis padres decidieron enviarme a Cuba, una hermana nación, a estudiar Periodismo.

Al principio, me quedé sorprendida por la forma en que los cubanos se comunicaban. Quería ser como ellos, hablar bien, sin miedos. Más, luego encontré que a veces pronunciaban frases que sonaban demasiado fuertes.  Cuando pregunté el significado de alguna de ellas, mis amigos cubanos se rieron y respondieron que se llamaban malas palabras.

Ya estoy acostumbrada a esos vocablos inadecuados, y más me confunden que un país al que admiro por sus tantos logros, se sufre por la depreciación en el habla.

El otro día, mientras me subía a un ómnibus, un muchacho conversaba en alta voz con otro, se decían palabrotas y maltrataron a un anciano que los regañó por su forma incorrecta de actuar. Entonces, ¿la sociedad cubana está condenada a la muerte del buen decir?

El 22 de diciembre de 1961, el Gobierno de Cuba, en la Plaza de la Revolución José Martí, declaró a esta nación como Territorio Libre de Analfabetismo. Sin embargo, ser un país donde todos saben leer y escribir, no significa ser la solución para acabar con la falta de educación que existe en las calles de la Isla.

Según un estudio del Departamento de Sociología de la Universidad de La Habana, en las enseñanzas primarias y secundarias se trata de que los alumnos eleven su cultura general integral, pero durante mucho tiempo se olvidaron las buenas prácticas de educación formal.

Tal vez no es poco común ver a los propios maestros utilizando frases que entorpecen el buen desarrollo de una conversación, así que los niños que los escuchan los fueran a imitar.

En la Clínica de Atención al Adolescente del Policlínico Pedro Borrás Astorga, cada día son más los pacientes que deben atenderse por problemas de conducta social. Las malas palabras y las acciones incorrectas, son la primera señal de estos jóvenes que no reconocen los problemas presentes en sus acciones.

Otro de los lugares que propician la corrupción de la lengua es el hogar. Como dice un refrán cubano, “La educación comienza en la casa”, este es el primer encargado de que los más pequeños sepan portarse bien. Muchas veces vemos a los padres, respondiendo a los hijos con las mismas malas palabras que tanto se critican.

Aunque la televisión cubana llena la pantalla de spots para mejorar la cultura del pueblo, muchas veces las formas utilizadas son aburridas y no captan la atención de la gente, así que el mensaje se pierda.

Quizás el que lea esto piense que no hay solución para mejorar la educación de este país, que alcanza los primeros lugares en muchas partes de la sociedad. Sin embargo, la solución está en cada uno, hay que tener responsabilidad y prohibir las prácticas incorrectas y las malas acciones.

Dicen que si quieres cambiar el mundo, primero da tres vueltas por tu casa. Con esta frase, podemos logar que las palabras como Perdón, Gracias y Permiso, no suenen ante los oídos de quienes los escuchen como vocablos de otra galaxia.



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