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EL GIGANTE YA NO TIENE SIETE LEGUAS

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YOHANDRA MARÍA PORTELLES QUEVEDO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Para quienes han estudiado a Estados Unidos, la comprensión de la actual coyuntura económica es un reto difícil. Muchos la catalogan sin precedentes, pues se produce al tiempo que la capacidad bélica de su aparato militar alcanza la cima donde jamás llegó potencia alguna en la historia de nuestra atribulada humanidad.

El estudioso de estos temas, Ramón Sánchez-Parodi, afirmó: “Es tan grande su autoridad destructiva que amenaza a quien la emplea, por eso deben pensar bien en qué circunstancias justificarían su uso”, pero ese poder no es un monopolio, varios países poseen armas nucleares y los medios para hacerlas llegar a cualquier sitio de la Tierra.

De un lado, se encuentran las potencias que le están subordinadas en Europa y han montado crecientes reservas en las aventuras expansionistas de su aliado mayor, evidentes en la actual crisis de Ucrania, Siria, o del Medio Oriente todo.

China y Rusia aparecen del otro, cada una de ellas con dominio de destrucción, pero sus fuerzas navales y terrestres convencionales son marcadamente inferiores a las norteamericanas, “unidas, sin embargo, constituyen una fuerza imposible de subestimar”, aseveró el también estudioso e investigador, Rodolfo Sarracino, especialista del Ministerio de Relaciones Exteriores.

¿Washington sin argumentos?

A primera vista, parecería que la administración de Barack Obama ha sobrevalorado su potestad frente a un mundo ingobernable, sintiéndose incapaz de producir alternativas a los pretextos para inmiscuirse en el conflicto ucraniano, o atacar a Siria; mientras Rusia, con el apoyo chino, muestra la capacidad de negociar al unir fuerza e inteligencia.

El gobierno de Moscú logró ganarle en iniciativa al país norteño, naturalizando el argumento del peligro de las armas prohibidas que sus propias fuerzas tienen en los arsenales, e incluso en países “amigos”, para justificar la intervención militar.

En estas circunstancias, se produce una crisis política interna norteamericana, con gran impacto en el plano económico mundial, provocada por el Partido Republicano, sobre el requerimiento constitucional para aumentar el techo de la deuda, y así ser capases de costear los gastos, siempre crecientes, del débito estructural: el déficit en su comercio internacional y el descenso constante de su Producto Interno Bruto, según afirman analistas económicos de ese país, pues es un saldo a cuyo pago debe refrendar el Congreso.

El Doctor en Ciencias Económicas, Luis René, especialista del Centro de Investigaciones sobre EEUU, afirmó creer inútil prever lo que tendrán lugar en los próximos tiempos, pues las dos partes del Congreso parecen firmes en sus propósitos.

Declive del dólar y…

Las compañías especializadas en el análisis de la opinión pública, subrayan la fragmentación de los criterios, pues, en realidad, está en juego algo más que un mero accidente de la política interna del país, es el futuro previsible del gendarme del mundo.

Más revelador aún es el comportamiento de los mercados operativos estadounidenses, europeos y de Asia, porque nadie invierte su dinero frente a circunstancias tan inciertas. Al cierre de 2013 todos los centros de análisis de las bolsas norteamericanos reportaron pérdidas significativas: Standard and Poor´s reporta 0,5 por ciento, Dow Jones un 0,4 y Nasdack un 0,5.

La mayoría de los mercados globales muestran menoscabos a la par demostrativos, en Europa, Inglaterra presenta un promedio del 0,3 por ciento, el mercado alemán cayó un 0,4, mientras en Francia no se reportaron incrementos, según el cierre económico anual del Fondo Monetario Internacional, en particular de la Unión Europea.

“El euro y el dólar se desplomaron, respuesta de que si a finales de 2013 no solucionaban las diferencias entre los dos partidos tradicionales, la economía más grande del mundo dejaría de pagar sus ingentes deudas por primera vez en la historia”, refirió el Doctor en Ciencias Económicas, Abel González Santamaría, especialista del mencionado Centro.

Ambos partidos llegaron en el último momento a un acuerdo temporal, que sólo prorrogaba hasta inicios de 2014, imperando la necesidad de nuevas negociaciones, para poner otra vez el problema sobre la mesa; pero no encontraron mayores remedios a una crisis iniciada en 2007, y que alcanzaría el mayor auge durante el primer período presidencial de Barak Obama, pues solo creció del dos al tres por ciento la debilitada economía.

Se comprende entonces cómo ello pudiera afectar el equilibrio económico del apesadumbrado planeta, y la consiguiente preocupación de todos los gobiernos, incluyendo el nuestro. Este, que debe aumentar la producción de alimentos para reducir las costosas importaciones, las cuales alcanzan unos dos mil millones de dólares al años, según informe emitido por el Ministro de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera a inicios de 2014, contra exportaciones de servicios como el turismo, por citar sólo un ejemplo, en extremo vulnerables a las altas o bajas del mercado internacional.

El gigante de las siete leguas Vs. Cuba

Hoy, la crisis económica afrontada por este poder hegemónico es bien evidente y uno de sus signos más relevantes es su relación con Cuba, América Latina y el Caribe.

La celebración de la Cumbre de las Américas en Cartagena de Indias, Colombia, subrayó con fuerza que el vecino del norte ya no puede ejercer su dominio imperial en el mundo de la forma en que venía haciéndolo, mucho menos en este lado del continente, su principal sustento a lo largo de la historia.

En momentos como éste es imprescindible, para los revolucionarios de  la patria grande, tener muy en cuenta la necesidad de unir fuerzas con aquellos que en su seno luchan por un mundo de paz, por cambiar el orden impuesto por el poder financiero y la maquinaria de guerra controladora de los gobiernos.

Los últimos resultados de la votación efectuada en la Asamblea General de Naciones Unidas confirmaron, una vez más, el repudio mundial a la política de bloqueo de Estados Unidos contra Cuba, reiterando la inusitada votación de 188 países en contra, dos a favor (Estados Unidos e Israel) y tres abstenciones (Palaos, Islas Marshall y Micronesia, territorios en fideicomiso por parte de EEUU).

Tal votación se ha repetido de manera sucesiva y ascendente los últimos 20 años, exponiendo también el aislamiento total de Washington en temas considerados clave de su política exterior a lo largo de once mandatos presidenciales.

Este fracaso escandaloso no puede ignorarse al momento de analizar los síntomas de la decadencia imperial. Sin embargo, nadie puede predecir cuánto durará la torpe e ineficaz política guerrerista e injerencista de las administraciones norteamericanas contra Cuba. Pero estamos seguros de que la significación internacional de nuestro país no se generó por prepotencia, ni por ridículo nacionalismo estrecho, sino por la geografía, la economía y la historia de esta Isla.

El Apóstol expuso en muchas ocasiones el papel estratégico de Cuba en el plano internacional y americano: “Antes que cejar en el empeño de hacer libre y próspera a la Patria, se unirá el mar del Sur al mar del Norte, y nacerá una serpiente de huevo de águila”. Hemos de procurar entonces que nazca una paloma capaz de volar tan alto como las águilas, o más, pues como soñaba Martí, debemos evitar el conflicto innecesario entre las dos secciones hostiles del hemisferio occidental y contribuir, de esta forma, al equilibrio del mundo.



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